Con su rostro descompuesto, el hombre de piel curtida tiene todavía una mirada que refleja miedo. Estuvo a punto de morir calcinado o asfixiado como muchos de sus compañeros en la granja penal de Comayagua, donde hasta el miércoles se habían contabilizado la muerte de 358 prisioneros.
"No sé cuántos murieron, pero los vi pegados a las rejas tratando de salir”
El sobreviviente Eladio Chicas relata el terror en la cárcel hondureña