Una velada el mejor estilo USA
La llegada del BKFC a Uruguay fue con todas las atracciones que se suelen ver en las peleas de Estados Unidos, con un locutor a cargo de presentar a los luchadores, esta vez en inglés y en español, con un escenario por el que salen los combatientes y luego llegan por una pasarela al ring, show de luces, promotoras con los carteles de los rounds, mucha música y casi sin silencios, solo durante las peleas, y con las imágenes por la pantalla gigante.
Todo muy dinámico y perfectamente cronometrado, sin pausas largas ni demoras entre una pelea y otra, con rounds de dos minutos y peleas de tres y cinco asaltos. La velada se pudo seguir por la App de BKFC en todo el mundo, por Antel TV en Uruguay y por DSports en Sudamérica.
El público uruguayo llegó con total puntualidad al evento que comenzó a las 20:00, con apertura de puertas a las 18:30, y en la primera pelea prácticamente se pudo ver todos los sectores colmados.
Y comenzó a vibrar desde el inicio, con el combate entre el argentino Leandro Torres y el chileno Gonzalo Jara, con triunfo del primero de ellos, “el Pelado”, como fue bautizado por los espectadores que se hicieron sentir con aliento y también con ingeniosos gritos. El doctor del evento paró la pelea y decretó al ganador, luego de que el trasandino resultara con cortes en la cara.
A metros del ring los golpes se sentían con claridad, como también las reacciones de los luchadores y las indicaciones del juez.
La segunda pelea tuvo al primer uruguayo de la noche en salir a escena, Gonzalo Barrera, con el escudo de Nacional tatuado en su pecho, a quien se lo notó muy emocionado al momento de su presentación. Su rival fue el argentino Joel Dorado, quien ganó por puntos tras los tres rounds, y que, luego de ser silbado, se fue aplaudido por su esfuerzo, al igual que su contendiente.
“La Parca” Nicolás Acevedo fue el segundo luchador celeste en la velada y lo hizo con triunfo por puntos ante el peruano Víctor Borda.
Luego llegó la primera pelea femenina de la noche, con la argentina Giuliana Cosnard y la chilena Jacquelin Ayala. En una pelea muy pareja, la trasandina se quedó con la victoria, pese a terminar con algunos chichones en la cara.
La quinta tuvo otro Uruguay vs Argentina, con Franco Perochena, el sanducero que ingresó al ritmo de Thriller de Michael Jackson, frente al argentino Harel Nicodella, dueño de uno de los mejores apodos de la velada, “el Maleducado”, quien ganó por KOT y que, a diferencia de su sobrenombre, fue muy respetuoso con su rival y el público.
La acción siguió con otro duelo rioplatense muy disputado en el que el uruguayo Nicolás Mujica le ganó por puntos al argentino Gonzalo “Toro Loco” Díaz. Ambos dejaron todo en el ring y se fueron muy aplaudidos por los espectadores, que valoraron mucho la entrega de los valientes luchadores.
El ring cada vez más rojo y la presencia del presidente Yamandú Orsi
La séptima pelea fue una verdadera batalla que tuvo mucho drama y caídas por parte del chileno Ramón Mascareña, quien enfrentó al argentino Nicolás Jara en el primer duelo a cinco rounds de la noche. El trasandino sufrió un corte que le produjo un gran sangrado en el primer asalto, fue varias veces a la lona más por caídas que por los golpes, pero pese a eso aguantó todo el combate, lo que hizo que se ganara al público, aunque la victoria fue para Jara.
La uruguaya Marylin Contin, “La Reina”, ganó casi que sin despeinarse su pelea ante la argentina Gisela Luna tras dos golpes en el primer round. La peleadora local entró con mucha actitud al ring y con su musculatura apabulló a su rival, quien sufrió dos cortes en el rostro, el segundo con un importante sangrado que fue dejando aún más rojo el piso del círculo.
La luchadora celeste celebró muy emocionada y con un abrazo especial a Chris Namús, la boxeadora que estuvo en pelea como espectadora.
Con el paso de los combates se acercaba la onceava y última pelea estelar de Tonga Reyno.
Antes estuvo la novena pelea entre el venezolano-argentino Luis Jiménez y el mexicano Javier Torres, dos pesos pesados, pero que por la dinámica del enfrentamiento, con muchos agarrones y amagues y pocas piñas, resultó con abucheos desde las tribunas y también insultos. El triunfo fue para Jiménez por puntos.
En medio de esa pelea se pudo ver por las pantallas gigantes al presidente de la República, Yamandú Orsi, quien fue al vestuario para saludar a Tonga Reyno, quien cuando lanzó la pelea visitó al mandatario y lo invitó el evento.
Otro de los destaques de la noche fue el duelo entre el uruguayo Emiliano “Toro” Nielli y el argentino Guigo “Ninja” Canetti, quienes se habían picanteado en el pesaje del viernes y se dieron duro en el círculo.
El uruguayo fue muy aplaudido por el público y pidió el aliento tras el primer round. Por su parte, Canetti, que entró al ritmo de Los Palmeras y lució un tatuaje de Carlos Gardel en su pierna, manejó la pelea con calma y en el segundo asalto le dejó un gran chichón en la frente a su contendiente.
Ambos dejaron todo en el ring, pero El Ninja se quedó con la victoria, mientras que Nielli terminó con su cara notoriamente hinchada por los puñetazos, lo que impactó a los presentes al verlo por la pantalla.
El momento soñado del Tonga Reyno
Así se llegó a la última pelea, el momento tan esperado por Gastón Reyno y por sus hinchas.
El combate estelar tuvo la previa con los himnos. Camila Sapín fue la encargada de cantar el de Estados Unidos, país de Josh Krejci, y lo hizo de forma brillante, si bien la mayoría del público no se puso de pie para escucharlo. Luego, fue el turno de Luana, quien entonó también de gran forma el himno nacional, acompañada con fuerza por el público local.
Tras el solemne momento, Krejci salió a escena de forma muy divertida para subir al ring.
Luego de su presentación, aparecieron en el escenario el Fata Delgado y Nicolás Choca, cantante de The la Planta, quienes entonaron “Uruguayo hasta la venas / Cumbia pa la selección”, pero con una modificación en la letra para anunciar a Gastón.
Mientras sonaba la canción que es himno de la celeste, el Tonga apareció encapuchado e hizo su caminata hasta llegar al ring, con los gritos de los hinchas que cantaban y alentaban de pie. Fue un momento muy emocionante, que siguió ya en el ring con muchos saludos del uruguayo a su público y amigos que divisaba en las tribunas.
El círculo se despejó y llegó la hora de la verdad. La cara de Gastón Reyno se puso seria y comenzó la pelea. Krejci no sintió la condición de visitante e intentó buscar rápidamente el golpe, pero Tonga, quien lució físicamente mejor que su rival, estuvo atento para protegerse
Había pasado poco más de un minuto cuando el uruguayo encontró un descuido de su rival y lo conectó con un derechazo cruzado al costado del mentón, tirándolo al piso. Se dio vuelta y besó su puño derecho, como mostrando cual había sido la mano del golpe, a la espera del conteó del referí. Krejci se paró, pero trastabilló al querer incorporarse y el árbitro dio por finalizada la pelea, con un nuevo KOT para Reyno.
El Tonga saltó a las cuerdas para celebrar el triunfo y saludar al público, que festejó la victoria a pesar de que el combate se resolvió de forma rápida y quizás se quedó con ganas de ver algo más de su peleador. Pero así es este deporte.
Con su bebé en brazos, en otro de los momentos más emotivos de la noche, el uruguayo fue a saludar a su rival y continuó con los festejos. Además, fue entrevistado por el conductor de BKFC y tras la primera pregunta en inglés pidió especialmente para “decirlo en español”, saludando y agradeciendo a sus fans, también a todos los peleadores y destacando la gran presencia de público, mientras también oficiaba de traductor.
Y también lanzó un desafío al campeón vigente de BKFC para que venga a pelear a Uruguay, ya que siente que tiene todo para ser el mejor del mundo, lo que hizo estallar a las tribunas.
Tras dejar el ring, el Tonga se fue por la pasarela saludando a ambos lados, dándole la mano a sus fans y conocidos, cerrando una noche que soñó durante muchos años, desde cuando comenzó con las peleas a escondidas de sus padres y salía correr en sus entrenamientos, viendo cómo se construía el Antel Arena y diciéndose que algún día iba a ser protagonista de un combate en ese lugar. Y vaya que lo fue.