3 de agosto de 2026 17:49 hs

El Sindicato de Trabajadores de la Industria Química (STIQ) emitió el sábado pasado un comunicado oficial expresando "su más enérgico rechazo" al cierre de la planta productiva de Vibrantz en Uruguay, una empresa dedicada a la elaboración de pigmentos y aditivos.

En el comunicado difundido este lunes, el sindicato sostuvo que, el pasado viernes 31 de julio, la empresa anunció "de forma abrupta" el cierre de la productiva en el país y "procedió a desalojar de manera violenta" a los trabajadores de su lugar de trabajo. Según información consignada por La Diaria, 20 trabajadores de la empresa fueron despedidos; de los cuales solo nueve están afiliados al sindicato.

"Esta decisión representa un nuevo golpe para la industria nacional y para decenas de familias que, de un día para el otro, se quedan si su sustento. Detrás de cada puesto de trabajo hay años de esfuerzo, compromiso y proyectos de vida que no pueden ser descartados con semejante indiferencia", escribieron desde la sindical.

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El STIQ cuestionó especialmente el accionar de la multinacional dado que la empresa “pertenece a una corporación global" con sede en Houston, Estados Unidos, y cuenta con "operaciones en seis continentes y más de 4.500 trabajadores en todo el mundo”.

Como respuesta a la situación, el sindicato decretó un paro general de 24 horas —que inició a las 22 h del viernes 31 de julio y finalizó en la jornada del sábado— “en solidaridad con los compañeros y compañeras afectados, y en defensa del derecho al trabajo”. Además, informó que convocó a una directiva “con carácter de grave y urgente” para definir los próximos pasos.

El sindicato también reclamó “la intervención urgente del Estado para defender las fuentes de trabajo, preservar la industria nacional y evitar que continúe profundizándose una historia de cierres de plantas industriales, pérdida de empleo y deterioro del aparato productivo del país”.

No podemos naturalizar que una multinacional retire su producción del país limitándose a cumplir con el mínimo que exige la ley, sin asumir la responsabilidad social que tiene con quienes hicieron posible su desarrollo. El trabajo no es una variable de ajuste: detrás de cada empleo hay familias, proyectos de vida y una sociedad que merece respeto”, expresó.

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