22 de mayo 2025 - 14:06hs

El pasado 10 de abril a dos días de comenzar la semana santa o de turismo le fue presentado al Directorio de la Caja de Profesionales (en adelante CJPPU), un Proyecto de Ley de Reforma de la CJPPU elaborado por el Poder Ejecutivo para atender la crisis financiera de la Caja que en julio próximo según se informó caería en cesación de pago. Se dio a conocer allí que dicho Proyecto sería enviado al Parlamento el martes 22 de abril, es decir, inmediatamente después de terminada la semana santa o de turismo. El proyecto fue presentado a espaldas de la Caja, sin previa discusión ni con el Directorio ni con las diferentes asociaciones de profesionales. Y, por si fuera poco acompañado de otro Proyecto de Ley donde se establece postergar la elección de autoridades de la Caja por parte de sus afiliados (los propios profesionales). No se les otorgó a los interesados la posibilidad de examinarlo ni negociarlo.

SOBRE EL PROYECTO:

Reconocemos que la Caja tiene de fondo ciertos problemas estructurales que en parte este Proyecto los trata y en parte ya lo vienen atacando los sucesivos Directorios de la Caja desde 2016. Esto es compartido. Pero las soluciones que propone este Proyecto del Poder Ejecutivo no lo son del todo. Encima las propuestas del Directorio de la Caja y de las asociaciones de profesionales no son recogidas aquí. Es un proyecto rengo. Se los ignora sin conocimiento de causa.

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Como forma de atacar los problemas estructurales se comparte de este Proyecto de Ley (como una primera reforma que a mediano plazo habrá que complementar con la implementación de un sistema por el cual los activos aporten verdaderamente sobre sus ingresos reales), la implementación de 5 nuevas categorías de sueldos nominales ficticios (se elevan de 10 a 15), la flexibilización de este sistema y la disminución del mencionado sueldo nominal. Empero, creemos que esta novedad debería disponerse para todos los profesionales actualmente en actividad y no solo para los que comienzan a ejercer a partir del 1º enero de 2026. También es de recibo a mi criterio el aumento de la edad jubilatoria paulatinamente pero no de saltar de 60 (actual) a 65 años de edad. Después veremos este tema mas adelante.

No se comparte que el futuro sistema de cálculo para fijar el sueldo básico jubilatorio (la pasividad a cobrar), se haga sobre la base de considerar hasta (en el caso más grave), el promedio de los últimos 20 años de aportes. Sería bueno, a nuestro criterio, reducirlo al promedio de los últimos 10 años de aportes porque, de lo contrario, se estaría imponiendo en los hechos una rebaja de las futuras jubilaciones muy grave con respecto a las que se cobran actualmente, afectando así a las nuevas generaciones.

Después está el tema, como dije, del aumento de aporte de los activos (ya estaba en 16,5 %y este Directorio lo elevó hace poco a 18,5% del sueldo), al 22,5% de su salario nominal ficticio. Es que los profesionales en actividad tienen en su mayoría ingresos tan bajos que no les permite aportar a la Caja y declaran no ejercicio y dejan de aportar o se estancan o bajan de categoría afectando los ingresos de la Caja. Con este sistema, este número va a aumentar y la crisis se va a volver a presentar.

También es criticable que a los pasivos se le imponga un gravoso impuesto de asistencia a la Caja de un promedio del 10% de su jubilación cuando ya pagan otro impuesto con el mismo fin y que es el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social. Sería una doble tributación la cual no es de recibo por un principio general de derecho tributario. Estoy dispuesto a que se me detraiga un aporte solidario razonable del 3% de mi jubilación a modo de solidaridad con las nuevas generaciones, pero no a que se mi imponga una doble tributación como ahora se dispone en los hechos.

En cuanto a la ayuda de Rentas Generales del orden de los U$S 27:000.000,00 anuales a partir del 1º de enero 2026 (en 2025 será de U$S 2:500.000,00 por mes), la que -como se explicará- no es tal y por lo que se verá se solicita solo en forma temporaria por el tiempo que sea necesario hasta que las medidas que se establecen por esta ley y otras que han sido sugeridas por algunos gremios den resultado y se salga de la crisis. Porque, ¿qué sentido tiene donar por parte del Estado un dinero que bien se puede recaudar de forma directa por la Caja como vamos a explicar?.

Del resto de la parte no aceptada de este Proyecto de Ley además de la doble tributación que ya se señaló y del duro aumento de los aportes de los profesionales en actividad que también se mencionó, hay que agregar que tampoco se recibió la propuesta de algunas asociaciones de profesionales de aumentar el número de aportantes. Es que hay una enorme cantidad de profesionales (no hay cifras oficiales pero hay quienes hablan de casi 90.000), que trabajan en relación de dependencia, a salario fijo y bajo las órdenes de un patrón que no aportan a la Caja porque la ley lo permite. No es lógico y no es justo. Del resto son alrededor de 63.600 los que aportan (que son los que trabajan en forma libre y están obligados por ley), otros 110.000 declaran que no ejercen y no aportan y hay alrededor de 21.000 pasivos. Esto provoca un desbalance serio que lleva a la crisis del sistema y hubiese sido mejor aumentar la base de aportantes disponiendo que los profesionales que trabajan en relación de dependencia también aporten a la Caja. Si no los quieren desafiliar del BPS pues bueno… que realicen el aporte mínimo correspondiente a la categoría 3 de sueldos nominales de la Caja de Profesionales (por ejemplo) y así adquieran el derecho a trabajar (pagar por trabajar) y el derecho a una doble jubilación ya que aportarían a dos Cajas: El BPS y la Caja de Profesionales que es independiente, ya que no es estatal.

En cuanto al pedido que realizaron ciertos gremios de profesionales para que se decrete un aumento del valor de los timbres profesionales en un porcentaje del 20% en forma paulatina en cinco años del 4% anual, bueno, eso no se contempla. De contemplarse, este aumento permitiría conciliar el desfasaje que se produjo en estos últimos veinte años entre egresos de la Caja por pasividades y salarios que aumentaron en base al índice Medio de Salarios (por lo dispuesto por el artículo 67 de la Constitución de la República), e ingresos (timbres profesionales) que aumentaron por el Índice de Precios al Consumo.

Por consiguiente el desfasaje seguirá existiendo y todo el peso de este déficit que se producirá recaerá en el nuevo impuesto de asistencia a la Caja que se crea y el aumento de aportes exagerado de los activos, Estamos pensando que para los timbres profesionales aplicados en uso de servicios médicos (recetas, exámenes, análisis y demás actuaciones médicas), el valor de los timbres se aumente en el correr de los próximos cinco años en el orden del 10% (2% por año), por razones de solidaridad.

En otro orden: tampoco se contempla el pedido de que en el futuro los timbres actualicen su valor por el índice Medio de Salarios como reajustan los egresos como se dijo. Estas medidas se imponen como una solución importante para salir de la crisis dada la incidencia que tienen esos recursos para sobrellevar el presupuesta de la Caja. Si esto no sucede el desfasaje entre egresos e ingresos seguirá existiendo y la crisis volverá a presentarse en un futuro cercano.

Tampoco compartimos que el Proyecto de Ley modifique la integración del Directorio de la Caja reduciendo la cantidad de representantes de los activos de 4 a 2 y manteniendo el de los pasivos en 1 (en realidad hoy la relación activo-pasivo es de 3 a 1). En tanto el gobierno mantendría sus dos representantes como hasta ahora. Vale saber que actualmente el Directorio consta de 7 miembros y que en el futuro pasaría a contar con 5 miembros. Esto por la fuerza de los hechos va a significar una intervención del Estado en la Caja lo que no corresponde porque la Caja no es un ente estatal sino paraestatal y además erosiona la autonomía que por ley tiene la Caja.

No recoge este Proyecto la solicitud de que lo que la Caja retiene a sus jubilados y lo transfiere al Banco de Previsión Social por concepto del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social quede en la Caja como lo sostiene el art. 67 de la Constitución de la República cuando dice que todos los trabajadores tendrán derecho a la seguridad social y establece que los impuestos (7 puntos de IVA más el IASS) son para financiar al Sistema (entre ellos nuestra propia Caja). La última transferencia de la Caja al BPS de que se tiene información ascendió a los U$S 37:000.000,00 anuales.

Lo que el Estado va a subsidiar a la Caja según este Proyecto asciende a la suma de U$S 27:000.000,00 (aproximadamente) para el año 2026; una cifra, como se nota, bastante menor de la que recibe. No es transferencia es devolución. La Caja de Profesionales nunca fue asistida por el Estado en tanto que la Caja Bancaria fue salvada dos veces; en particular en 2023. Por su parte la Caja Militar y el BPS están en quiebra desde hace añares y vienen siendo asistidas por el Estado sin que a nadie le llame la atención.

SOLUCIONES:

Es cierto que la Caja de Profesionales tiene cierta problemática estructural, como dijimos, pero si razonamos, como se explicará, que los profesionales universitarios vierten dinero a la sociedad. Si dicha Caja, encima cuenta, de acuerdo con su ley orgánica, con los aportes por montepío de los profesionales universitarios en actividad en una relación de alrededor de tres activos por cada pasivo, si también cuenta por ley orgánica con los aportes por timbres profesionales, y además con los aportes por las rentas que devengan las inversiones que la Caja realiza, entonces corregida esa problemática estructural, la Caja es superavitaria por si sola. Solamente hay que realizar las correcciones de:

  • a) Que el cálculo del sueldo jubilatorio se realice por el promedio del salario de los últimos 10 años (esto lo recoge pero exageradamente esta ley);
  • b) Adecuar la tasa de reemplazo al resto del sistema general del BPS;
  • c) Ampliar la escala de sueldos nominales ficticios de 10 a 15 y reducir esos sueldos y flexibilizar este sistema. Esto también lo recoge este Proyecto. Sin embargo agregamos que en un futuro mediato el sistema deberá equipararse al general es decir contribuir por el ingreso real;
  • d) Estirar la edad de retiro paulatinamente de 60 a 63,5 años de edad para la generación que al 1º de enero de 2026 cumplirá 30 años de edad;
  • e) Dejar en 18,5% (que ya de por si es alto), el aporte por montepío de los profesionales en actividad para evitar que, por sus bajos ingresos, se queden en una categoría baja, bajen de categoría o simplemente presenten declaraciones de no ejercicio y dejen de aportar desfinanciando la Caja a corto plazo. La idea es fomentar el ingreso y la permanencia en el Sistema;
  • f) Establecer un aporte solidario de los pasivos de entre el 3% y el 5% de su sueldo jubilatorio -según el monto del mismo, es decir, a mayor jubilación mayor aporte- en favor de las nuevas generaciones y como otra forma de financiamiento de la Caja;
  • g) Que el dinero que la Caja transfiere al BPS por concepto del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social vaya a la propia Caja;
  • h) Que se aumente el valor de los timbres profesionales para corregir el desfasaje del 65% (aproximadamente) que se produjo entre los egresos y los ingresos de la Caja por diferencias entre el aumento de salarios y jubilaciones por Índice Medio de Salarios y el precio de los timbres por el Índice de Precios al Consumo en estos últimos 20 años. La idea es que dicho aumento ronde el 20% en forma paulatina de 4% por año hasta completar cinco años; salvo los servicios médicos que aumentarían un 10% paulatinamente del 2% por año por cinco años (Salud Pública ya está exonerada de aplicación de timbres);
  • i) ) Que mirando hacia adelante en lo sucesivo el valor de los Timbres se actualice por el índice Medio de Salarios todos los años como los salarios y las jubilaciones;

j)) Que nadie pueda ejercer su profesión sin estar aportando a la Caja de Profesionales ya sea que ejerza en forma libre como en forma dependiente o empleado a salario fijo. Sería cosa que a partir del 1º de enero de 2026 (no en forma retroactiva), los profesionales que ingresen al mercado laboral aporten su montepío correspondiente directamente a la Caja de Profesionales y no al Banco de Previsión Social. En caso de que el Poder Legislativo entienda que no hay que desproteger al Banco aceptaría que los profesionales dependientes aporten, por trabajar, en la Categoría III de su sueldo nominal ficticio -obviamente que si quieren subir de categoría lo puedan hacer- y por otra parte seguir afiliados al Banco de Previsión Social. Así también tendrían derecho a una doble jubilación. Esta misma solución se le dio a la Caja Bancaria, Si ya se hizo para la Caja Bancaria no veo el problema de repetir la experiencia en la Caja de Profesionales. Es lo justo y lo lógico.

  • k) No es cierto que sea necesaria una ley express, como ésta, que reforme la Caja, para supuestamente salvarla. Lo que se necesita de inmediato es una ley que disponga una ayuda estatal para atender el presupuesto de la Caja de este año y seguramente del siguiente. Después de esta ley, entonces, en otra ley con tranquilidad y tiempo, examinar aparte y a fondo las medidas a tomar -que son las que hemos venido anunciando hasta acá- para darle a la Caja viabilidad a largo plazo. Con la ley express la Caja caerá en déficit en un plazo no muy lejano. Queremos una solución definitiva.

DERRIBANDO MITOS:

No es cierto que los profesionales universitarios vengan evadiendo su responsabilidad solidaria con la sociedad. En realidad pagan más impuestos y salvo los timbres profesionales no reciben ni recibieron nunca ninguna otra asistencia estatal o de la sociedad. No se pretende esto. Salvo en forma coyuntural.

Sobre la falta de solidaridad social nadie sabe que los profesionales universitarios en actividad pagan un impuesto solidario llamado precisamente “Fondo de Solidaridad” cuya recaudación se destina a hacer frente a la becas para los estudiantes terciarios de menores recursos. Además de éste, pagan otro impuesto llamado “Adicional al Fondo de Solidaridad” cuya recaudación se utiliza para hacer frente al presupuesto de la Universidad de la República.

Pocos saben que la Caja de Profesionales que no es estatal, insólitamente asiste al Banco de Previsión Social, que es estatal y está en quiebra desde hace añares, con lo recaudado por concepto del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social. Lo que la Caja Profesional transfiere al BPS por concepto de este Impuesto asciende aproximadamente a casi U$S 40:000.000,00 por año. Si fuera a nuestra Caja esa suma bajaría el déficit.

Pocos saben que lo recaudado por parte de la Caja de Profesionales por concepto de timbres profesionales es para atender su propio presupuesto y que si bien puede considerarse que pueden constituir tributos que paga la sociedad cuando hace uso de los servicios profesionales también, cosa que no se sabe, tienen sus excepciones de aplicación, como cuando se trata de servicios profesionales prestados por la Administración de los Servicios de Salud del Estado (o como se le llama vulgarmente: “Salud Pública”), favoreciendo así a los sectores más humildes de la población (hay varias otras excepciones que no se conocen, pero que no se mencionan acá para evitar extenderse demasiado en esta columna).

Nadie sabe que la actualización del valor de estos recursos financieros de la Caja de Profesionales se practica cada seis meses por el Índice de Precios al Consumo en tanto que los egresos financieros (por ejemplo: pago de jubilaciones, pensiones y salarios), se actualizan desde hace veinte años por el Índice Medio de Salarios. En la medida que los salarios y las jubilaciones han crecido en ese período alrededor de un 65% por encima de los precios, la Caja de Profesionales ha transferido a la sociedad cientos de millones de dólares que de no ser así harían que hoy la Caja fuera superavitaria por ese solo concepto.

Además de este cuantioso aporte por timbres a la sociedad otro aporte que hacen los profesionales al Estado (el BPS, en este caso), constituye el hecho de que los profesionales universitarios que no ejercen la profesión en forma libre sino bajo dependencia (como trabajadores a salario fijo y bajo subordinación jerárquica), no aportan a la Caja Profesional sino al Banco de Previsión Social. Por esta razón si estos trabajadores aportaran a la Caja de Profesionales (como se hizo con la Caja Bancaria en su primer salvataje), la Caja tendría perfectamente equilibradas sus cuentas sin ningún problema. Lo justo y lo lógico es que estos profesionales aporten a su Caja. No es culpa de los profesionales la quiebra del BPS.

Por otra parte cabe señalar que como todos los uruguayos los profesionales pagan IVA cuya recaudación como se sabe en buena parte (7 puntos de IVA) va al BPS. Con este criterio si como se dice los timbres son tributos entonces el IVA que es un tributo también los profesionales se lo aportan a la sociedad. Además aportan obviamente por el resto del IVA, por el Imesi y otros impuestos cuya recaudación va a cubrir el déficit del BPS. Y ello a cambio de nada, ya que, como hemos dicho varias veces, la Caja no recibe la asistencia prevista en el art. 67 de la Constitución, inc. 3º literal B). Nunca la recibió.

Luis Alberto Acuña

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