24 de marzo de 2026 10:42 hs

Con más de 70.000 seguidores en Instagram y 28 años de trayectoria, un gestor con amplia experiencia en el rubro afirma que, entre llamadas, asesoramiento, manejo de repuestos y visitas a domicilio, los uruguayos rompemos los electrodomésticos más frecuentemente de lo que imaginamos.

Iván Míkola, referente del rubro en redes sociales, calcula que entró a no menos de 10.000 domicilios en casi tres décadas de trabajo. Su diagnóstico es directo. "La vida útil del electrodoméstico depende mucho del uso que le damos", dice.

Su conclusión sobre el cuidado general es contundente: apenas un 30% de los hogares, siendo generoso, se preocupa tanto por el mantenimiento básico como por la limpieza de sus equipos.

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Lo que hacemos mal con lo que más usamos

El primer error empieza antes de enchufar el equipo. Con el lavarropas, un caso frecuente es no retirar las trancas de transporte al instalarlo. "Me llaman porque el lavarropas se sacude demasiado, y bueno, eso pasa muchísimo: necesariamente no le sacaron las trancas de origen", explica Míkola. El problema parece una falla del producto cuando en realidad es un error de instalación que figura en el manual.

El manual es, justamente, la primera víctima. "Lo lee muy poco al principio, si lo lee", dice. Eso deriva, en sus palabras, en "falta de mantenimiento, roturas precoces o más frecuentes". Y después del primer uso, agrega, "el manual desaparece totalmente"

Con la aspiradora el error se repite. "Se sabe que cada uno o dos usos hay que vaciar la bolsa, sin embargo mucha gente no lo hace". El resultado es directo: el motor trabaja forzado, recalienta y se rompe antes de tiempo. El filtro del lavarropas tiene su propia regla: revisarlo cada 15 o 20 días, no esperar a que el equipo deje de desagotar.

Iván también menciona los casos más extremos, que según aclara, se repiten con más frecuencia de la que se esperaría. "Abrís un microondas y es una colonia de cucarachas". Y agrega que ese problema "no tiene estatus social: puede pasar desde el hogar más humilde hasta los que más pueden". También encontró ratones anidando en lavarropas, electrocutados adentro del equipo.

Otro patrón que observa tiene que ver con la limpieza de las cocinas. Hay cocinas que no se pueden desarmar -o se dificulta mucho- por el nivel de grasa acumulada. Y dentro de los lavarropas encontró de todo: tarjetas de crédito, manojos de llaves, y en una oportunidad, 100 dólares.

El precio también importa

Parte del problema viene antes de enchufar el electrodoméstico: en el momento de la compra. Iván lo ilustra con un ejemplo concreto. "Podés tener en plaza un mixer de 800 pesos y otro de 8.000. Esa diferencia responde a capacidades de diseño distintas". El más barato puede no estar diseñado para picar hielo, zanahoria o congelados; el más caro, sí. Usar el primero para esas tareas acorta su vida de forma directa.

Esto, dice Iván, tiene que ver con lo accesible que se han vuelto ciertos productos. Dentro de una misma marca podés tener varios modelos del mismo electrodoméstico con diferencias de precio, calidad y prestaciones. El problema es que esa diferencia no siempre se lee antes de la compra y mucha gente va por lo más económico.

A eso se suma la obsolescencia programada. Muchos modelos baratos quedan fuera de catálogo rápidamente: "Rápidamente empieza a faltar información, empieza a faltar repuestos, y ahí es donde se complica". Sin repuestos, todo se vuelve más difícil. "En sí, habiéndolos, todo es reparable", aclara.

Pero reparable no siempre significa viable. "Todo es reparable, pero reparable a qué costo", plantea. En algunos casos, el costo de la mano de obra se acerca al valor del producto eso es un problema para el importador de la marca, que se hace cargo de la garantía en muchos casos casos.

Y en otros, como los paneles de televisores, el repuesto original prácticamente no existe en plaza. "Si lo hubiera, prácticamente es el valor de una unidad nueva".

La ecuación termina generando otro efecto: "mucha gente al ser mas accesibles, no le dedican tiempo y "cariño" al electrodoméstico aplicando cada vez con mayor frecuencia la política del use y tire". describe Iván. Es un círculo que se retroalimenta.

Los electrodomésticos que generan más urgencia cuando fallan son, en ese orden, la heladera, el lavarropas y el calefón. Todos rompibles, todos reparables en teoría. Y en muchos casos, todos víctimas del mismo problema: el uso que les damos.

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