18 de julio de 2026 13:22 hs

El Telescopio Extremadamente Grande (ELT, por sus siglas en inglés), considerado el futuro "ojo del planeta Tierra" para observar el universo, alcanzó uno de los hitos más importantes de su construcción en el desierto de Atacama, Chile.

La gigantesca estructura de 3500 toneladas giró por primera vez sobre su eje, una prueba clave antes de la instalación de los espejos e instrumentos científicos que convertirán al observatorio en el más potente de su tipo.

Ubicado en la cima del cerro Armazones, en el norte chileno, el proyecto es impulsado por el Observatorio Europeo Austral (ESO) y busca abrir una nueva etapa en la exploración astronómica.

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El ensayo confirmó que la estructura principal puede rotar con la precisión necesaria para apuntar a cualquier región del cielo, un requisito indispensable para el funcionamiento del telescopio.

¿Cómo es el "ojo del planeta Tierra" que se construye en el desierto de Atacama?

La prueba sobre el "ojo del planeta Tierra" consistió en hacer girar por primera vez la estructura principal del ELT, que actualmente pesa unas 3500 toneladas. El movimiento comenzó de forma manual, avanzando apenas unos centímetros, hasta que los motores auxiliares completaron la rotación alrededor del eje vertical.

Uno de los aspectos más llamativos del sistema es que la mole se desplaza prácticamente sin fricción gracias a cojinetes hidrostáticos que funcionan sobre una película de aceite de apenas 80 micrómetros de espesor, un grosor similar al de un cabello humano. Ese mecanismo permite mover con gran precisión una de las estructuras móviles más pesadas jamás construidas para la ciencia.

El director del programa ELT del ESO, Roberto Tamai, afirmó que este logro representa "un hermoso recordatorio de lo que puede alcanzarse cuando las personas empujan en la misma dirección, literal y figuradamente", al destacar el trabajo conjunto de ingenieros, técnicos y empresas que participan en la obra.

En la prueba también participaron el presidente ejecutivo de Cimolai, Marco Sciarra, y el gerente del proyecto de la cúpula y la estructura principal del ELT en ESO, Pascal Martinez, quienes supervisan parte de la construcción del observatorio.

Cuando finalice su construcción, el ELT contará con un espejo primario segmentado de 39,3 metros de diámetro, lo que lo convertirá en el telescopio óptico e infrarrojo más grande del planeta. Su capacidad para captar luz será aproximadamente 100 millones de veces superior a la del ojo humano y cerca de diez veces mayor que la de los mayores telescopios ópticos actualmente en funcionamiento.

La estructura seguirá creciendo durante los próximos meses. Una vez instalados los espejos, los instrumentos científicos y los sistemas de óptica adaptativa, su peso superará las 4600 toneladas, lo que exigirá mantener la precisión de movimiento demostrada en esta primera prueba.

Construido en el desierto de Atacama, una de las regiones con los cielos más limpios y secos del planeta, el observatorio permitirá estudiar la formación de las primeras galaxias del universo, analizar la composición de atmósferas de exoplanetas y observar con un nivel de detalle sin precedentes fenómenos como agujeros negros supermasivos y estrellas en proceso de nacimiento.

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