Argentina podría concretar en los próximos años una de las inversiones industriales más importantes de las últimas décadas: el desarrollo de una nueva planta de celulosa en Ituzaingó, provincia de Corrientes.
El proyecto, impulsado por la empresa ARPULP, contempla un desembolso estimado de 2000 millones de dólares y busca posicionar al país como un actor de mayor peso en el mercado internacional de fibra larga.
La iniciativa todavía atraviesa etapas clave antes de su ejecución definitiva. Entre ellas figuran la realización de estudios ambientales, la búsqueda del financiamiento y el desarrollo de la ingeniería del proyecto, por lo que la inversión aún no está completamente cerrada.
¿Cómo será la nueva planta de celulosa que podría sumar Argentina?
La planta estará ubicada en el Parque Industrial de Ituzaingó, una zona estratégica por su cercanía a las principales plantaciones de pino del país y por su acceso a la hidrovía del río Paraná, lo que facilitará la exportación de la producción.
Según ARPULP, el complejo estará orientado a fabricar celulosa fluff, un insumo utilizado principalmente para pañales, productos de higiene femenina y artículos para la incontinencia, cuya demanda continúa creciendo en los mercados internacionales.
El proyecto prevé una capacidad de producción cercana a las 800.000 toneladas anuales y demandará alrededor de cinco millones de metros cúbicos de madera de pino por año, fortaleciendo la cadena foresto-industrial del noreste argentino. Además, la empresa estima que la iniciativa permitirá generar unos 13.000 puestos de trabajo directos e indirectos durante las etapas de construcción y operación.
La CEO de ARPULP, Alejandra Aranda, explicó que durante 2026 la prioridad será completar un estudio de impacto ambiental bajo estándares internacionales y avanzar en la búsqueda del financiamiento de gran escala junto con el fondo de inversión Pegasus. También señaló que durante 2027 se trabajará en la ingeniería básica y de detalle del complejo industrial.
Por su parte, Fernando Correa, responsable de la tecnología industrial del proyecto, indicó que, si se cumplen los plazos previstos para el financiamiento, la construcción podría desarrollarse entre 2028 y 2030, con el objetivo de iniciar la operación plena hacia finales de década.
Desde el sector forestal consideran que la inversión representa un paso relevante para agregar valor a la producción de madera en Argentina y aumentar las exportaciones de productos industrializados. El consultor internacional Juan Escobar, exdirectivo de la empresa chilena CMPC, sostuvo en diálogo con LT7 AM 900 que la iniciativa puede convertir a Corrientes en un nuevo polo de desarrollo forestal y acercar al país a modelos industriales consolidados como los de Chile y Uruguay.