Los docentes y funcionarios de la UTU de Minas señalaron que, durante lo que va de julio, el centro perdió ya a tres integrantes de su comunidad a causa del suicidio y que, desde el inicio del año, fallecieron en total siete personas vinculadas a la institución.
En una carta abierta, publicada en Facebook, los trabajadores describieron las dificultades que enfrentan para responder a esta realidad y afirmaron que "las enfermedades vinculadas a la salud mental son una problemática instalada en nuestra comunidad que no logra ser atendida en la forma correcta", debido a las "demoras en los centros asistenciales y falta de equipos multidisciplinarios completos".
En lo que va del mes una docente y exalumna, una estudiante y un profesor que también era policía y director de un liceo privado de la ciudad, se quitaron la vida.
En ese sentido, advirtieron que las intervenciones se ven limitadas por la escasez de recursos y explicaron que cuentan únicamente con "una licenciada en Psicología con una carga horaria destinada en dos días a nuestra institución".
Parte del reclamo contempla un pedido de intervención de la Dirección General de Educación Técnico Profesional, el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Ministerio de Salud Pública (MSP) para reforzar los equipos de atención y garantizar respuestas oportunas.
"Cada pérdida, cada muerte, cada vacío genera un impacto directo en los centros educativos: docentes que dejamos de ver a nuestros compañeros, estudiantes que sienten la ausencia de quienes los sostuvieron así como también la ausencia de sus propios compañeros, alterando las dinámicas de cada centro. Es momento de que se asuman las responsabilidades. La salud mental debe ser una prioridad", señalaron.
La directora de la Escuela Técnica de Minas, Ethel Olascuaga, compartió la misiva y se expresó en la misma línea a través de un mensaje en sus redes sociales.
"Cada día soy testigo de los desafíos que atraviesan nuestros adolescentes. Detrás de cada estudiante hay una historia, emociones, preocupaciones y muchas veces silencios que necesitan ser escuchados. No podemos mirar hacia otro lado. Los centros educativos somos espacios de aprendizaje, pero también lugares donde se construye confianza, donde se detectan señales de alerta y donde muchas veces somos el primer apoyo que un adolescente encuentra", escribió.
Olascuaga también reclamó fortalecer la presencia de profesionales especializados dentro de los centros educativos y garantizar el acceso universal a la atención psicológica. "La posibilidad de recibir una atención psicológica digna no puede depender de si una familia puede o no pagar una consulta particular. La salud mental debe ser un derecho, no un privilegio", expresó.