El incidente en el clásico del pasado domingo desató un debate sobre la efectividad de los operativos de seguridad en eventos deportivos. La polémica se originó tras los disturbios en el Estadio Centenario, donde bengalas fueron lanzadas hacia el campo de juego y hacia la banca de prensa, donde dos efectivos policiales resultaron heridos, uno de gravedad.
En este contexto, el exministro del Interior y actual senador nacionalista, Nicolás Martinelli, se expresó este miércoles en Doble Click (Del Sol FM), donde señaló varias falencias en el operativo de seguridad y en la gestión del evento. Martinelli, quien fue parte del gobierno de Luis Lacalle Pou, indicó que uno de los mayores errores fue la declaración del actual ministro del Interior, Carlos Negro, quien calificó el operativo como exitoso a pesar de los heridos en el contexto de la violencia en las tribunas. “Me parece que fueron infelices. Uno no puede calificar nunca un operativo de perfecto o exitoso cuando tenés dos policías heridos en el operativo y uno de gravedad, que aún está en observación”, expresó.
Martinelli recordó que durante su gestión se implementó la figura del "evaluador deportivo", cuya tarea es monitorear la temperatura en las tribunas, particularmente en las barras bravas. Este evaluador tiene la capacidad de alertar al jefe del operativo o incluso solicitar la suspensión temporal de un partido si se detectan riesgos como la presencia de armas blancas, bengalas o conflictos entre hinchas.
Sin embargo, el senador nacionalista criticó la falta de aplicación de esta figura en el reciente clásico. Según indicó, tanto el ministro como el subdirector del Ministerio del Interior desconocían la existencia de esta herramienta. “No tengo elementos para sostener si se está o no aplicando esta figura, pero es un error no haberla activado en este partido. Es una medida que tenía como objetivo precisamente prevenir este tipo de situaciones”, apuntó.
Otro de los puntos clave de la entrevista fue la crítica a la falta de coordinación entre la Fiscalía y el Ministerio del Interior. Martinelli recordó que, según el Ministerio del Interior, la Fiscalía había demorado en compartir la lista de personas prohibidas de ingresar a los estadios, lo que impidió que estas fueran incluidas en la lista negra de la AUF. “Es una negligencia importante, ya que es un trámite digital y debería haberse hecho de manera casi inmediata. La Fiscalía le pasa la información tarde, y el Ministerio no puede procesarla a tiempo. Eso es inaceptable”, afirmó.
Además, el senador propuso que el Ministerio del Interior tenga la última palabra a la hora de decidir quién ingresa o no a los estadios, con el objetivo de reducir la presión que los barra bravas ejercen sobre los dirigentes de los clubes. “Eso permitiría que el Ministerio del Interior descomprima a los dirigentes de clubes que, a menudo, ceden ante amenazas de las barras”, comentó. “Hay una presión constante sobre los clubes para que saquen a ciertos individuos de la lista negra, lo que genera una gran vulnerabilidad”, agregó.
Otro aspecto que destacó Martinelli fue la importancia de fortalecer la seguridad privada en los estadios. Durante su gestión, se promovió que las empresas de seguridad pudieran contar con armas no letales, como una medida disuasiva frente a situaciones de violencia. “No es lo mismo ver a un guardia desarmado que a uno equipado con instrumentos para repeler agresiones. Es una cuestión de prevención y disuasión. Si la seguridad se ve capacitada y preparada para enfrentar situaciones extremas, eso contribuye a la reducción de incidentes”, expresó.
Sin embargo, el exministro también reconoció que, aunque esta medida está habilitada por decreto, las empresas de seguridad privadas aún no han comenzado a capacitar a su personal en el uso de estas herramientas. “Si bien la norma está vigente, aún falta que las empresas privadas de seguridad tomen cartas en el asunto. Sin capacitación, esas herramientas no sirven de nada”.
Por último, Martinelli hizo hincapié en que la violencia en los estadios no solo depende de los operativos de seguridad, sino también del contexto social. En algunos barrios, las personas que están involucradas en los incidentes dentro de los estadios son presionadas por barrabravas para introducir objetos prohibidos. “Es un tema social muy complejo, porque detrás de esas personas hay amenazas hacia su familia. Esto también afecta la capacidad de controlar lo que ocurre dentro del estadio”, indicó.
El exministro también señaló que los controles no solo deben ser responsabilidad de la seguridad privada y los funcionarios de los clubes, sino que debe haber una mayor colaboración de todos los actores involucrados. Esto incluye a los propios clubes, que deben apoyar los operativos sin resistirse a los controles. “Hay un tema de responsabilidad compartida entre los clubes, las empresas de seguridad, la Policía y el propio Ministerio del Interior. Todos deben colaborar, no se puede evadir el control. Si todos no colaboran, el sistema no va a funcionar", cerró.