Zumbahua es un ejemplo de cómo millones de ecuatorianos desde la cordillera de los Andes hasta la selva amazónica se han beneficiado de las políticas socialistas del presidente Rafael Correa, basadas en un fuerte gasto público, y que probablemente lo catapulten a un nuevo mandato en las elecciones de febrero.
Gracias a los fuertes ingresos petroleros, un récord en recaudación tributaria y un crecimiento económico sostenido, Correa ha ganado un amplio apoyo popular por dar más acceso a la sanidad, duplicar el gasto estatal en educación y transformar senderos de tierras en carreteras.
Las encuestas muestran que el economista -educado en Estados Unidos pero con firmes posturas de izquierda- es el claro favorito para ganar las elecciones el 17 de febrero.
Tiene alrededor del 50 % de intención de voto, a pesar de críticas de la oposición de que es un autócrata que ha acumulado poder y ha acosado a sus rivales.Una victoria de Correa podría ser crucial para la alianza de presidentes latinoamericanos de izquierda ALBA, en un momento en el que el venezolano Hugo Chávez, el líder del barco, está luchando para recuperarse después de una cirugía por cáncer en Cuba.
También podría prolongar su lucha contra los inversores extranjeros.En el 2008, Ecuador incumplió con el pago de unos US$ 3.200 millones de parte de su deuda soberana, a pesar de tener fondos.
También ha exprimido los ingresos de las compañías petroleras, obligándolas a firmar nuevos contratos, y ha forzado a Telefónica de España y América Móvil de México a pagar más por licencias de operación en telefonía móvil.
Pero la retórica anticapitalista de Correa oculta una vena pragmática que le permite negociar con los inversionistas extranjeros cuando es necesario.Su gobierno ha ofrecido concesiones a la minera de oro canadiense Kinross como parte de las negociaciones para poner en marcha una incipiente industria en Ecuador, y lanzó recientemente una ronda de licitación de bloques petroleros para ayudar a impulsar la estancada producción.
Las empresas se asustan por la mano dura de Correa en las negociaciones, pero el mandatario de 49 años de edad necesitará ser más mesurado en un eventual próximo período para asegurar que Ecuador -prácticamente excluido de los mercados de crédito internacionales- reciba el financiamiento que necesita.
"Tenemos que vencer la pobreza. Para eso debemos de aprovechar nuestros recursos (...) nuestro petróleo, nuestras minas, para sacar de la pobreza sobre todo a nuestro pueblo indígena", dijo Correa en un mitin en Zumbahua, en donde cientos de partidarios vistiendo ponchos de lana y sombreros gritaban "¡Ya tenemos presidente, tenemos a Rafael!".
Mucha gente apoya a Correa en las zonas rurales, pero quieren más."Debe continuar para que haga el hospital que nos ha prometido y el cuerpo de bomberos y la cancha de fútbol", dijo Luzmilla Cuchiparte, una madre de 24 años que trabaja en el cibercafé del pueblo.
Más tecnología y hospitales
Correa vivió en Zumbahua durante un año en la década de 1980, cuando se ofreció como voluntario con una organización católica. Trabajó en un molino de cebada y enseñó catequesis cuando la mayoría de los residentes del pueblo vivían en la extrema pobreza.
La escuela muestra cuánto ha cambiado esta zona. Los niños reciben libros y uniformes gratis, los profesores han seguido una capacitación y ahora usan internet y computadoras para enseñar a unos 1.000 alumnos en español, inglés y kichwa.
"No nos neguemos a la realidad (...) Necesitan aprender a manejar la tecnología porque si no lo hacen no van a poder viajar a ningún lado", dijo la profesora Jakeline Chicaiza.
El Gobierno dice que ha renovado aproximadamente 5.000 escuelas y ha construido 18 hospitales y 250 centros de salud."No hay territorio de este país en el que alguien no tenga que decir 'mira a mi me construyó esa carretera' y 'esta escuela aquí no estaba', y 'yo recibo el bono', y el hospital tal. ¿Quién compite contra eso?", se preguntó Paulina Recalde, directora de la encuestadora local Perfiles de Opinión.
La alta popularidad de Correa lo ha ayudado a mantenerse en el poder por seis años, convirtiéndose en el presidente que más tiempo ha gobernado Ecuador en al menos cuatro décadas.
Una nueva Constitución del 2008 permite la reelección consecutiva una sola vez, por tanto Correa no podrá participar en los comicios del 2017.
Muchos en este país de 15 millones de personas se quejan de que Correa ha aumentado los impuestos y no logra vencer al crimen, mientras que los casos de corrupción que involucran a familiares le han quitado apoyo.
Empresas vinculadas a su hermano Fabricio Correa se adjudicaron contratos públicos en violación de reglas anti-nepotismo, lo que llevó al propio presidente a anular los acuerdos. Un primo suyo dimitió como jefe del Banco Central el mes pasado tras admitir que había mentido y que nunca se graduó de economía en la universidad.
Pero es poco probable que la oposición pueda sacar provecho del descontento hacia Correa porque tiene siete candidatos luchando por votos. Las encuestas muestran que su más cercano rival, el exbanquero Guillermo Lasso, está a 31 puntos por detrás y obtendría un 22 % de votos.
Socialismo y pragmatismo
En los últimos años, la inversión extranjera en la nación miembro de la OPEP ha sido baja en comparación con sus vecinos Colombia y Perú, que tienen políticas más amigables hacia los inversionistas, pero también son mucho más grandes y tienen enormes yacimientos de petróleo y minas.
La inversión extranjera en Colombia ascendió a más de US$ 13.000 millones en 2011 y en Perú a US$ 7.700 millones, mientras que en Ecuador fue de US$ 650 millones.Y el país no logró ahorrar dinero cuando los precios del petróleo estaban altos, y ha estado dependiendo de acuerdos bilaterales con China para financiamiento.La firma de investigación londinense Capital Economics dijo en un informe reciente que el financiamiento de China podría secarse, dejando a Ecuador vulnerable.
"Ecuador va a necesitar aumentar los ingresos petroleros o endeudarse más para poder seguir con el actual modelo de desarrollo estatal (...) Una falta crónica de inversión ha causado un estancamiento en la producción (petrolera) en años recientes", agregó.
Un retorno a los mercados globales de capital resultaría caro ya que Ecuador es considerando un país propenso a incumplir pagos.Por lo tanto, Ecuador está activamente tratando de atraer más inversores. Correa lanzó una subasta de bloques petroleros a finales del 2012 para explorar áreas en la Amazonia y también está intentando atraer a los mineros para explotar depósitos de oro, plata y cobre
.Correa firmó el primer contrato de minería a gran escala en el país con la empresa de capital chino Ecuacorriente el año pasado, además de las conversaciones con la canadiense Kinross que quiere explotar un yacimiento de oro de gran tamaño.
Las negociaciones han estado plagadas de retrasos, en parte debido a que Ecuador estaba haciendo demandas "inaceptables", dijo un directivo de Kinross el año pasado.
Sin embargo, después de que el Gobierno accedió a introducir cambios en la ley minera, las partes dijeron que esperaban firmar pronto.
A pesar de sus frecuentes arrebatos anticapitalistas, puede que Correa no tenga más remedio que suavizar su postura frente a los inversores."Correa recibió un doctorado en Estados Unidos, tiene una maestría en economía en Bélgica y estudio en una universidad privada (...) El vive en esa dicotomía. Es un revolucionario, pero también es pragmático", dijo Michel Levi, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Andina en Quito.