23 de julio de 2026 7:18 hs

Las proyecciones más recientes sobre la evolución de El Niño 2026-2027 refuerzan un escenario sin precedentes: el fenómeno podría convertirse en el más intenso registrado en al menos 150 años, si se cumplen las estimaciones de los principales modelos climáticos.

Según un análisis del servicio meteorológico brasileño Metsul, el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial podría alcanzar niveles nunca observados desde que comenzaron los registros sistemáticos, a mediados del siglo XIX.

El dato más relevante es que la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 —el principal indicador utilizado internacionalmente para medir la intensidad de El Niño— podría llegar a 3,6 °C.

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De concretarse esa cifra, el episodio superaría por unos 0,8 °C al récord alcanzado durante el histórico El Niño de 2015-2016, considerado hasta ahora el más intenso de la era moderna según el Índice Oceánico Niño (ONI).

Un escenario que supera incluso los registros históricos

Los modelos climáticos no solo proyectan un nuevo récord, sino que muestran una alta probabilidad de que el fenómeno exceda ampliamente cualquier episodio registrado desde 1877.

MetSul señala que el análisis reúne 667 simulaciones climáticas y que incluso los escenarios más conservadores se acercan al máximo observado hasta ahora.

En concreto, el 80% central de las proyecciones se mantiene por encima de los registros históricos, un comportamiento que los meteorólogos califican de excepcional.

Hasta ahora, además del evento de 2015-2016, los episodios de 1982-1983, 1997-1998 y el histórico 1877-1878 figuraban entre los más intensos documentados.

Un calentamiento acelerado del Pacífico

Otro de los aspectos que sorprende a los especialistas es la velocidad con la que evolucionó el fenómeno.

En pocos meses, el Pacífico ecuatorial pasó de condiciones neutrales a presentar un calentamiento muy superior al promedio, impulsado por sucesivas ondas oceánicas de Kelvin, vientos del oeste persistentes y una gran reserva de agua cálida bajo la superficie que continúa alimentando el aumento de temperatura.

Actualmente, la región centro-oriental del Pacífico ya registra anomalías cercanas a +2 °C, un nivel propio de un Super El Niño alcanzado varios meses antes de lo habitual para eventos de esta magnitud.

Algunos modelos incluso proyectan anomalías de entre +4 °C y +5 °C, aunque los propios especialistas consideran que esos escenarios representan los casos más extremos dentro de las simulaciones.

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