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14 de julio de 2026 12:42 hs

Peñarol no tiene margen de error. El pasado domingo, el equipo volvió a las canchas tras un receso de poco más de un mes por vacaciones y pretemporada de invierno, dejando un sabor sumamente amargo.

El pálido empate 1-1 ante Racing por la quinta fecha del Torneo Intermedio desnudó que el equipo de Diego Aguirre sigue arrastrando la misma pobreza futbolística del primer semestre del año. Sin embargo, el fútbol da revancha rápido y este sábado, ante Boston River, el DT se juega puntos vitales con un rompecabezas táctico difícil de armar, para mantener la punta en su grupo.

El retorno del gol: Matías Arezo vuelve al ataque

La gran noticia para Diego Aguirre es, sin dudas, el retorno de Matías Arezo. Tras cumplir sus dos partidos de suspensión, el delantero vuelve a estar habilitado y se perfila como el alta más importante para el fin de semana.

La misión de Aguirre es clara: el entrenador debe aprovechar la jerarquía del goleador para revitalizar un ataque que contra Racing lució previsible y sin ideas.

El desafío no será solo ponerlo en cancha, sino lograr que el equipo genere el volumen de juego necesario para que el goleador no quede aislado. Arezo necesita socios en ofensiva para arrastrar marcas y romper la monotonía que mostró el equipo.

Alarma en el mediocampo: sin Trindade ni Remedi

La contracara de la vuelta de Matías Arezo es la alarmante situación en la zona de contención.

Peñarol sufre una baja de peso: Jesús Trindade se perderá el partido por lesión y muy posiblemente, según informó una fuente del club a Referí, lo que resta del certamen.

Para colmo de males, al argentino Eric Remedi todavía le resta cumplir un encuentro de suspensión, lo que deja a Diego Aguirre sin su doble pivote titular.

Esta situación obligará al cuerpo técnico a improvisar en la mitad de la cancha. Trindade aporta el equilibrio defensivo y la salida prolija que tanto necesita este equipo, mientras que Remedi suma combatividad. Sin ellos, el mediocampo corre el riesgo de quedar expuesto ante la dinámica de Boston River.

Aguirre se enfrenta a una prueba de fuego. Debe encontrar un balance de emergencia, además del mejoramiento futbolístico del equipo: blindar una zona central debilitada sin resignar el protagonismo ofensivo que ahora le puede otorgar la vuelta de Arezo.

El sábado se juegan puntos determinantes para la Tabla Anual y para volver a encarrilar el rumbo futbolístico de un Peñarol que necesita volver a convencer a su gente.

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