9 de julio de 2026 18:55 hs

Hay proyectos que nacen para resolver una necesidad concreta y otros que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en una forma de mirar el mundo. La historia de la Fundación AS pertenece a esa categoría.

Lo que comenzó en 2017 con actividades de promoción de la lectura en contextos de encierro en Argentina hoy dio un nuevo paso: por primera vez, la experiencia cruzó una frontera. Luego de obtener el segundo lugar, entre 20 países participantes, en un premio iberoamericano de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Fundación AS llevó su propuesta a Uruguay, donde visitó dos centros de detención para adolescentes (Desafío, Pre- Egreso y el CIAF), entregó 150 libros y compartió jornadas de lectura, conversación e intercambio.

Lejos de entender la lectura únicamente como una práctica educativa, la organización trabaja con una convicción sencilla y profunda: un libro puede abrir una conversación, despertar una pregunta, ofrecer una posibilidad donde antes parecía no haber ninguna.

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El lunes 6 de julio, durante la visita, Ana Sicilia, fundadora y presidenta de la Fundación AS, y Karina Ortiz, directora de la institución, dialogaron con adolescentes y equipos educativos sobre el poder de las historias para construir identidad, fortalecer vínculos e imaginar futuros posibles. Esta actividad fue realizada en articulación con el Directorio del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA).

La Fundación AS nació formalmente en 2021, pero su recorrido comenzó hace nueve años. Desde entonces impulsa el proyecto “Libros en los Pabellones”, mediante el cual acerca bibliotecas, actividades de mediación lectora y espacios culturales a personas privadas de libertad y a comunidades en situación de vulnerabilidad.

El reciente reconocimiento recibido en el Premio Iberoamericano de educación en derechos humanos -de la OEI- consolidó el alcance de ese trabajo y abrió nuevas posibilidades de cooperación regional. La experiencia desarrollada en Uruguay representa el primer paso de un proceso de internacionalización que busca construir redes de promoción de la lectura en distintos países de Iberoamérica.

“Los libros no cambian el pasado de las personas, pero muchas veces sí pueden ayudar a imaginar un futuro distinto en la reconstrucción del tejido social. Ese es el sentido de nuestro trabajo”, señaló Ana Sicilia al finalizar la jornada.

En tiempos en los que el acceso a la lectura continúa siendo desigual, iniciativas como esta proponen otra forma de tender puentes entre países: compartir libros, historias y oportunidades para que la cultura llegue allí donde más se necesita.

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