El próximo 3 de julio, en el marco de las vacaciones de invierno, el Teatro Solís estrenará el musical A Chorus Line, uno de los grandes éxitos de Broadway.
Ganador de nueve premios Tony (incluidos mejor musical, mejor música original y mejor libreto) y del Premio Pulitzer de Drama, A Chorus Line se estrenó en Broadway en 1975 y sigue la historia de diecisiete artistas que participan en una audición y se enfrentan a la posibilidad de quedar o no en un elenco profesional.
Ideado, coreografiado y dirigido por Michael Bennett, el espectáculo se basó en un proceso de taller que el propio director creó, a partir del cual recopiló historias reales que luego llevó a escena.
El Observador conversó con Jhoana Duarte y Romina Mattera, integrantes de Reprise, la productora responsable de traer el espectáculo a Uruguay. Ambas señalaron que, a diferencia de las propuestas de teatro musical en el país, en donde predominan aquellas orientadas al público infantil, A Chorus Line apunta a un público adulto.
“La idea era presentar otro tipo de obra musical para el público, más que nada para adultos, y que pudieran identificarse con la historia que se cuenta a partir de un género que conocemos más por obras infantiles, pero que está lejos de eso”, explicó Mattera.
A diferencia de otras propuestas, cuya trama suele centrarse en historias de amor o en figuras como el héroe o el villano, esta obra pone el foco en la vida de cada uno de los personajes del ensamble.
En el teatro musical, el ensamble está compuesto por quienes acompañan la obra con baile, canto e interpretación, para que el protagonista y la historia se sostengan. “Muchas veces se piensa en los protagonistas, pero los que sostienen el musical en definitiva es el ensamble. Eso nos parecía muy atractivo porque también tiene el desafío de encontrar un elenco grande en donde todos puedan tener su momento de foco y destaque” señaló Duarte.
La puesta cuenta con 25 intérpretes en escena, música en vivo a cargo de la Banda Sinfónica de Montevideo y una fuerte apuesta en las áreas de canto, baile y actuación. La dirección de actores está a cargo de María Elena Pérez, actriz premiada en Málaga por su actuación en la película Perros, mientras que Javier Soares asumió la dirección vocal.
En cuanto a la adaptación, Mattera señaló que se respetó gran parte de la coreografía original de Michael Bennett, sumando al mismo tiempo la impronta y los movimientos de la coreógrafa Mariana Cholet, en una propuesta que combina principalmente jazz y ballet.
Los desafíos de producir Teatro Musical en Uruguay
El proceso de casting se extendió durante cuatro meses y se anotaron 200 artistas. Según explicó Mattera, en una primera instancia se evaluaron las tres áreas (canto, actuación y danza), con un primer filtro centrado en esta última, dado su peso dentro del espectáculo.
Luego de esa etapa, se avanzó en pruebas específicas de personajes, con el objetivo de definir qué intérprete se adecuaba mejor a cada rol y profundizar en el aspecto interpretativo.
Al hablar sobre los desafíos de traer este tipo de producciones a Uruguay, las productoras señalaron que uno de los principales obstáculos es la inversión en relación a la cantidad de funciones disponibles para recuperarla.
A diferencia de mercados como Argentina o España, donde existe un público más amplio para este tipo de propuestas, la venta de entradas permite sostener los proyectos en el tiempo, cosa que no pasa en Uruguay. “Creo que el desafío también es que se pueda sostener un poco más.” señaló Mattera.
Explicó que la intención es que el sector se desarrolle y genere oportunidades para quienes se forman en el área, evitando que la única alternativa sea emigrar para poder trabajar en el rubro y a su vez empiece a ser una fuente de ingresos y trabajo para los artistas.
En esa misma línea, montar un musical de estas características suele llevar entre uno o dos años, con jornadas de ensayo de hasta ocho horas diarias en mercados como Broadway o España. Sin embargo, la realidad uruguaya es distinta: los artistas suelen combinar este tipo de proyectos con otros trabajos, lo que dificulta la disponibilidad de tiempo. En este caso, los ensayos comenzaron en marzo, incluso antes de contar con el elenco completo.
También señalan que encasillar el género dentro del circuito infantil limita su crecimiento, ya que reduce las funciones a los momentos del año en que los niños están disponibles. Su propósito principal es poco a poco romper con este molde y salir de la clásica temporada de vacaciones de julio, donde la oferta de musicales es alta pero meramente infantil, para demostrar que este tipo de espectáculos puede tener lugar y público en cualquier mes del año.
“Lo cierto es que al día de hoy, el teatro musical está súper asociado a la cartelera de infantiles, pero por ejemplo en Broadway La Cenicienta no es una obra infantil, está en cartel todo el año” explica Duarte.
A pesar de los desafíos de infraestructura y de mercado que presenta Uruguay, el objetivo es consolidar una audiencia, generar espacios de trabajo y ampliar las oportunidades para los artistas. En este camino, el equipo de Reprise producciones destacó haber concretado alianzas con instituciones interesadas en darle inicio de una nueva etapa para el género en el país.