18 de junio de 2026 5:00 hs

La Intendencia de Montevideo instalará durante este quinquenio iluminación nocturna en las siete principales playas de la capital: Ramírez, Pocitos, Buceo, Malvín, Honda, Carrasco y Cerro.

La propuesta apunta a mejorar la accesibilidad nocturna de las playas y costará US$ 1.500.000 a la IM. Actualmente hay iluminación en las playas Pocitos, Ramírez y del Cerro. Allí se repararán o sustituirán los focos y se agregarán otros. En las otras cuatro playas se instalarán por primera vez.

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En entrevista con El Observador, Paganini destacó que la medida representa una “democratización” de las playas.

Es un espacio público que en la noche se transforma en un lugar hostil, peligroso y que no permite que los vecinos de Montevideo puedan disfrutar. Con esta propuesta no solo estamos asegurando la iluminación de las playas sino que también de los senderos, de los paseos peatonales y de todo el entorno”, destacó.

Además, consideró que se trata de una oportunidad a nivel comercial: “Se debe aprovechar para potenciar la zona e instalar emprendimientos gastronómicos. Le va a agregar mucho más vida a toda la rambla”.

Render elaborado con IA sobre la playa Ramírez con iluminación. Creado por impulsores de la propuesta y cedido a El Observador

Render elaborado con IA sobre la playa Ramírez con iluminación. Creado por impulsores de la propuesta y cedido a El Observador

La advertencia ambiental

El biólogo Luis Orlando, investigador del Departamento de Biología Evolutiva del Instituto Clemente Estable, alertó en entrevista con El Observador que está “recontra probado” que la iluminación nocturna en las playas es “nociva” para el ecosistema, la fauna y flora. "Es bien claro: es un tipo de contaminación. Hay un montón de ciclos que se regulan con el día-noche", introdujo.

Orlando, cuyo doctorado incluyó un análisis de la diversidad de 16 playas de Uruguay, desde San José hasta Rocha, explicó que la luz en la noche afecta los ciclos habituales de la fauna y flora.

"El análisis me dio que la iluminación era uno de los factores más importantes para explicar la diversidad. Cuanto más iluminada está una playa, menos diversidad tiene. Esto también puede ser un poco engañoso, porque no es el efecto directo de la iluminación, sino la iluminación como un indicador del impacto general. Se suma a la urbanización, la cantidad de gente. Es una variable ómnibus", explicó.

El biólogo explicó que la playa, como ecosistema, contribuye a “un montón de cosas”, como “proteger a la ciudad contra las tormentas y funcionar de filtro de la materia orgánica que naturalmente llega del mar”. “Estamos alterando la capacidad de filtro que tiene la playa, estamos alterando ese potencial que nos protege contra las tormentas”, dijo, sobre la “alteración del ecosistema” con la urbanización.

“Desde un punto de vista ambiental, lo mejor sería que la playa permanezca oscura. Hay que entender que la playa es un lugar natural. De noche puede estar oscuro, puede estar inaccesible y que eso sea aceptable, ¿por qué la playa tiene que estar permanentemente iluminada y disponible para que la usemos y la veamos?”, reflexionó.

Entre los animales afectados por la iluminación en las playas, en primer lugar están las aves: “No van a poder empollar, no van a poder descansar ni anidar. Luego, todo lo que son invertebrados, que es la gran fauna de la playa y sobre todo en las zonas donde hay vegetación. Ellos son los encargados de reciclar la materia orgánica, de limpiar la arena, de mantener el sistema, de comerse lo que queda en la playa. Se van a ver afectados porque les va a alterar los ciclos de actividad”, explicó.

Consultado días atrás en el streaming de El Observador sobre este asunto, el coordinador institucional de la IM, Justo Onandi, aseguró que la propuesta de iluminación de playas fue “validada técnicamente”.

“Fuimos con la UTAP (Unidad Técnica de Alumbrado Público) y la gerencia de Desarrollo Ambiental. Claramente lo tuvimos presente (el impacto ambiental). Queremos tener playas iluminadas, disfrutables y seguras”, aseguró.

Por su parte, Paganini dijo que la preocupación de Orlando es “valida” y que “nadie discute que la iluminación genera alteraciones”, pero aseguró que fue considerado “con especial atención” en su propuesta.

“Lo diseñamos específicamente para minimizar esos impactos. No se plantea iluminar toda la playa, sino únicamente accesos, pasarelas y sectores de uso intensivo, utilizando luz direccionada hacia el suelo y con sistemas de regulación que reducen la intensidad cuando hay menor uso”, ejemplificó.

El biólogo valoró estas medidas, que ayudarían a "minimizar el impacto".

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