El Mundial 2026 se manchó esta semana con una decisión de FIFA que de forma inédita benefició a Estados Unidos. Argentina dio otro golpe en la mesa, ganó jugando con el alma, avanzó entre los ocho mejores de la Copa del Mundo y va por su bicampeonato (y cuarta estrella), mientras su actuación despierta un poco de nostalgia de este lado del Río de la Plata. Acompañame en esta edición de Entre líneas mundialista.
El presidente de EEUU, Donald Trump, le agradeció especialmente al de FIFA por el gesto. Gianni Infantino, muy comprometido por la situación, se expresó públicamente acerca de la separación de poderes que existe en su organización y tomó distancia de la decisión del tribunal. Sin embargo, las expresiones de Trump lo arrastraron al lugar más incómodo.
El caso de Balogun, expulsado ante Bosnia y Herzegovina en dieciseisavos de final, ensució el torneo. El futbolista debía cumplir automáticamente una fecha de suspensión y no podía jugar en octavos de final frente a Bélgica. Sin embargo, la defensa que presentó EEUU de su jugador, que pidió que se aplicara el artículo 27, generó que la sanción quedara en suspenso y el delantero habilitado.
Bélgica apeló, pero no tuvo lugar.
UEFA puso el grito en el cielo, pero no pasó nada.
Conmebol defendió al árbitro brasileño, Claus, que había expulsado a Belagun y su gestión también fue puesta en duda por el presidente de EEUU.
Finalmente jugó Balogun, pero goleó Bélgica y clasificó, y generó una mancha enorme para la FIFA, que quedó bajo sospecha. Además, desde ahora en FIFA queda sin efecto la disposición de que una expulsión equivale a un partido automático de suspensión porque cualquier selección que se encuentre en circunstancias similares a las que vivió EEUU podrá recurrir la decisión y FIFA deberá atender el reclamo, dejando en suspenso la sanción y tendrá que habilitar al suspendido.
Este mamarracho cambia las reglas para siempre.
La nostalgia de ver a Argentina con el sello de Uruguay en Sudáfrica 2010
Este martes asistimos a una actuación de Argentina que conmovió.
Messi falló un penal (estableció un récord negativo en los Mundiales), cuando el partido estaba 0-1 para los albiceleste. Egipto logró dos goles de ventaja y en 14 minutos, a partir de los 77’, la selección de Scaloni lo cambió por 3-2 y la clasificación entre los ocho mejores del Mundial. El sábado a la hora 22 enfrentará a Suiza, que este martes eliminó por penales a Colombia.
La victoria de Argentina fue la versión XXL de jugar con el alma y de responder con el corazón en las circunstancias más adversas. Había que ver las emociones de Messi y Scaloni, hasta las lágrimas, en el final.
¿Cómo lo viviste, Luis? A mí me generó mucha nostalgia, y un poco de envidia, debo reconocerlo, porque la selección uruguaya de Sudáfrica 2010 tenía mucho de todo eso. De la energía de grupo que se imponía frente a la adversidad y accedía a triunfos con ribetes épicos en circunstancias incómodas, como la de Argentina ante Egipto.
Da gusto ver el carácter con el que juega este equipo de Scaloni. Emociona. Genera admiración observar a Messi en ese tono futbolístico, físico y sobre todo anímico, para andar a los 39 años con las mismas ganas o más que a los 20.
Y, también, en medio de ese mar de nostalgia, cuesta encontrar esperanzas de volver a ver a Uruguay en ese tono.
Desde hoy Argentina es el único representante de América en el Mundial, es la expresión del ser uruguayo, del fútbol jugado con el alma y de esa manifestación deportiva que eriza la piel.
A esta clasificación de Argentina también le quedó una mancha, el gol que le anularon a Egipto, que representaba un 2-0 a los 59 minutos (y prácticamente el golpe de gracia para los albicelestes), por un pistón que existió sobre Lisandro Martínez. Los egipcios expresaron su decepción por lo ocurrido.
¿Vos cómo viviste la polémica jugada que podés ver en este artículo de Referí? Te leo.
En medio de ese escenario el Mundial ingresa en sus últimos 12 días, con los ocho mejores del torneo en busca de la Copa del Mundo.