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27 de junio de 2026 16:44 hs

El último torneo de Marcelo Bielsa en la selección uruguaya terminó en un desastre. La celeste cayó en la fase de grupos del Mundial 2026 tras perder 1-0 ante España, y el entrenador argentino se despidió de su cargo con uno de los descalabros más grandes de este país en la historia de los Mundiales.

Decir que era esperable que la celeste quedara afuera de un grupo con Cabo Verde y Arabia Saudita, sin siquiera contar a España y con tres posibles cupos de cuatro para clasificar, sería mentirse. La expectativa mínima era pasar de fase, y en la AUF confiaban en llegar a cuartos de final.

Y sin embargo, la actuación de Uruguay en los dos primeros partidos fue acercando a la selección a un precipicio en el que terminó de caer con la derrota ante España, quedando a tan solo un gol de pasar como segundo con tres puntos producto de tres empates.

En su última conferencia de prensa como entrenador de Uruguay, Bielsa aseguró que merecía tener siete puntos de nueve, pero solo obtuvo dos, centrándose en las oportunidades de gol generadas en los encuentros ante Arabia Saudita y Cabo Verde, y en el trámite del partido ante España.

"Nosotros jugamos para tener siete puntos pero tenemos dos, está descripto en ese comentario el resultado de mi gestión. Me tocó disponer de un grupo de jugadores calificados que no logré, más allá del trabajo, del esfuerzo, de la dedicación, convertirlo en una fuerza que no tuviera que tener que explicar por qué sucedió lo que sucedió. Si quiere explicaciones, que creo que no es lo que quiere, le reitero, de siete puntos que merecimos ganar, obtuvimos dos", respondió en la conferencia.

Tras ello, sumó a los errores en los goles recibidos en la ecuación: "Incluyo errores porque los errores son propios del fútbol, pero dentro de un comportamiento donde hubo errores no logramos un porcentaje aceptable entre las situaciones de gol que creamos y los goles que conseguimos, y también la relación de los goles que recibimos y la influencia de los rivales en los goles que recibimos tampoco es buena. Eran goles evitables. Aún así deberíamos haber obtenido siete puntos si miramos merecimientos".

La justificación queda, a toda luz, corta. Centrar en el merecimiento la explicación de una eliminación como esta, con dos puntos de nueve en un grupo con dos rivales netamente inferiores en plantel (no metamos a la historia en esto, que ya bastante manchada está) cuando solo se necesitaban tres unidades para pasar, deja solo dudas y ninguna certeza.

El merecimiento

Marcelo Bielsa en el Mundial 2026

Marcelo Bielsa en el Mundial 2026

El merecimiento en el fútbol es solo un bálsamo. Se gana cuando se hacen más goles que el rival, se empata cuando se hacen los mismos tantos y se pierde cuando tu golero va a buscarla más veces adentro de la red que el golero rival. En los resultados negativos puede haber méritos y aspectos positivos a resaltar, pero si pateás 27 veces al arco y hacés los mismos goles que tu rival que pateó cuatro, empataste, merezcas lo que merezcas.

Generar chances de gol es un aspecto fundamental del fútbol, pero porque lo más importante es el gol. Si no hacés los goles, la cantidad de chances generadas queda solo como una palmada en la espalda a un trabajo que hizo casi todo, menos lo más trascendental.

En el aspecto defensivo, los errores y la cantidad de goles recibidos para las pocas chances que le generaron a Uruguay dejan la interrogante de la falta de cambios defensivos del entrenador. En los tres partidos la única modificación en la zaga fue la de Juan Manuel Sanabria por Matías Viña, tras un mal rendimiento del lateral de River en el primer tiempo ante Arabia. Guillermo Varela, Mathías Olivera y Sebastián Cáceres se mantuvieron durante todo el Mundial, y Fernando Muslera, como indicó el propio técnico, pidió salir tras su error ante España, el tercero en el torneo.

Y el análisis general deja la interrogante de qué fallas tácticas vio Bielsa. Es imposible pensar que con este panorama el DT no haya visto falencias en sus planteos, pero más allá de hacerse responsable su análisis se basó solo en merecimientos por chances creadas que se vieron perjudicados por "goles evitables".

El segundo tiempo ante Arabia fue lo más destacable de la celeste en el Mundial. Equipo rápido en la definición de las jugadas, dominante, plantado en el medio de la cancha rival sin permitir a los árabes salir del agobio. El último espejismo del Uruguay que fue entre 2023 y 2024, y que ante Cabo Verde y España demostró de plano que dejó de ser hace tiempo.

Jugándose la clasificación a la siguiente fase del Mundial 2026 la selección uruguaya solo pateó dos veces al arco en los últimos 45 minutos ante España, con varios cambios ofensivos. En los primeros 45 no pateó ninguna. En los últimos 20 minutos ante Cabo Verde, tras el empate producto del error de Olivera y Muslera, si bien la celeste contó con oportunidades, se mostró sumamente desordenada y superada por los africanos en los contraataques.

En esos dos partidos Uruguay terminó atacando con siete hombres cerca de la defensa rival, al igual que ante Arabia, y las chances más claras fueron de pelota parada, contraataque o disparos de larga distancia. Son todas armas válidas para llegar al gol ante una defensa rival abroquelada, claro, pero a Uruguay le costó horrores llegar con la pelota dominada al área, en toda circunstancia, y fuera del segundo tiempo del primer encuentro nunca pudo habilitar a sus nueves de forma consistente.

Este viernes ante España Darwin Núñez estuvo cerca de tener dos chances de gol (un intento de taco que no salió en el área chica y un corte de Laporte cuando estaba por definir frente a Simón). Fuera de eso solo tocó otras dos veces la pelota en el área: un ataque por derecha que terminó con un quite tras un enganche, y un pase de taco para Viñas, tras el que su compañero de ataque pidió penal. Esa fue la única vez que Viñas tuvo contacto con el balón en el área en 35 minutos en cancha.

¿El entrenador no ve una carencia en ese aspecto? No se sabrá porque se hizo responsable de la eliminación, pero no explicó cuáles fueron sus errores dentro de esa responsabilidad. Decir que "nadie está dispuesto a escuchar ninguna explicación" es dejar de lado mucha gente que sí espera entender un poco más algunas decisiones que llevaron a este desastre.

¿Bielsa no le deja nada al fútbol uruguayo?

Marcelo Bielsa en la Copa América 2024

Marcelo Bielsa en la Copa América 2024

"Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada, porque cualquier tipo de aporte que puede hacer un aporte al fútbol de un país en el que trabajo tres años nunca se instala si no se consiguen resultados. El cuarto puesto en la Eliminatoria no tuvo valor, el tercer puesto en la Copa América no tuvo valor, y obviamente esta actuación no necesito definirla".

Esta es quizás la declaración más dura de la última conferencia de Bielsa como DT de Uruguay, pero no es del todo cierta. El entrenador demostró que Uruguay podía jugar de forma ofensiva frente a rivales de primer nivel, tras una vida pregonando que el uruguayo debía responder y no proponer.

A eso se suma que mejoró el nivel de ciertos futbolistas, con Maximiliano Araújo como el caso más claro, y tampoco se puede obviar que ese tercer puesto en la Copa América fue el primer podio de Uruguay en ese torneo desde 2011.

Lo de su nacionalidad es un análisis sesgado. Dirigir a una selección es un rol que puede tomar un técnico capacitado de cualquier parte del mundo. Decir que Uruguay siempre jugó a trancar y marcar, y que por eso Bielsa no entendió nuestra idiosincrasia, es olvidar que aquellos planteles campeones del mundo modernizaron el fútbol en su época, y también es una negativa a modernizar el fútbol propio.

Los años de gloria ya pasaron, y nos tocó verlos de lejos jugando "a la nuestra" y a la no tan nuestra. La intención de buscar algo distinto no fue mala, y por momentos funcionó. Que sea argentino no es la respuesta de por qué no funcionó, tanto en lo táctico como en la relación con el plantel.

Pero el proyecto quedó a la mitad. Ya se ha hablado demasiado de lo que pasó en la interna de esa Copa América 2024 y sus consecuencias deportivas. El problema más grave es que desde ese momento hasta ahora apenas se vieron destellos de aquel Uruguay, sobre todo en el Mundial, el punto cúlmine de su gestión.

Desde el nivel de los jugadores y sus rendimientos la copa, hasta las lesiones de futbolistas importantes que llegaron en el peor momento (como el caso de Giorgian de Arrascaeta), Bielsa tenía posibilidades de explicar por qué, otra vez, no se volvió a ver el Uruguay intimidante que logró armar en su momento. "Vincular lo que pasó hace dos años con lo que sucede ahora es muy difícil de articular", prefirió responder.

El triste final de la era Bielsa termina dejando al Uruguay con muchas dudas de qué entiende el entrenador que pasó para llegar a este descalabro, qué habría pasado si se hubiesen tomado otras decisiones y para qué estaba realmente capacitada esta camada de jugadores. Pero por más que se obtengan respuestas el desastre ya está hecho, y solo quedará mirar hacia atrás para corregir hacia adelante con otro entrenador.

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