Alejandra Forlán y Galileo Percovich : La luz del "para qué" como triunfo sobre la oscuridad del "por qué"
Descubrir personas como Alejandra Forlán o Galileo Percovich que transforman el “por qué” en “para qué” con lo que la vida les ha puesto por delante es un camino espiritual y de iluminación para transitar mejor este mundo
Son algunas de las historias que ustedes recorrerán en este pequeño espacio, pero creo que con un mensaje alentador y con la idea de hacernos ser mejores personas y valorar cada momento que Dios nos regala. La historia de Alejandra es tal vez un poco más conocida por todos ustedes, mientras que la historia de Galileo tal vez un poco menos. Alejandra, luego de su accidente, decidió preguntarse para qué la vida la había puesto en esta situación. Después de un tiempo de aprendizaje, Alejandra decidió transitar por un camino espiritual y de ayuda a las personas que también pasaron por lo mismo, elevándose a otros ámbitos y motivando y haciendo crecer a muchos otros.
A Alejandra yo ya la conocía, sabía de su enorme capacidad de resiliencia y de su crecimiento emocional y espiritual. Es más, vine a Montevideo con la idea de entrevistarla y aprender de ella. En cambio, a Galileo no lo conocía, y creo que alguna energía divina nos puso frente a frente en ese almuerzo de un día de tantos en el hotel donde yo estaba parando. Alguien nos presentó, (una amiga suya también espiritual) y me dijo que yo tenia que conocer su historia. Presté mis oídos y cuando Galileo desenfundó su alma y me contó que había perdido la vida de dos de sus hijitas en un accidente y cómo había decidido atravesar tanta oscuridad, tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta angustia, en un camino de reconversión y de aprendizaje, entendí que estábamos ante otro ser espiritual, como lo es Alejandra Forlán.
Este tipo de charlas que ustedes descubrirán no tienen otro fin que intentar hacernos intuir algunas cosas de la vida. Tal vez por nuestras velocidades, tal vez porque tenemos todo a nuestro alcance y todo nos sonríe en el día a día, tal vez porque no hemos sido movidos por grandes golpes, nunca nos hemos puesto a pensar en el agradecimiento minuto a minuto.
Y no me refiero al agradecimiento de lo material, ni me refiero al agradecimiento de un buen trabajo, ni me refiero al agradecimiento de una buena vida. Me refiero al agradecimiento de poder levantarnos y respirar, poder ver el sol, poder disfrutar a los seres que tenemos cerca. Galileo me dejó una frase que aún retumba en mis oídos: “Alejandro, no sos dueño de nada, ni de la vida de tus hijos, ni de tu propia vida. No sos dueño de tu reloj, no sos dueño de tu auto, no sos dueño de tu camisa. Sos simplemente un administrador de alguien que te lo ha dado, y ese alguien es Dios, ese alguien es el de arriba”. Alejandra me conmueve con otra enseñanza: “El para qué tiene que servirte como motivación. Cada cosa tiene que ser un para qué. No detenerse nunca, seguir creciendo”. Alejandra siguió estudiando, Alejandra se siguió formando. El intentar reconvertir las situaciones cotidianas en hacernos mejores personas y en crecer emocional y espiritualmente.
Mi idea con estas conversaciones es simplemente acercarle historias de héroes que yo considero emocionales. Me ha tocado entrevistar presidentes, jugadores de fútbol como Messi y Maradona, artistas, actores. Pero en mi vida me he sentido tan conmovido y tan agradecido por este espacio que El Observador nos permite transitar. Y tan conmovido y tan agradecido, tan feliz de poder aprender con almas que creo se pueden considerar de sentimiento oceánico. Como son las de Alejandra Forlán y Galileo Percovich. Ojalá las disfruten y puedan como yo aprender de estos seres espirituales, seres luminosos que vibran en otra sintonía. Seres angelicales en toda su dimensión terrenal.