3 de julio de 2026 5:00 hs

Desde hace un tiempo, el cielo de Montevideo es atravesado a diario por una especie que, hasta hace algunos años, casi no se veía: el gavilán mixto.

Esta ave rapaz de gran tamaño, cuya hembra puede alcanzar los 55 cm de longitud, que presenta un plumaje de color pardo oscuro, patas amarillas y que tiene un grito fuerte, agudo e inconfundible, es un ejemplo más de las especies que, de a poco y sin ser autóctonas del país, se han metido con fuerza en la configuración de la biodiversidad vernácula. El gavilán mixto, en ese sentido, ya es parte del paisaje montevideano. Pero no está solo.

Gavilán mixto

Gavilán mixto

En Secretos y curiosidades de las aves del Uruguay(Ediciones de la Banda Oriental), su último libro, el ornitólogo uruguayo Gabriel Rocha analiza un fenómeno que dio en llamar “australización de la fauna” y, de paso, repasa algunas especies que en los últimos tiempos han pasado a integrar las filas de las aves uruguayas.

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“La ‘australización de la fauna' sería un cambio en la distribución de varias especies, al menos desplazándose hasta dos grados más al sur en cuanto a su latitud habitual. (...) La sensación es que al cambiar los factores climáticos y al extenderse un poco más al sur las áreas subtropicales, también la fauna acompañaría esos cambios”, escribe el autor en el libro.

El experto cita, por ejemplo, las apariciones cada vez más frecuentes de especies subtropicales que no estaban registradas en el país en el pasado, como la anaconda amarilla (Eunectes notaeus) en los ríos Cuareim y Uruguay, algunas especies de pirañas de los géneros Pygocentrus y Serrasalmus también en el río Uruguay y en la laguna Merín, y hasta documenta el registro del mono aullador (Alouatta caraya) en el departamento de Rivera.

En en el marco de las aves, la especialidad de Rocha, el experto asegura que en los últimos años hay registros de aves como el trogón surucuá, el tucán grande, el zorzal herrero, el curiango, la perdiz de monte y otras especies que no tenían presencia local y que ya nidifican en el país.

Consultado sobre este fenómeno, Rocha explicó a El Observador que se comenzó a hablar de esta "australización" hace aproximadamente tres años, pero que todavía es algo que necesita de mayores estudios para establecerse.

“Todavía es algo que requiere más estudios e investigaciones, no solo en cuanto a aves, sino a otros vertebrados y también invertebrados. Pero es evidente que hay especies que están ampliando su distribución hacia el sur, hay que determinar qué tanta incidencia tiene el calentamiento global, la destrucción de los hábitats, entre otras cosas, en esta nueva realidad”, dijo Rocha.

Para el experto, esta situación en principio no provoca grandes cambios en la biodiversidad, aunque las especies que llegan “inciden claramente en la red trófica, relacionándose con otros seres vivos y también con lo abiótico, pero al haber pocos individuos no provocan cambios drásticos o llamativos”.

Surucuá Tragón

Surucuá Tragón

“Estos individuos nuevos están en el límite sur de su distribución global y la densidad poblacional es baja”, agrega.

Por otro lado, Rocha asegura que continuamente están apareciendo nuevas especies, sobre todo en el norte, donde hay un clima más subtropical, o en el este, en lugares donde influye la mata atlántica brasileña, como Paso Centurión, en el departamento de Cerro Largo.

“En Uruguay en el año 1978, en la publicación Las aves del Uruguay de M.E.J. Gore y A.R.M. Gepp había 378 especies citadas. Actualmente tenemos cerca de 520 especies en el país. Obviamente esto se debe a varios factores como los adelantos tecnológicos, muchos más observadores de aves y también puede incidir el hecho de que varias especies selváticas y subtropicales están llegando a estas latitudes, como los tucanes, los trogones, los tiránidos y algunas especies de la familia de los zorzales y la urraca azul”, indica el autor.

Nuevos y viejos conquistadores

En su libro, además de documentar la mencionada “australización de la fauna” uruguaya, Rocha menciona una serie de aves que no son necesariamente autóctonas y que, en el pasado o en el presente, encontraron un nuevo hogar en Uruguay. Estas son algunas de ellas.

Garza bueyera

Oriunda de África y parte de las clásicas postales de la sabana en la que se la puede ver sobre los lomos de hipopótamos y otros mamíferos de gran tamaño, la garza bueyera ya es una vieja conocida de las praderas uruguayas. Se cree que migró a América del Sur a fines del siglo XIX, pero que se introdujo de forma natural en Uruguay en la década del setenta del siglo XX. En estos lares se la encuentra cerca del ganado vacuno y equino, y suele nidificar cerca de humedales o islotes. En 2023 se encontró una colonia de cría en la isla Libertad, en la bahía de Montevideo.

Estornino pinto

A principios de los 2000, este pájaro originario de Eurasia llegó a través de Argentina a Uruguay, y está generando desde ese momento algunos dolores de cabeza a los productores agropecuarios. “Es una especie exótica invasora, su población en Uruguay aumenta cada vez más, al punto de que ya forma grandes bandadas realizando sus característicos dibujos en el aire”, escribe Rocha en el libro. El estornino pinto genera problemas en las plantaciones porque si bien se alimenta de plagas, suele desenterrar las plantas en el proceso. Además, compite con otros pájaros por huecos en los troncos, y está combatiendo especies autóctonas como el carpintero, el hornero, el trepador chico o el benteveo rayado.

Boyero cacique

Uno de los “conquistadores” más recientes en registrarse en el país es este pájaro de plumaje negro y pico afilado y amarillo, cuya particularidad es que está presente en un sector reducido del territorio: se lo encuentra únicamente en el poblado Mones Quintela, en Artigas, donde viven apenas quinientos habitantes. El boyero cacique tiene allí una diminuta colonia que habita en una serie de casuarinas. Para Rocha, esta es una de las apariciones más sorprendentes de los últimos tiempos.

“Nidifica en unas casuarinas ubicadas en la vereda de una casa. Es un boyero que hace los nidos en colonias, en el caso de nuestro país forma pequeñas colonias de cuatro o cinco nidos. En otras áreas de su distribución, como por ejemplo Misiones o Corrientes, puede formar colonias de decenas de nidos. Es realmente una rareza que esta especie haya elegido ese lugar, específicamente, para nidificar y no un lugar más ‘natural’, porque incluso la costa del río Uruguay está muy cerca de esa zona”, explica el ornitólogo.

Pato de vientre negro

También conocido como Sirirí ala blanca o Sirirí vientre negro, es de la misma familia que el pato canela y sus primeros avistamientos se registraron a mediados de la década pasada en Río Negro, aunque luego empezó a expandirse de forma acelerada y hoy abarca varios departamentos del norte y el este del país. Vive en los bañados y el borde de las lagunas, y se alimenta de insectos y moluscos pequeños.

Picaflor tijereta

Este picaflor no existía en Uruguay hasta el 2020, pero después de la pandemia se dio una explosión demográfica que hoy lo tiene presente en varios departamentos. “En plena pandemia se nos avisa de la presencia de un individuo en Canelones, ubicado en una casa de Atlántida, que se pudo fotografiar al acercarse a bebederos de picaflores instalados en el jardín”. Hoy en día es el picaflor más grande de Uruguay y su llegada es tan reciente que todavía no se lo ha detectado nidificando en el país.

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