El buque científico Falkor (too) continúa con su travesía en aguas uruguayas. Con investigadores de la Udelar, esta vez estuvieron explorando el océano profundo a más de 3.000 metros de profundidad.
El robot SuBastian buceó con apenas 1,7 grados de temperatura y presiones extremas. Allí aparecen criaturas poco conocidas y formaciones sorprendentes.
Los científicos mostraron en vivo un fondo arenoso cubierto por pequeños animales. Entre ellos, distintos tipos de pepinos de mar, parientes lejanos de las estrellas de mar, de formas redondeadas y alargadas.
También se observaron huellas en espiral sobre el suelo marino. Durante años fueron un misterio hasta que se comprobó que las producen los llamados gusanos bellota, animales que se entierran y dejan patrones en la arena como si fueran dibujos.
El primer destino de la misión fue un pockmark, un enorme cráter submarino. Estas depresiones se forman cuando gases que salen desde abajo hacen colapsar el sedimento. Además de su origen geológico, sirven para conocer cómo se mueven las corrientes marinas.
Uno de los investigadores comparó la experiencia con “aterrizar en la luna”, por lo difícil que resulta posicionarse en un punto exacto a tanta profundidad.
Durante el viaje aparecieron especies llamativas. Se detectó un pequeño cangrejo de aguas profundas, parecido a las langostillas, y también plumas marinas, animales que crecen clavados en el fondo y se asemejan a plantas.
Uno de los momentos más destacados fue el registro de un pulpo Cirroteuthis, que hizo una especie de espectáculo.
Las cámaras también captaron marcas en el suelo en forma de rayos de sol. Son trazas dejadas por un tipo de gusano que se alimenta extendiendo una trompa en distintas direcciones. Si bien los científicos no recogieron todos los animales vistos, lograron documentar gran cantidad de organismos y formaciones. La prioridad era avanzar hacia los puntos de interés señalados en los mapas del fondo marino.
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