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27 de junio de 2026 3:31 hs

La selección uruguaya que dirige Marcelo Bielsa perdió este viernes 1-0 frente a España su tercer partido del Grupo H del Mundial 2026 y se despidió tristemente en primera ronda, sin ganar y con un rotundo un fracaso en el torneo de selecciones de FIFA que juegan 48 equipos.

Con un papelón de Fernando Muslera, quien pidió para no jugar el segundo tiempo tras recibir en el final de la primera parte otro gol con directa responsabilidad (había sido responsable en buena medida de los dos que convirtió Cabo Verde) y un cierre irresponsable de Agustín Canobbio que se fue expulsado y arremetió contra el árbitro, con un estilo que quedó vetusto en el fútbol mundial del siglo XXI, la selección expresó durante el partido ante España una buena versión anímica, una buena disposición futbolística, pero se fue por la puerta de atrás del Mundial.

Los responsables: futbolistas 45%, Bielsa 35% y dirigentes 20%

La eliminación de Uruguay del Mundial es responsabilidad de futbolistas, entrenador y dirigentes.

Cada uno desde su lugar falló en su aporte para el proceso que debió recorrer la selección para realizar una buena gestión en el principal torneo de FIFA, que en esta edición se extendió a 48 equipos y había planteado en lo previo como desafío para Uruguay estar en el top 10, por la calidad de futbolistas que le habían entregado a Bielsa.

El entrenador argentino tuvo en sus manos una muy buena generación, que llegó a 2026 en la madurez futbolística (los 27/28 años de Valverde, Bentancur, Darwin Núñez, Nicolás de la Cruz, Maximiliano Araújo, Ronald Araujo), que se proyectaba con singular expectativa, y a la que vació en lugar de hacer volar.

Por el rol de cada uno de los tres estamentos en este proyecto, el porcentaje de responsabilidad en el fracaso de la selección se reparte de esta forma:

Futbolistas 45%

Entrenador 35%

Dirigentes 20%

Hay un concepto instalado en el fútbol en el que son los jugadores los que ganan y pierden los partidos. En la mayoría de los casos es así. Sin embargo, a nivel de selección, existen otros elementos que resultan clave: 1) el rol y la incidencia del entrenador, y 2) la capacidad de los dirigentes para elegir al mejor conductor del proyecto y corregirlo, si no consigue regular el funcionamiento de un seleccionado que no tiene el trabajo de todo un año sino la capacidad del DT de ordenar a los mejores y hacerlos competir en su máximo nivel.

Es por estos días donde adquiere brillo propio la gestión de Óscar Washington Tabárez (2006-2021).

En ese reparto de porcentajes, en la era de Tabárez, la influencia del entrenador se repartió en partes iguales con los futbolistas (50% y 50%) y los dirigentes no tuvieron ninguna incidencia (0%) en el éxito de la selección. Ni para la elección fueron importantes, porque al DT le ofrecieron un salario en enero 2006 para que no aceptara el cargo (la tercera parte de lo que ganaban los entrenadores de Nacional y Peñarol para repartir entre todo el cuerpo técnico de la selección).Se trató de una autogestión del Maestro, y el valor de los futbolistas. El resto de la historia es conocida.

Así se expilca la importancia del proceso de Tabárez para entender el actual en todos los aspectos.

La responsabilidad de los futbolistas

Los futbolistas fueron los principales responsables del fracaso de Uruguay en el Mundial y en todo el proceso que transcurrió entre 2023-2026.

Ellos no supieron ejecutar el plan para colocar a Uruguay en el top 10.

Ese 45% les coloca en el primer lugar en el reparto de obligaciones que no cumplieron.

Los futbolistas fueron infieles con el mandato histórico.

La responsabilidad de Bielsa

El segundo fue Bielsa con un 35% de responsabilidad. No estuvo a la altura de la selección uruguaya: no clasificó a los Juegos Olímpicos 2024, fuera de la final de la Copa América 2024 y eliminado en primera ronda del Mundial 2026 (no avanzó ni entre los 32 mejores).

La responsabilidad de los dirigentes

Los terceros responsables, con un 25%, los dirigentes que firmaron un contrato a Bielsa que los dejó de rehenes durante 40 meses.

El argentino se blindó de tal forma que no lo podían echar, aunque intentaron hacerlo en noviembre 2025, por las indemnizaciones que debía afrontar la AUF y terminaron sufriendo hasta el último día las condiciones del acuerdo.

Bielsa destruyó la naturaleza de Uruguay

En el plan original que la AUF le otorgó al argentino en la selección uruguaya se instaló el concepto de que Bielsa incorporara su cultura futbolística al exitoso modelo de la AUF, que había resurgido con Tabárez.

La propuesta de la Asociación era esta: historia más Bielsa propondría el nacimiento de una versión mejorada de la celeste, si finalmente el fútbol de Uruguay se potenciaba con el estilo de juego del entrenador, que tenía futbolistas apropiados para su modelo.

¿Qué ocurrió después de 40 meses del argentino en Uruguay? Bielsa desperdició una gran generación de futbolistas formada bajo el proyecto integral (juveniles y mayores) de Tabárez.

Bielsa destruyó la naturaleza del fútbol uruguayo y no fue capaz de inocular su genética futbolística, tan bien ponderada en muchas partes del mundo.

El argentino destruyó la matriz. La mejor versión de carácter, personalidad, compromiso que habían reinstalado a partir de 2009 en el complejo de la AUF fue destruido por la gestión y el manejo humano de los seleccionados.

Bielsa le hizo tanto daño a Uruguay que la selección aún no se dio cuenta de los efectos que quedan.

Llegó a colonizar futbolísticamente a un país con una historia muy fuerte, y fracasó, porque su paso por Uruguay no debía recorrer ese camino sino el de potenciar con la unión de dos sellos, las formas de la celeste y la calidad de su juego.

Es por eso que duele enormemente el final de un largo proceso y apuesta de la AUF por Bielsa, y porque el Mundial 2026 le dio a Uruguay una terrible cachetada, que deja grandes secuelas y de la que costará recuperarse.

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