El cambio no empezó el año pasado, sino que viene acompañando una mejora estructural de los precios de exportación. Pero en el último año la relación de carne y leche a grano fue tal que aceleró fuertemente la tendencia.
La Opypa ha cuantificado ese proceso en el último anuario, clasificando los concentrados en tres categorías: proteicos energéticos, proteicos y energéticos en un trabajo elaborado por Leidy Gorga y Federico Piegas.
El estudio analiza prácticamente los últimos 20 años y encuentra dos períodos de similar longitud temporal: hasta 2017 un crecimiento “levemente creciente” y de 2018 en adelante con una tendencia creciente “de carácter más bien estructural”.
Y tal vez en 2024 haya empezado una tercera fase todavía más acelerada. Como explica el informe, “En 2024 hay un incremento importante del consumo de alimentos concentrados, impulsado por la mayor oferta de granos forrajeros, que fue aprovechada por una mayor demanda de la ganadería, en particular por los encierros a corral. El aumento de la oferta de alimentos energéticos (granos forrajeros) se debió principalmente a una zafra 2023-2024 de producción récord de maíz. También aumentó, en función de una mayor producción de cebada y de trigo, la oferta de trigo forrajero y de cebada para forraje; en el caso de la cebada debido a que existieron problemas de calidad para su uso en maltería. Desde el lado de la demanda, en 2024 se verificó un incremento en la cantidad de animales terminados en corrales de engorde, lo que incrementa la demanda de concentrados.”
alimentacion animal
En un análisis por períodos de tres años el uso de estos productos crece cerca de 80%, de 1,5 a 2,7 millones. Y en el caso de los energéticos el uso casi se duplica en números redondos de uno a 2 millones de toneladas, porque en el trienio suma 1,93 millones, pero en 2024 supera largamente los dos millones.
Y si ponemos un poco más de cerca la lupa a los energéticos, el nombre de la revolución se llama maíz. Porque es esa la franja de mayor crecimiento y el otro componente, el sorgo decae levemente.
Y cabe decir revolución como evolución acelerada, porque el maíz ha acompañado a la demanda con un crecimiento violento en la producción que se ha duplicado en apenas cuatro años al pasar de 878 a 1,34 millones de toneladas usadas, un aumento de 121% en apenas cuatro años, de 2021 a 2025.
Eso ha implicado un rediseño muy fuerte de ganadería de carne y de leche con un aumento de producción y otros cambios relacionados.
El estudio avanza en el análisis del destino que tiene ese mayor uso de grano. Metodológicamente mide con precisión el uso en los rubros de menor volumen de uso y por diferencia estima el uso del sector mayoritario. “La estimación del consumo del ganado de carne se obtiene de forma residual: al consumo aparente total se le resta lo consumido por parte de las cadenas lechera, avícola, carne de cerdo y etanol.”
Y ahí se nota que el gran factor de cambio es la ganadería de carne, aunque el estudio no llega a cerrar datos para 2025 año en el que es sabido que en la producción lechera hubo un aumento fuerte del uso de concentrados y en particular maíz. También en el mercado se entiende que el uso de grano para la ganadería de carne superó largamente el de 2024
De acuerdo al estudio “la cadena cárnica se destaca como la principal consumidora de alimentos concentrados en términos absolutos, alcanzando en 2024 el 60% del consumo total, con una demanda global de cerca de 2 millones de toneladas. El volumen consumido por la ganadería de carne en 2024, fue 53% superior al de 2023.” Es decir, la revolución del uso de maíz y otros concentrados en la ganadería ya había acelerado antes de los muy buenos precios del año pasado.
“En el caso de la lechería, el consumo de alimentos concentrados en 2024 tuvo una leve disminución en términos absolutos (5%) respecto al año anterior, disminuyendo su participación relativa en el total, que pasó de 28% en 2023 a representar 20% del total en 2024. Cabe suponer que ese descenso ha sido ampliamente revertido en 2025".
En el caso de la producción aviar el aumento del uso de maíz también se da, pero no hay un cambio tecnológico, las aves ya se producen en base a ración año tras año.
Es decir, el gran cambio agrícola ganadero de los últimos dos años se llama maíz para la producción ganadera y especialmente de carne.
El uso de grano en forma creciente es el factor que levanta las contradicciones.
Menos edad de faena pero más peso
El mercado empujó y consiguió más hacienda para faena en 2025. A pesar de que era el año más duro de efectos post sequía de 2021/23. El gran desafío del año pasado fue cubrir el faltante de la generación golpeada, la de novillos de dos a cuatro dientes, la generación faltante. Esa es la categoría principal de faena, por encima de los más chicos -precoces o diente de leche- o los más veteranos de seis u ocho dientes.
Para compensar esa ausencia, en 2025 los dos aumentos más importantes por categoría fueron el de novillos diente de leche, cuya faena creció en 27%. No es que haya sido el aumento más fuerte, porque los novillos de seis dientes registraron un aumento en la faena ligeramente superior, en 30%. En el primer caso tal vez se está ante el comienzo de una tendencia de crecimiento estructural de la faena de novillos de alta terneza, precoces. En 2026 habrá una recuperación en la faena de novillos de cuatro dientes, la continuación del aumento en la faena de novillos precoces y una caída en los de seis y ocho dientes. Se acentuará la baja en la edad de faena y la baja estructural de los boca llena.
diente de leche
El crecimiento de la faena de novillos de seis dientes lleva a que sean menos los que llegarán a la faena con 8 dientes otra tendencia estructural. El negocio está en acelerar el ciclo y generar 100% de carne de novillo de alta terneza. La población de novillos “veteranos” debe caer radicalmente al final de esta década.
A pesar de esa lógica de menor edad de faena, el peso de los animales al llegar a la faena fue récord en 2025 y ese récord puede volver a darse en 2026. Es tendencial. Más jóvenes pero más pesados, más calidad de carne y eficiencia industrial.
De acuerdo al informe preliminar de INAC, para los novillos el peso promedio alcanzó 529,8 kg, un aumento de 4,2 kg. En 4.ª balanza se ubicó en 288,8 kg, con una suba de 3,2 kg (+1,0%). El rendimiento promedió 54,5%, es decir muy similar al 2024 (+0,4%).
En las vacas, se mantuvo el peso en pie (479,9 kg), y tuvo un leve aumento el peso de carcasa (240,3 kg; +1,0 kg) y un rendimiento también estable (50,1% frente a 49,9% en 2024).
Las vaquillonas aumentaron el peso promedio, en 443,7 kg (+2,2 kg). El peso en 4.ª balanza tuvo un promedio 236,1 kg (+2,7 kg), con el rendimientoo estable en 53,2%, explica el informe preliminar 2025.
El 2026 estará influenciado por la menor disponibilidad de novillos de seis dientes. Pero esa restricción de novillos se ve compensada por la mayor faena de hembras. Particularmente subió la faena de vaquillonas, 17%, la de vacas de seis dientes 37% en tanto se mantuvo estable la actividad con vacas adultas, que subió 6%.
Obviamente todo tiene una base de "más uso de grano, más ganancia de peso, fuerte relación favorable insumo/producto.
consumo de concetrados
Tomando en cuenta que los novillos de dos a cuatro dientes son la categoría principal de faena se va a ir reabasteciendo y que esa oferta debe aumentar en el segundo semestre de este año, puede darse otro crecimiento de la faena del orden de 5% para 2026, último año en el que habrá un efecto de la pasada sequía restringiendo la oferta. La tasa de extracción seguirá aumentando y la edad promedio del rodeo bajando.
Más faena de vacas, pero más vientres entorados
El otro componente destacado de la faena de 2025 fue la actividad con vientres. Si la faena aumentó 6,4% se debe al crecimiento en la faena de vacas y vaquillonas, dada la mencionada escasez de novillos. La actividad con vacas y vaquillonas creció en 9% por el aumento de las vaquillonas en 17% y el de vacas de seis dientes en 37%. La terminación en base a grano que complementa al tradicional engorde a pasto de vacas de invernada que creció como el promedio 6%. Pero el entore de vaquillonas jóvenes, hasta de 15 meses llevará a que en el próximo dato de stock se registre nuevamente un aumento en la cantidad de vientres entorados. Producir terneros es un muy buen negocio y se puede crecer dando grano tanto en vientres entorados como enviados a la faena. El stock de cría crece leve pero persistentemente año tras año y tanto 2025 como 2026 continuarán esa tendencia. Contradicción superada.
Más exportación en pie, pero más faena
Mientras, la ganadería levanta una restricción al maíz: se puede aumentar la producción sin que baje el precio y así el resultado es satisfactorio para todos. Mientras en 2025 la escasez fue permanente en ganado para faena, que finalmente iba apareciendo, no solo marcó el crecimiento de la actividad industrial sino también el de la exportación en pie. Con un dato final que estará muy cercano a los 400 mil vacunos, en cuyo caso sería el segundo mayor de la historia solo superado en 2018, el crecimiento de la venta de ganado vivo será de más de 10% respecto a las 347 mil cabezas exportadas en 2024. Más exportación en pie no necesariamente es menos faena.
concetrados en uruguay
Por detrás de estas tendencias hay dos factores decisivos: el alto precio de exportación de la carne que se traslada al ganado para faena y el aumento muy fuerte de la productividad del maíz que ha pasado en pocos años de un promedio de 4.000 a 8.000 kilos de rendimiento por hectárea. Desde comienzos del año hay un precio estable de grano que sirve tanto al agricultor como al ganadero.
A US$ 200 el kilo de grano, un kilo de novillo compra 14 kilos de maíz, usa 8 kilos para producir el kilo de carne y le queda un margen equivalente a 6 kilos de maíz. El costo de producción es 1,60 el precio de venta es 2,80 por kilo vivo, si fuera el precio de ganado de pasto. Pero el precio del ganado de corral es mayor o sea el margen es claro.
Más producción de maíz pero sin que caiga el precio
Por otro lado, vendiendo a US$ 200 por tonelada un agricultor que logra llegar a las 8 toneladas factura US$ 1.600 por hectárea, que es factiblemente el mejor margen de los cultivos de verano. Más allá de que irrumpe el maíz con riego con márgenes aún mayores y riesgos menores y también juega su parte en esta revolución agrícola ganadera.
Se puede aumentar la producción de maíz sin que caiga el precio. Y a la vez, otros granos se incorporan a la revolución y la ganadería les proporciona un piso de precios: cebada forrajera, trigos de baja calidad panadera, arroz con un precio deprimido en el mundo encuentran un piso en la demanda ganadera.
Este proceso puede tener alguna variante en 2026 por una menor producción de maíz de primera tras la pausa de lluvias entre fines de diciembre y comienzos de enero, pero no cambiará el fondo del asunto. Uruguay seguirá con producciones cada vez mayores del cereal y lo que no produzca será importado. Mientras se sostengan los precios de carne y leche, los concentrados son un camino sin retorno. Más carne y más leche producidos será el resultante.