La Tribuna del Agro en El Observador: "El uso de este capital -el que posee en tierras el Instituto Nacional de Colonización (INC)- en el devenir de los años ha estado a la merced de intereses políticos e ideológicos", expresó Carlos María Uriarte, en una columna en la que expuso propuestas para avanzar hacia un nuevo instituto.
Por Carlos María Uriarte / @uriartec1 / (*), especial para La Tribuna del Agro en El Observador
Propuestas para un nuevo Instituto Nacional de Colonización
Mucho se ha hablado en los últimos días del Instituto Nacional de Colonización (INC), por eso creemos oportuno ahondar en temas importantes para su futuro, que van más allá de la mediática compra de la estancia María Dolores.
En el Uruguay ganadero aproximadamente el 50% de los productores lecheros y el 30% de los ganaderos son arrendatarios y, por lo tanto, conviven con la inestabilidad que provoca no ser dueño de la tierra que se trabaja.
Por eso el acceso a la tierra ha sido siempre de suma importancia.
En nuestro país, desde hace más de medio siglo (1948), tenemos una herramienta única -que pocos países en el mundo tienen-, justamente para facilitar el acceso a la tierra a quienes quieren trabajarla pero no pueden acceder a ella, y es el INC.
Por eso, al hablar del acceso a la tierra en Uruguay es imposible no referirse al INC.
Es muy importante puntualizar que el INC es la institución que maneja la mayor cantidad de recursos de los uruguayos con un fin determinado, son casi 600 mil hectáreas las que hoy maneja el instituto (400 mil en propiedad), dedicadas a resolver el acceso a la tierra.
Lamentablemente, el uso de este capital en el devenir de los años ha estado a la merced de intereses políticos e ideológicos, que hicieron que el mismo no haya estado a la altura de semejante responsabilidad.
Ante esta realidad, no son pocas las opiniones de gente que, desconociendo el origen y las razones de la existencia del INC, sugieren posibles usos alternativos de sus fondos.
Sin ir más lejos y en este marco, el gobierno anterior dispuso del uso de fondos del INC para resolver problemas de asentamientos, en un momento en que el INC contaba con fondos que no utilizaba, porque la compra de tierras estaba suspendida, porque la prioridad era adjudicar tierras compradas en el gobierno anterior.
Por eso, para asegurarnos poder seguir contando con esta valiosísima herramienta, es imperioso repensarlo para ajustarlo a nuestros tiempos y corregir sus históricas falencias.
Si bien existen numerosos casos que son ejemplos reales de lo que se buscaba cuando se creó el INC, en términos generales su accionar a lo largo de tantos años no colma las expectativas por las que fue creado.
Mas allá de las razones que condicionaron su funcionamiento, hay consecuencias del mismo que deben ser corregidas.
Es innegable que en el INC actual han proliferado los minifundios, debido a que quienes recibieron las tierras no pudieron explotarlas exitosamente, para generar unidades productivas económicamente viables.
Una de las razones probablemente sea que las personas adjudicadas, en muchos casos, no tenían la capacidad necesaria para explotarlo en forma rentable. Pero también existieron realidades en las cuales el área asignada era ya de por si una limitante.
Evidencias de mal uso de los suelos
Como consecuencia de lo anterior, lamentablemente en algunas colonias se pueden observar evidencias de un mal uso de los suelos, con claros síntomas de desertificación.
También es cierto que la estricta aplicación de la Ley de Colonización provoco muchísimas injusticias sociales con los colonos, las cuales se dan de frente con el espíritu de creación del INC.
En los gobiernos del Frente Amplio anteriores el énfasis fue puesto en proveer de más fondos al INC para aumentar la adquisición de tierras. Es así que se promovió la creación del Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR), ley 18.876 del 29 de noviembre de 2011, sin asegurarse que el INC tuviera una capacidad acorde para la adjudicación de las mismas. Esto llevo a que, en el 2020, a pesar de haber miles de aspirantes a colonos, el INC tenía aproximadamente unas 52 mil hectáreas sin adjudicar, y millones de dólares en sus cuentas.
La pregunta que nos hacemos es si el INC actual está preparado para adjudicar y manejar eficientemente las tierras que ha comprado y que podría comprar.
Por las razones expuestas, y otras, consideramos que es muy necesario repensar profundamente al INC.
De policía a asistencia a los colonos
- Redefinir el rol del INC. Proponemos trabajar para que en el INC del futuro ya no haya arrendatarios, sino solo prominentes propietarios, los cuales puedan disponer de ese capital de la forma que consideren pertinente, una vez que hayan cumplido con las obligaciones hacia el INC.
- Limitar el capital disponible para el INC cuya fuente sea de impuestos. Sin descontar otras fuentes posibles de fondos, consideramos que el capital con que hoy cuenta el INC proveniente de impuestos es suficiente para cumplir con su fin. Cualquiera sea la fuente, ese capital lo debemos convertir en un fondo rotatorio, que en la medida que los colonos vayan pagando las tierras se retroalimente y así pueda seguirse comprando tierras para atender otras solicitudes.
- Actualizar su gobernanza, no solo en cuanto a su dirección administrativa, sino cambiando su actual rol de policía por uno de asistencia a los colonos en la gestión de sus predios.
- Cambiar criterios de selección de los posibles colonos, priorizando a aquellos que demuestren, además de la necesidad, estar capacitados para generar unidades productivas económicamente viables.
- Promover el acceso a la tierra para los jóvenes, como una herramienta que promueva el recambio generacional.
- Por último, profesionalizar la dirección del INC, apuntando a un instituto socialmente responsable, económicamente rentable y ambientalmente sostenible.
(*): ingeniero agrónomo, productor agropecuario, expresidente de la Federación Rural (FR) y exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)