Matar a los 11 años no es lo mismo que a los 14, dice la directora de Psiquiatría del INAU, Mónica Silva. En el cerebro del homicida más pequeño suele haber una semilla de locura que muchas veces termina de sembrarse tras un hecho de alto impacto de violencia. El adolescente tiene otros motivos y otro futuro, explica. Su personalidad ya está estructurada y debe cumplir una pena por lo que hizo. Lo que hará el INAU con los homicidas del niño Jonathan Estela –que vivía en un asentamiento de Maldonado y fue asesinado a machetazos y cuchillazos creyendo que iba a cazar pajaritos– dependerá de las pericias psiquiátricas.
“En los homicidios cometidos por niños se ve que cuanto más pequeños, más crueles”
Los niños que asesinan generalmente tienen elementos psicóticos y evolucionan hacia la esquizofrenia