Nacional > ENTREVISTA A EDGARDO NOVICK

"Los políticos están agarrados a su silla y no la quieren soltar"

Al igual que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el líder del Partido de la Gente afirma que no necesita vivir de la política

Tiempo de lectura: -'

03 de febrero de 2018 a las 05:00

Sobre su escritorio tenía una hoja anotada con todos los puntos que debía mencionar. La palabra "China" aparecía con un círculo rojo y también figuraba la palabra "gestión"; un infaltable de la narrativa de Edgardo Novick.

La entrevista con El Observador en el piso 25 de una de las torres Nuevo Centro comenzó con comentarios coyunturales. Al líder del Partido de la Gente no le sorprendió la movilización de los productores rurales y subraya que él viene advirtiendo sobre estos problemas desde hace un año.

"¿Cuál es el problema?", se pregunta y solo lanza la respuesta: "en Uruguay es caro producir y vivr". Novick cree que si el gobierno hubiera escuchado estos reclamos antes "la enfermedad" de un estado pesado no se hubiera extendido tanto. Ahora afirma que es tiempo de cambios drásticos.

¿Cuán avanzada está esa "enfermedad" ?
Creo que la enfermedad avanzó tanto que el país necesita una gran operación, ya no se arregla con remedios. Hay que achicar el estado.

¿Cómo lo achicaría?
Hay varias formas. Cuando el Frente Amplio llegó al gobierno había 230 mil funcionarios públicos y se han puesto 70 mil más. Mucho de ellos puestos a dedo o por compromisos políticos. Y somos los mismos tres millones. El gobierno dice que los puso en seguridad, educación y salud. ¡Peor entonces! La seguridad está muy mal, cada vez peor. Basta con recorrer el país para ver los problemas de atención de salud, sobre todo para los más pobres.

El ministro del Interior ha dicho que la seguridad mejoró y que su gestión empieza a hacer efecto
Cuando empezó el ministro del Interior había casi 12 mil rapiñas por año y hoy hay casi 22 mil. Hay casi 300 asesinatos por año.

Las rapiñas empezaron a bajar, según datos del ministerio
Apenas un 4% y yo quisiera ver cuál es el grado de denuncias que se hacen y cuál es el grado de denuncias que no se hacen. Igual es muy leve lo que ha bajado. En el interior están creciendo las rapiñas. Hoy tenemos 30 mil policías y 23 mil guardias de seguridad privada: cada vez es más gasto y la gestión no se ve. Y lo mismo pasa en salud o con la educación. Antes teníamos de las mejores enseñanzas de Latinoamérica y hoy es de las peores. Para tener servicios de calidad tenemos que pagar todo dos veces.

¿Cómo achicaría el estado?
Esos 70 mil empleados públicos hoy le salen US$ 1000 millones al país por año. Es una Ancap por año y la mita del déficit. Lo que porponemos es ir reduciendo eso. No podemos sacar a nadie ni pensamos hacerlo. Pero se sabe que alrededor de un 5% dejan su trabajo. Entonces lo que proponemos es no reponer e ir redistribuyendo los empleados públicos.

¿En cuánto tiempo cree que eso puede generar efectos?
Si reponemos 1 cada 3 para cosas muy necesarias, podemos bajar 10 o 12 mil empleados al año. En el correr de seis o siete años la cifra puede volver a 240 mil. Lo haríamos sin sacar a nadie, solo esperando que la gente se vaya.

¿Eso no puede generar un problema de falta de recursos humanos en algunas áreas que fueron creadas durante los últimos años?
Ese es otro problema: se crearon muchas instituciones superpuestas en este gobierno. Habría que hacer un organigrama nuevo para ver cuantas superposiciones hay.

¿Tiene algún ejemplo de esa superposición?
Hay ejemplos importantes. Uruguay tiene 54 embajadas en todo el mundo más un montón de consulados y presencia en organismos. A mí me gustaría tener embajadas con departamentos económicos-comerciales, donde los embajadores o quienes están ahí puedan vender el producto uruguayo. Ya no es necesario hacer esa sociabilidad que hacen los embajadores. Para eso se puede mandar gente del Ministerio del Exterior cada vez que haya que arreglar un tema protocolar. Quiero personas que estén dedicadas a vender el trabajo de los uruguayos. Tenemos que ver si necesitamos tantas embajadas o poner embajadas donde más lo necesitamos. Por ejemplo en China no hay una embajada tan grande. En India tenemos una embajada chica.

En China se agrandó recientemente la misión.
Pero muy poco, necesitamos más. Debemos hacer un tratado con China ya. Tiene el 20% de la población mundial y quiere hacer un tratado con nosotros. ¿Cómo no vamos a hacerlo? Le tenemos que pedir a nuestros primos hermanos del Mercosur que nos permitan hacer ese tratado.

No parece tan fácil.
No es fácil. Todo es diálogo y trabajo. Y si no podemos le tenemos que decir a China que nos ayude, y China le va a decir a Brasil y Argentina que nos dejen hacer el tratado. ¿O Argentina y Brasil se van a poner en contra de China?

¿Usted cree que China se pondría en posición de enfrentarse con Brasil por Uruguay?
No es enfrentarse. Esa es la posición que no tenemos que tener. Nosotros tenemos que buscar el diálogo y buscar los puntos de acuerdo.

Lo que dice, entonces, es que eliminaría misiones permanentes para achicar el estado. ¿Cuáles eliminaría?
Todas aquellas que no estén produciendo o vendiendo. Yo quiero tener embajadores o departamentos comerciales que nos den resultados. Habría que hacer un estudio para eso.

Pero los embajadores no solo ya cumplen esa función que usted señala, sino que además son representantes diplomáticos.
Creo que para desarrollar esa función (hacer diplomacia) ya no es necesario tener una embajada y un montón de gastos con la tecnología que hay o la facilidad de viajar.

¿Pero no cree que el trabajo diplomático justamente posibilita la atracción de inversiones o la apertura de mercados? ¿Una cosa no va atada a la otra?
Debería ser, pero los resultados no son así. No tenemos porque tener una estructura con tanta cantidad de embajada y consulados.

Otra de las propuestas que usted lanzó recientemente es bajar el número de departamentos.
Es algo que tenemos que discutir entre todos los partidos ¿Uruguay necesita 19 departamentos? ¿Necesita 19 intendentes? Para darle buenos servicios a todo el país no necesitamos tantas estructuras que están superpuestas y que requieren mucho dinero. ¿No habrá que pensar si Uruguay dentro de 10 o 20 años necesita tener 10 o 5 regiones? San Pablo son 20 millones y hay una sola alcaldía.

¿No se perderían muchos puestos de trabajo con esa decisión?
Tenemos que achicar, afinar el país. Hacerlo más delgado. ¿Qué conseguimos? Así podremos eliminar el déficit, tener menos impuestos y bajar las tarifas. Eso atraerá inversores. Lo que pide hoy UPM no está mal. Y si Uruguay achica el estado le va a poder dar las mismas condiciones a todos los que vengan a invertir. Eso es lo que va a dar más trabajo. Tenemos que dedicarnos al agro, al turismo (que no dependa solo del buen tipo de cambio como este año) y a dar servicios. En el sector de la tecnología faltaban 10 mil puestos de trabajo este año. Eso se logra cambiando la educación. Los chicos de las clases más humildes hoy deben aprender inglés perfecto desde chiquitos y, después computación. Tienen que saber programar.

Quizás no todo el mundo tenga una inclinación hacia la programación.
Quizás no. Pero hoy es fundamental. En el futuro es casi como saber leer y escribir. Algunos tendrán más facilidad que otros pero tienen que saber usar la tecnología.

El Plan Ceibal funciona hace diez años en el país.
El Plan Ceibal, que es una buena idea, no se contrapone con que la educación en el país está cada vez peor. Sobre todo entre los más humildes.

Se lo decía por el acceso a la informática.
Sí, pero algo no está funcionando bien porque los niños no están aprendiendo. El 50% de los chicos de 15 años hoy en Uruguay no están preparados para insertarse en el mercado laboral formal. Entonces la educación hay que cambiarla.

¿Cuáles son las primeras tres medidas que tomaría si asumiera el 1º de marzo de 2020 para cambiar la educación?
Lo primero es poner gente capacitada a manejar la educación.

¿A quién pondría?
Y, por ejemplo, a (Juan Pedro) Mir (exdirector de Educación) que sabe porque está en el día a día. Sabe interpretar la realidad de la gente.

¿Qué otras dos medidas tomaría?
Que los chicos aprendan inglés perfecto y programación en computación.

¿Y cree que con eso resuelve los problemas de la educación?
Por lo menos esos temas, después ayudados con matemática y literatura. Hay un montón de materias opcionales que la gente las debería hacer si les gusta para reforzar su cultura general. Nosotros tenemos que hacer un estudio de hacia donde va el mundo en 20 años y hacia donde tiene que ir el Uruguay. Y preparar a nuestra gente para que se inserte en el mercado laboral. Así como fui a ver a (Rudy) Giuliani (exalcalde de Nueva York) para que nos ayude con la seguridad también me estoy asesorando con profesores de Harvard que están haciendo ese estudio de hacia donde debe ir Uruguay. Eso es lo que plantearemos en las próximas elecciones.

Una de las cosas en las que más insiste es en la gestión. ¿Usted se considera a sí mismo un buen gestor?
Nací en una familia humilde. Este país me dio una buena educación. Fui a la escuela y al liceo público y pude progresar en la vida. No sé si soy un buen gestor pero sé que he trabajado mucho y he cuidado el peso a peso. Y creo que es la base: que no se despilfarre la plata. Lo que sí sé que hice bien fue formar equipos.

¿En sus empresas formó buenos equipos?
Sí, y eso es lo que hay que hacer en el país. Poner a los más capaces sin importar las ideologías. Hay que poner a los más capaces y los más honestos. Eso va a cambiar el país.

¿Se considera un empresario exitoso?
No. Me considero un trabajador que le fue bien

Le fue muy bien.
Sí, me fue muy bien. Y todo lo que yo hice lo invertí en este país.

¿No tiene inversiones afuera?
En ningún otro lado. Empecé con un empleado y ahora le doy trabajo a 500 familias.

¿Y todas sus empresas son rentables?
Cada vez menos (se ríe). Porque me pasa lo mismo que les pasa a todos; cada vez las empresas se van haciendo menos rentables.

¿Ninguna de ellas tiene deuda?
Ninguna de ellas tiene deuda.

¿Y por qué quiere ser presidente de la República?
Yo dije que lo que quería es ayudar al país. Soy un agradecido y quiero hacer cosas por el país. Si eso lleva a ser presidente, lo dirá la gente.

Pero sabe que hay mecanismos institucionales. Tuvo que fundar su partido, tiene representación parlamentaria y, eventualmente, va a estar postulándose a un cargo electivo. ¿Por qué siendo un empresario exitoso se quiere mover al terreno de la política?
Creo que la política es la mejor herramienta para ayudar a la sociedad. Soy una persona que a mi edad no necesito seguir creciendo económicamente. Mis gustos no dejan de ser los mismos que los de casi todos los uruguayos. Tengo una casa en Montevideo y una afuera. Mi familia tiene un buen pasar. Puedo hacer un viaje con mi señora por año. Una vez por semana puedo ir a tomar una cerveza con amigos y el domingo el asado o los canelones de mi madre. Y quiero lo mismo que todos los uruguayos: vivir tranquilo, seguro, que nos atiendan bien la salud, que nuestros hijos tengan buena educación. Creo que el país no está dando esas condiciones y me siento con el deber y la obligación de devolverle algo de lo que me dio.

¿El hecho de que en otros países eligieran outsiders con un perfil empresarial le inspiran la posibilidad de llegar al gobierno?
Hace dos años fui a un congreso en Nueva York donde habían expresidentes, politólogos y economistas. Ahí se dijo que después de los gobiernos de dictadura vinieron los gobiernos liberales que se olvidaron de la clase trabajadora. Ellos dieron lugar a los gobiernos de izquierda y populistas. Mientras los precios de los commodities eran altos parecía que sabían administrar. Apenas cayeron la gente se dio cuenta que despilfarraron el dinero y no sabían administrar. Y eso va a dar lugar a los gobiernos de gestión en Latinoamérica, como el de Macri en Argentina, Trump en Estados Unidos o Cartes en Paraguay.

Eventualmente todos los gobiernos son de gestión ¿no?
Pero no presididos por personas que hayan trabajado mucho tiempo y que hayan gestionado. Ese perfil de administrador o de gente que haya tenido experiencia de trabajo es lo que que se está viniendo. Se terminan los gobiernos de izquierda o populista y se pasan a gobiernos de gestión, de cuidar la plata.

¿Sería tratar el país como una empresa?
Claro, solo que la retribución en una empresa es para los dueños y aquí hay que saber distribuir bien y para los más necesitados.

Alguien le podría decir en la campaña electoral que usted no tiene experiencia distribuyendo la plata.
Pero tengo experiencia en formar equipos para distribuir. Pero lo más justo y la mejor forma de distribuir es darle oportunidades a todos por igual para que puedan progresar.

Este perfil que no es común en el establishment político generó algunos ruidos aquí. Hay quienes advierten que es peligroso personas con su perfil lleguen a la política. ¿Cómo toma eso?
La primera que dijo eso fue la señora Topolansky. Dijo: "Novick es un peligro para la democracia". Yo le contesté en una entrevista: "¿soy yo el peligro para la democracia que hace 44 años que trabajo y cuando yo cargaba cajones en la feria ella cargaba fusiles contra la democracia?"

Pero también lo han dicho políticos del Partido Nacional o el Partido Colorado
Pero eso nació así. Lógicamente que la demás gente de los partidos cuida su chacrita y tienen miedo. Lo mismo pasó cuando propuse poner a gente que no está en la política para que se postulen como intendentes. Muchos políticos se quejaron porque están agarrados a su silla y no la quieren soltar. Yo no soy un político y nunca voy a vivir de la política.

Pero está haciendo política
Porque creo que es la mejor herramienta para ayudar a la gente. No soy político pero creo en la política
REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...