El equipo de Rentistas en 1981: arriba, Sergio Rodríguez, Julio Balerio, Martín Lasarte, César Larraura e Irrazábal; abajo, Julio Cardozo, Adolfo Barán, Seines, Germán Montero, Víctor Rabuñal y Miguel González.
Vivió su infancia en Maldonado y Salterain, en diagonal con los Talleres Don Bosco, en donde hizo la escuela y gastaba los Incalcuer que había lustrado su mamá, jugando al fútbol en el enorme patio de hormigón.
“Tuve una linda infancia. Éramos de clase media. Mi papá aprendió el oficio de cueros y lanas, era consignatario. Mi mamá se ocupaba de todos y de la casa”, cuenta Lasarte a Referí.
Dice que su padre jugaba “muy bien a la pelota vasca y nos enseñó, y jugábamos en los Talleres de Don Bosco”.
Su padre era “muy temeroso de dejarnos jugar a la Liga Palermo”, por lo que no jugó al baby fútbol. Jugaba en los Talleres Don Bosco y lo hacía “como delantero. Era rápido (se ríe) y hacía goles”.

Foto: Leonardo Carreño. Martín Lasarte hizo debutar a Luis Suárez
Sostiene que “los curas salesianos siempre utilizaron el deporte y en particular el fútbol, para juntar a los grupos. Era precioso. Nos marcaban pautas de disciplina y de orden, de conducta personal, de ser tolerantes con los demás, pensar mucho en los grupos y no en uno mismo”.
Recuerda que en su niñez era imposible tener solo un ídolo. “Estaban Spencer, Rocha, Manga, Lito Silva y varios más. Mi hermano se ponía un bucito verde para salir, porque Lito Silva jugaba en Palmeiras. Cuando conocí a todos ellos, me los imaginaba de dos metros, que eran épicos. Escuchábamos a Heber Pinto, porque Solé era más para veteranos”.
Todos los sábados y domingos iba a ver a Peñarol y a Nacional. “Nunca me olvidé de una atajada de Roberto Sosa, ya veterano jugando en River, ante Nacional. Quedó suspendido en el aire”.
Y añade: “Mi papá era hincha de Peñarol y nosotros respondíamos a ese gusto de mi viejo, es algo que la vida luego modificó”.
Cuando dejó el liceo, estudiaba para ser arquitecto, al mismo tiempo que entrenaba en su primer club: Rentistas. Pero tuvo que salir a dar una mano a la familia trabajando, en un momento económico difícil que les tocó vivir.
Central Español en 1986: arriba, Daniel Sánchez, Alain Zurbrikgg, Martin Lasarte, César Pereira, Victor De los Santos y Gustavo Aloy; abajo, Jorge Yañez, José Villarreal, Miguel Caillava, Daniel Viera y Alfredo Nocetti
“En un período que las cosas estaban complicadas, trabajé en una empresa para rollos de fotos, era cadete y hacía de todo. Hice el curso para empezar a andar en moto, y ahí me surgió la posibilidad de jugar en Primera división y dejé todo. Me iba a trabajar de mañana bien temprano, entrenaba en las canchas de Perrone a las que llegaba después de una hora de ómnibus, me tomaba otro para la Facultad de Arquitectura y por el cansancio, me dormía en las clases. Estaba (Juan Eduardo) Hohberg como entrenador y nos había subido a Primera división a Fito Barán, a Víctor Rabuñal y a mí, entre otros”.
A Rentistas lo llevaron a las inferiores unos amigos, Heber y Roberto Estévez, y cuando iba a debutar en Sexta en 1977, se agarró hepatitis.
“Un par de años después tuve a Adhemar Casales, el papá de Jorge Casales (exdirigente de Defensor Sporting y exneutral de la AUF), quien me marcó mucho. Cuando volví de la hepatitis, tras tres meses en cama, tuve que dar los exámenes libre porque perdí el año y todos iban a la playa menos yo. Él me dio un gran espaldarazo”, recuerda.
Rampla Juniors en 1986: arriba, Daniel Santurio, Martín Lasarte, Andrés Ortuño, Walter Escobar, Walter Santurio y Javier Baldriz; abajo, Víctor Rodríguez, Vladimir Naidenov, James Cantero, Manuel Anzorena y Mauro Paglione.
Cuenta que “Hohberg era un fenómeno. Un día hubo una burla de los jugadores con más años para uno de los más chicos, él escuchó, desafío a ese jugador a una serie de retos técnicos con la pelota, y le ganó en todos. Se dio vuelta y le dijo: ‘¿Ve que de todo se aprende?’. Con él debuté en la A”. En 1986 se fue a préstamo a Central. “Me llevó Gregorio. Estuvimos a 5 minutos de entrar en la Libertadores. Luego pasé a préstamo a Rampla, hice tres o cuatro goles, me fue bien, pero el club descendió”.
Entonces le llegó la gran oportunidad de jugar en Nacional.

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Recién llegados a Nacional en 1988; en la foto aparecen Mario López, Daniel Revelez, Jorge Seré, Martín Lasarte, William Castro y Héctor Molina
“Me avisó la vecina que me llamaban, porque yo no tenía teléfono. Un funcionario de la AUF me llamó para decirme que como había firmado dos contratos de préstamo seguidos, quedaba libre y Nacional me contrató. Roberto Fleitas había dado una lista y yo la integraba. Llevé a mi viejo a la sede para hacer bulto y después me di cuenta que firmé un contrato que para Nacional no era nada y para mí era mucho dinero”, comentó.
Un partido de Nacional de 1988 y en la formación aparece Martín Lasarte entre Santiago "Vasco" Ostolaza y Jorge Seré
Y con los tricolores fue campeón de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental: “Me acuerdo del gol de Carlitos De Lima en Cali, ante América. Ese día me quedó la sensación de que éramos invulnerables, invencibles. Había un clima muy hostil, porque América había perdido varias finales de la Copa. Fueron 14 partidos y jugué ocho de titular, hasta que llegó Hugo (De León) y me tocó ir al banco. Yo decía a mis amigos: ‘No era suplente de cualquiera. ¡Era suplente de De León!’”.
Cuenta que estaban hospedados en el Hotel Intercontinental de Cali, “que era precioso”, y tuvieron “un desfile de modelos cuando llegamos para ver si alguno picaba. Pero era un grupo muy sólido y no pasó nada”. También recuerda una anécdota con el gran médico de nacional, Carlos Suero: “Estábamos en la cena y vinieron las aguas destapadas. Suero las mandó todas de regreso. No digo que estuvieran adulteradas, pero por las dudas, nos trajeron otras sin destapar”.

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Martín Lasarte con Nacional, gana en el aire ante Luis "Loco" Acosta de Wanderers
También se acuerda de que, como era tradición en la época, de noche no los dejaron dormir con una cohetería infernal en la puerta del hotel. “Mario Alles abría la ventana y gritaba en broma: ‘¡Compatriotas, aquí está concentrado América!’”.
No le tocó entrar en la final ante Newell’s Old Boys, pero recuerda aquella experiencia como una de las mejores de su vida futbolística.
Martín Lasarte aparece arriba al lado de Jorge Seré; Nacional festeja el título de campeón del mundo en Tokio 1988
Luego hubo que viajar a Tokio para enfrentar a PSV Eindhoven. “Fue un partido duro, en el que tuve la sensación en más de un momento, que se nos iba. Era el minuto 120 en pleno alargue y parecíamos liquidados, perdiendo 2-1, pero esa cosa mágica, mística, que tenemos a veces los uruguayos, llevó a que lográramos el empate al final. Recuerdo que Daniel Carreño se puso emotivo porque había errado el penal en la definición, y sentía que nos había fallado”.
Como gran amante del cine, cuenta que “la llegada a Montevideo fue cinematográfica. Pasamos por la Rambla, llegamos a 18 de Julio, que estaba repleto de gente y desde los balcones tiraban papelitos. Me hizo acordar a lo que había sucedido con los astronautas cuando volvieron por primera vez de la luna”.

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En octubre de 2018, hace cinco años, Nacional homenajeó a los campeones de 1988 y Martín Lasarte se fotografió con varios excompañeros
Para cobrar el premio, que a diferencia de los tiempos que corren en un fútbol totalmente distinto, no era para nada oneroso, debió esperar casi cinco años.
“Me salió la chance de ir a jugar a Deportivo La Coruña y me fui tras firmar un convenio con Nacional. Teníamos un premio por ganar las dos copas. Cuando volví más de cuatro años después, había paro de la Mutual en 1992, y me llamó un contador del club y me dijo: ‘Venga a cobrar el premio porque acabamos de vender a Dely Valdés, pero venga ahora, porque mañana no hay plata’. Fui a cobrar y efectivamente, al otro día, no había más plata. No era nada significativo el dinero, pero al menos lo cobré”.
Entonces hay que hablar de todo un personaje como el Chango Pintos Saldaña. Coleccionista de anécdotas.
En 1999, Nacional celebró sus 100 años con un partido ante PSV Eindhoven -el rival de la final de la Copa Intercontinental de 1988- en un Estadio Centenario colmado, con una fiesta de luces pocas veces vista y con dos partidos. A primera hora, los veteranos que habían defendido al club y a segunda, una mezcla del equipo titular y algunos invitados como el Chino Recoba, Hugo De León, Dely Valdés y Fabián O’Neill, entre otros.

Foto: Leonardo Carreño.
Como entrenador, llegó a la selección chilena previo a la pandemia
“No jugué porque estaba en Rentistas como técnico y me daba no sé qué. Entre un partido y otros nos hicieron bajar a la cancha para aplaudirnos. Ahí salió PSV y el Chango se fue con el arquero, porque le quería tirar un penal. No te olvides que él había errado su penal en la definición de 1988. Se lo convirtió, y la gente que estaba en la Colombes gritó el gol celebrando. El Chango no entendía nada de lo que le decía el golero, y este tampoco, pero por lo que yo veía con los gestos, el arquero le quería patear un penal a él también. Pero se dio vuelta y enfiló para donde estábamos nosotros. Pasó al lado mío y dijo: ‘¡Qué bueno! Me saqué años de terapia’, y nos moríamos de risa”.
El pase a España
Fue una sorpresa recibir una oferta para jugar en el fútbol de España. Martín lo tomó con mucha alegría. No obstante, lo querían también porque podía sacar el pasaporte español. Aunque había un escollo: había que convencer a su padre.
Martín Lasarte cuando defendió a Deportivo La Coruña de España
Así lo cuenta: “Ellos me pidieron si podía sacar el pasaporte y hablé con mi padre quien, como todo vasco y más en aquella época, no quería que yo fuera español. Después lo convencí y pude sacarlo. Deportivo La Coruña estaba en Segunda. Estuve 20 días, debuté ante Real Sociedad por Copa del Rey y pasamos a semifinales. Llegué a ser capitán, y con el tiempo, me hicieron una canción porque yo jugaba fuerte, aunque siempre lealmente y nunca me expulsaron. Al ritmo de Guantanamera, me cantaban: ‘Saca el machete, Lasarte saca el machete’, y me quedó el apoyo Machete. En el equipo estaban Fran, que era un tremendo jugador, el búlgaro Kiriakov que jugó el Mundial de Estados Unidos 1994 y López Rekarte campeón con Real Sociedad y Barcelona, entre otros. Un día, estábamos entrenando en El Riazor y apareció un hombre con traje de alpaca que había firmado, pero no tuve la fortuna de jugar con él porque me fui casi enseguida. Era Mauro Silva”.
Martín Lasarte fue capitán de Deportivo La Coruña de España
Allí enfrentó entre otros a Stotihckov, Butragueño, Fernando Hierro, Hugo Sánchez, el austríaco Polster, Zamorano, Sucker, Pizzi, el panameño Rommel Fernández, Fernando Redondo, y al uruguayo José Luis Zalazar.
Defensor Sporting en 1994: arriba, Martín Lasarte, Enrique Saravia, Guillermo Almada, Claudio Arbiza, Tabaré Silva y Alejandro Traversa: abajo, Enrique Ferraro, Juan Carlos De Lima, Ruben Dos Santos, Gabriel Álvez y Juan Ferreri
Juan Ahuntchain lo llamó y en 1993 y 1994, defendió a Defensor Sporting, y fue eliminado con el Vélez de José Luis Chilavert en la Copa Libertadores. “Teníamos un muy buen equipo. Estaban Silva Cantera, el Gurí Álvez, subieron a Tabaré (Silva) y a Traversa, el Vasco (Aguirregaray), Samanta (Rodríguez), Gastán, Almada, Ferreri, Chilelli, Servando Marrero, Julio De Souza, Pablo Correa, Carlitos De Lima, Arbiza y Romay, que eran los arqueros. Ganamos el Apertura en 1994, pero perdimos la final del Uruguayo con Peñarol”.
El equipo de Rentistas en 1995: arriba, Martín Lasarte, Alejandro Soler, Pablo Gutiérrez, Víctor Centurión, Javier Baldriz y Mario Celli; abajo, Enrique Olivera, Mauricio Larriera, Víctor Abelenda, Winston Lagos y Beltrán
Luego defendió nuevamente a Rentistas en la B, estuvieron cerca de ascender y terminó su carrera como futbolista en Rampla “con Carlitos Manta de técnico, quien también me había dirigido en Rentistas. (Ramón) Barreto era el presidente, y había problemas económicos”.
Y recuerda una anécdota de otros tiempos cuando Barreto era árbitro, uno de los mejores de la historia del referato uruguayo.
“Una tarde crucé a Daniel Martínez, el lateral que ganó la Copa de Oro con Uruguay. Lo levanté por el aire y vino Barreto. Me levantó la mano como que me estaba retando para que lo viera toda la tribuna, pero no pasaba nada de eso. Entonces me dijo tranquilo y en voz casi baja: ‘No podés pegar una más. Mirá cómo gritan los hinchas. (Se ríe). En un minuto, me dio una clase”, indicó.
Foto: Leonardo Carreño. Lasarte tiene buenos recuerdos de Griezmann
Se fue a la playa en verano con su familia y no tenía ganas de entrenar. Estaba en Pinamar disfrutando y recuerda cómo le empezó a decir adiós al Lasarte jugador.
“Vino el Puchero (Guillermo) Sanguinetti y Mario Rebollo que estaban por ahí, para que saliéramos a trotar. ‘Vayan ustedes’, les dije, y no fui. Ya, de alguna manera, se me había puesto en el inconsciente que no jugaría más. Me llamaron de Rampla y pensé que lo hacían para que renovara mi contrato. Creí que no era elegante decirles por teléfono que me retiraba, por lo que fui hasta Montevideo, al Cerro, para explicarles mi decisión. Pero al llegar, me dijeron que querían que fuera el entrenador, y me quedé helado. Mi último partido como jugador fue en 1997 ante Peñarol y perdimos 3-1 e hice el gol. Me marcaba Gonzalo De los Santos”.
Cuenta que en ese, su último encuentro como jugador, se tiró al piso por una lesión. Entonces, “el Pato Aguilera, le decía al árbitro: ‘No le duele nada, lo que está es viejo’, pero en verdad que no estaba haciendo tiempo. Cuando debuté en 1980 y enfrentaba a River, el técnico nos habló mucho del ‘9’ que iba a jugar contra nosotros. Sin embargo, cuando entramos a la cancha, vi que era un enanito, flaquito. Dije: ‘Este no la toca’. Efectivamente, en el primer tiempo no la tocó. Pero en el segundo, hizo una jugada, me la jopeó de espalda e hizo el gol. Ese era el Pato Aguilera. Un fenómeno. Siempre se lo cuento y se ríe mucho”.
Rentistas en 1998 con el Vasco Ostolaza, entre otros, fue la segunda experiencia de Lasarte como técnico y estuvo a punto de ser campeón
Con Rentistas en 1998, su segunda experiencia como técnico, estuvo a un paso de ganar el Torneo Clausura y entrar en la historia.
“Alguna vez utilicé la frase ‘el fútbol nos debe una’ y creo que fue ese campeonato de Rentistas. Quizás nos faltó pericia para afrontar el último partido. Si hubiéramos sido menos ambiciosos, habríamos empatado y jugado al menos una final”, explica.
Lasarte dirigiendo un clásico en su primer pasaje por Nacional; en la foto, además, aparece Álvaro Alonso de los aurinegros
Tras dirigir “en Disneylandia”, con Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos, respecto a lo que era entonces Dubái, muy diferente a la de hoy, pero igual una ciudad de ensueño, lo hizo un tiempo en River, y su buen nivel lo llevó a Nacional.
Lasarte junto a Matías Zunino y Gonzalo Porras en su segundo pasaje por Nacional
En sus dos pasajes como técnico tricolor, ganó tres veces el Campeonato Uruguayo, aunque dice que le quedó “el tema de no haber podido conseguir nada a nivel internacional. Con Universidad Católica de Chile fuimos semifinalistas de una Sudamericana”.
Lasarte fue campeón con Universidad de Chile
Hizo debutar a Suárez y a Griezmann
Una tarde en el Parque Palermo, fue a ver a un partido de Liverpool, porque quería llevar a Nacional a Sebastián Vázquez, quien luego firmaría con los albos.
“Recién había empezado en Nacional y estábamos viendo un partido con Murmullo (Ricardo) Perdomo quien trabajaba en inferiores. Le pregunté: ‘¿A quién puedo subir a Primera división?’. No tardó un segundo y me contestó: ‘Subí a Suárez’. Sabía de él, de (Bruno) Fornaroli y de (Martín) Cauteruccio, quienes venían muy bien. Entonces le repregunté y con el mismo tono, teniendo en cuenta a estos otros dos jugadores. ‘Subí a Suárez’, me volvió a contestar con mucha seguridad. Y tenía razón”.
Suárez fue ascendido de la Cuarta división al plantel principal y se quedaba tiempo después de terminada la práctica, pateando al arco. Compartía equipo con Luis Romero, el Loco Sebastián Abreu, Alexander Medina y el Gurí Gabriel Álvez, en ofensiva.
Martín Lasarte como técnico de Nacional en su primer pasaje por el club, tratando de calmar a Luis Suárez quien se molestó por los insultos de parte de los hinchas en el Gran Parque Central
Lasarte recuerda que una tarde se quedaron “hablando en Los Céspedes con Abreu, mientras que Suárez seguía definiendo terminado el entrenamiento. Y el Loco me dijo: ‘Martín, el día que pongas a este pibe, nos vamos a tener que buscar trabajo’. Tenía razón, porque el día que arrancó, no salió más del equipo”.
Y prosigue: “Venía siendo suplente, pero una mañana antes del partido ante River, vino Walter Ferreira a decirnos que (Fabián) Coelho tenía fiebre. Entonces lo puse por primera vez como titular. Debutó como puntero derecho. Los primeros partidos erraba goles, y la gente de Nacional no se lo bancaba, le empezó a gritar”, cuenta.
Foto: Leonardo Carreño. Dirigió en Emiratos Árabes y Egipto, además de varias veces en el fútbol chileno
Luego de otras experiencias en Millonarios de Colombia y Danubio, fue a ver un campeonato en Porto Alegre. El gerente de Real Sociedad estaba justo ahí, lo vio y habló con él. Un tiempo después, lo contrataron para intentar lograr el ascenso en España.
Allí dirigió a Carlos Bueno y a un flaquito de 19 años que se estaba iniciando. Se trataba nada menos que de Antoine Griezmann.
Bueno y Griezmann juntos en Real Sociedad de España
Bueno lo inició al francés en el hábito de tomar mate, el que continúa hasta hoy. Con el tiempo, Lasarte hizo debutar a quien hoy es estrella de la selección gala.
Pero Martín recuerda una anécdota imperdible con estos dos jugadores.
Martín Lasarte y Antoine Griezmann en una práctica de Real Sociedad de España
“Habíamos ganado un partido el sábado y esa noche, estaba en casa. Les había dado libre a los jugadores tras el triunfo. Estaba contento. Pero al otro día me llamó el presidente. ‘Me enteré que los jugadores salieron de noche’, inquirió. Y yo le comenté: ‘Bueno, ganamos y les di libre. Los jugadores tienen derecho a salir, a relacionarse’. Y la contestación me dejó sin palabras: ‘Sí, ¡pero no con mi sobrina!’. Al otro día se lo comenté a Carlitos (Bueno) y me dijo: ‘Uy, ¡qué cagada!”, dice.
Las charlas con Suárez y Griezmann
Un capítulo aparte en su gran historial como técnico, fueron las charlas que mantuvo tanto con Suárez, como con Griezmann, que iban por el mismo camino. El de hacerlos reaccionar, enojarse incluso, pero que se dieran cuenta de dónde estaban parados.
Las charlas de Martín Lasarte con Luis Suárez en sus inicios, en las prácticas de Nacional en Los Céspedes
“El chico que debuta en Primera, se deslumbra. Enseguida lo rodea mucha gente, buena y mala, y muy rápidamente disminuyen el rendimiento. Entonces a los dos les hice lo mismo. Caminamos tras las prácticas, y les comenté que no iban a jugar. Se lo decía para enojarlos, como para que reaccionaran. Y me pasó algo increíble: dentro de esas calenturas, Luis me dijo que algún día iba a jugar en Barcelona, algo que en ese año 2005 era casi imposible de pensar, y Griezmann me comentó que iba a jugar un Mundial con Francia como delantero neto, por más que él no jugaba en esa posición entonces. ‘Pesás 50 kilos, ¿creés que podrás hacerlo?’, le contesté. Finalmente, los dos demostraron a donde llegaron. Impresionante”, recuerda.
Con el tiempo, dirigió a la selección de Chile con todo lo que ello implica.
Raúl Martínez / EFE Dirigiendo a la selección chilena
“Es diferente entrenar a un seleccionado. Estuve previo a la pandemia. Había que pedir permiso a diario para ir a trabajar. Hablábamos por Zoom con los jugadores. No podíamos ir a verlos al extranjero por la pandemia. Fue una experiencia preciosa”, comenta.
Martín tiene otra afición además del fútbol: le encanta el cine, ver películas viejas y se declara “fanático de las películas de James Bond”.
El abrazo entre Martín Lasarte y Antoine Griezmann tras una victoria de Real Sociedad de España
Su hija Itziar, quien nació en La Coruña, le hizo “un póster de las 27 películas de James Bond y lo tengo en casa”. Su hijo Sebastián, también es amante del cine y trabaja en comunicación.
Martín Lasarte dejó un legado como jugador al ganar la Copa Libertadores y la Intercontinental con Nacional. Como técnico, escribió la historia, y piensa seguir agrandando su nombre.