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"Nos obligaban a meternos desnudos a la piscina para tocarnos": los impactantes relatos sobre la red de abusos y encubrimiento con la que vinculan a obispos y sacerdotes en Chile

Masajes en la espalda, tocamientos indebidos en piscinas y hasta violaciones son algunas de las denuncias que se hicieron ante las autoridades eclesiásticas de Valparaíso, la tercera diócesis más importante de Chile.

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12 de junio de 2018 a las 20:52

Cuello de sacerdote
Getty Images

Puertas afuera, disciplina militar; puertas adentro, acusaciones de, al menos, hacer la vista gorda a abusos sexuales. Gonzalo Duarte es uno de los tres obispos chilenos, junto a Juan Barros y Cristián Caro, cuyas renuncias fueron aceptadas por el papa Francisco, en medio del terremoto que ha remecido a la institución en Chile y en el mundo.

La iglesia chilena asegura que su salida fue aceptada nullpor motivos de edadnull. Sin embargo, BBC Mundo estuvo en Chile y conversó con quienes acusan al obispo de la tercera diócesis más importante de Chile de encubrir abusos y desestimar sus denuncias.

También presentamos la versión del obispo ante las acusaciones.

Estos son los testimonios

MAURICIO PULGAR

Mauricio Pulgar no había cumplido la mayoría de edad cuando sintió que tenía vocación sacerdotal. Había sido acólito y participaba en la pastoral de su parroquia en una pequeña ciudad cercana a Valparaíso. Cuando lo invitaron a una jornada durante el verano de 1993, no lo pensó dos veces.

Según su testimonio, había dos sacerdotes con el grupo de jóvenes y uno se tuvo que ir. Esa noche, el padre M, quien quedó a cargo, les dijo que tenían que bañarse en la piscina, desnudos.

nullCon otro compañero nos negamos, pero nos dijo que si no lo hacíamos era porque nosotros teníamos problemas sexuales. Frente a eso y con 17 años uno dice: ´Bueno, será´null. Y se metió a la piscina.

nullEl padre M comenzó a pasar entre nosotros. Nos tocaba y nos decía que esto era súper bueno porque ayudaba a la confianza, al autoestima. Fue bien traumáticonull.

BBC Mundo tuvo acceso a una declaración jurada de otro de los asistentes quien confirma la versión de Pulgar. nullNos pareció raro, pero luego nos convenció de que era algo 'choro' (entretenido)null.

nullÉramos muy jóvenes y no veíamos maldad o dobles intenciones, menos viniendo de un curanull, continúa la declaración.

Dos meses después, Pulgar ingresó al seminario de Valparaíso, pero muchos de los comportamientos de los formadores le hacían ruido.

nullSi uno no se dejaba dar besos en la cara era porque uno tenía problemas. Había que vestirse como el padre M quería y empezaron a alejarme de mi madrenull.

Según el entonces seminarista, había comentarios completamente fuera de lugar, como los que hacía el entonces profesor de liturgia, hoy uno de los obispos removidos por el papa, Gonzalo Duarte.

nullSe obsesionaba con hablar de temas sexuales que no tenían nada que ver con liturgia. Un día, por ejemplo, empezó a decir que si uno tenía una erección y no sabía qué hacer o si uno se masturbaba mucho, tenía que hablar con él, porque él era la persona adecuada… ¡el profesor de liturgia!null.

A medida que pasaba el tiempo, Mauricio fue quedando incomunicado. Sólo le permitían ver a su madre si ella lo visitaba, en una sala con una pared de vidrio, desde la que los formadores podían controlar lo que hablaba.

nullMis papás eran divorciados y mi mamá se volvió a casar, así que para estos sacerdotes era un ser inferior. Además insistían en que las cosas del seminario no debían hablarse afueranull.

nullTe meten la idea de que si tú le haces daño a la Iglesia eres prácticamente el anticristo. La obediencia y la sumisión es parte importante de la formación. En ese momento uno cree que es así, que el problema es unonull.

Mauricio Pulgar con familiares.
Mauricio Pulgar
Mauricio Pulgar (a la derecha) dice que le prohibieron ver a su familia y que consideraban a su madre nullun ser inferiornull por haberse separado de su padre.

Pulgar le dice a BBC Mundo que comenzó a tener crisis de angustia a partir de los maltratos y humillaciones, además del acoso homosexual.

null(Los formadores) te abrazaban, te tomaban por la espalda, se llevaban a compañeros a las piezas. Si uno no quería ir o rechazabas los cariños en el cuello, se enojaban. Un día me chorié (enojé) y como había estudiado karate le doblé el brazo a uno y le dije que no me molestara más. Ahí me catalogaron de violento, me mandaron al psicólogo y el trato se volvió insoportablenull.

nullDije que no aguantaba más y que me iba, pero me dijeron que no había permiso y que iba a llamar al obispo. Entonces otro sacerdote que conocía me invitó a ayudarlo en su parroquia, fue mi forma de salir del seminarionull.

nullMe desperté al oír un jadeonull

Según el testimonio de Pulgar, mientras él estaba en el seminario hubo un sacerdote al que mantenían encerrado, el padre H. Nunca supo la razón, pero los formadores le prohibieron juntarse con él.

Pulgar lo conocía de la parroquia que frecuentaba cuando adolescente, así que llamó a los padres del sacerdote, quienes lo sacaron y se lo llevaron a otra diócesis, a 120 kilómetros, donde retomó sus labores sacerdotales.

La parroquia del padre H quedaba en una ciudad cercana a la parroquia donde trabajaba Mauricio, así que comenzó a ayudarlo algunos días.

Pero, nuevamente, algo no andaba bien.

nullMe preguntó por qué no dejaba que me 'iniciara' y la verdad yo nunca entendí, siempre pensé que estaba bromeando. Él era muy sarcástico y decía que la heterosexualidad no existía, que todos éramos homosexuales y había que probar.

nullYo sé que (el padre H) tuvo problemas serios de homosexualidad en San Felipe (su nueva diócesis). Aquí, no sénull, le confirma el obispo Gonzalo Duarte a BBC Mundo.

nullUn día me pidió que me quedara en la parroquia durante la noche. No me pareció bien porque la otra pieza estaba ocupada por otro sacerdote, pero me dijo: 'Yo pongo un colchón al lado de mi cama'. Le dije que prefería dormir en el living; me dio un sándwich y una bebida, pero me empecé a sentir mal y me dijo que me recostara en la cama. De ahí yo me desvanecí y sólo me desperté al oír un jadeo. Me estaba abusando. Yo traté de mover los brazos y las piernas y no pude. Logré mover una mano, pero me la tomó, junto con la otra y…null. Su voz se quiebra.

nullMe dijo: 'Quédate tranquilo que aquí no ha pasado nada'. Abrió un cajón lleno de plata y me dijo que ahora era de su círculo. Le dije que no quería ser de ningún círculo y me fui.

BBC Mundo tuvo acceso a audios donde el padre H reconoce que ultrajó a Mauricio. Los audios no pudieron ser verificados ya que BBC Mundo intentó comunicarse reiteradamente al padre H, sin obtener respuesta.

Después de un tiempo, Mauricio le contó a otro sacerdote lo que había pasado y le pidió que alguien se hiciera responsable. Sin embargo, según asegura, lo único que consiguió es que Gonzalo Duarte, entonces recién nombrado obispo castrense, interviniera para que no lo dejaran terminar sus estudios de teología.

Pasaron muchos años antes de que Mauricio pudiera recordar o hablar del tema, pero en 2013 y luego de saber que había habido una queja canónica formal por abusos en el mismo seminario, decidió presentar una querella ante la justicia ordinaria y una denuncia ante las autoridades eclesiásticas.

La justicia ordinaria sobreseyó la causa ya que no se pudo verificar el hecho dado que los potenciales delitos estaban prescritos.

De la justicia canónica Mauricio nunca más oyó.

nullEn el caso de Mauricio Pulgar hubo una indagación canónica. Pero no había delitonull, asegura Duarte. El renunciado obispo le explica a BBC Mundo que ser homosexual activo nullno es delitonull sino un nullgrave pecadonull, mientras sea con mayores. nullPara un pecado no hace falta una investigaciónnull.

MARCELO SOTO

Marcelo Soto
Mauricio Soto
Marcelo Soto es una de las víctimas que denunció al padre H. nullSe me tiró encima a tocarme los genitales e intentó hacerme sexo oralnull, le dice a BBC Mundo.

Mauricio Pulgar no fue el primero que acusó al padre H de abuso.

Seis años antes, en 1992, Marcelo Soto, también seminarista había pasado por una situación similar cuando trabajaba en la misma parroquia en la que Pulgar era acólito, pero entonces no se conocían.

nullDespués de ayudar en la misa, H me dijo que fuéramos a descansar, a comer chocolates. Me pidió que tomara una película de su dormitorio para verla. Cuando la saco me doy cuenta de que era una película porno gaynull.

nullÉl justo vuelve y cuando yo le pregunto él se me tira encima a tocarme los genitales e intenta hacerme sexo oralnull.

Según su testimonio, Soto salió corriendo de allí y lo reportó a sus superiores: al párroco de la parroquia, al obispo auxiliar de la diócesis y al vicario general, quien además era su director espiritual: Gonzalo Duarte.

nullYo pensé que me iban a apoyar, pero en cambio me preguntaron qué había hecho yo para que hiciera algo así, como si lo hubiera provocadonull.

nullGonzalo Duarte me recomendó quedarme callado porque 'en la Iglesia el hilo se corta por lo más delgado'null.

Consultado por BBC Mundo, Duarte dice no acordarse de Marcelo Soto ni del episodio relatado. nullPasan tantos jóvenes por el seminario...null. Tampoco recuerda ninguna investigación o causa canónica sobre el tema.

nullDada la gravedad de los hechos descritos y las autoridades presentes es inconcebible que no se procediera a levantar acta y dejar constancianull, le explica a BBC Mundo el sacerdote y doctor en derecho canónico, Francisco Astaburuaga.

nullSi ellos hubieran tomado en serio la denuncia que yo hice, a Mauricio no le habría pasado lo que le pasónull, dice Marcelo.

SEBASTIÁN DEL RÍO

Sebastián del Río
Sebastián del Río
nullA mí me costó mucho darme cuenta de que había un problema de acoso, yo en mi ingenuidad pensé que este era un tema para formar el carácter de un futuro pastornull, le dice Sebastián del Río a BBC Mundo.

Tras un accidente que lo dejó en coma a los 12 años, Sebastián del Río se convenció de que tenía vocación sacerdotal. Lo conversó con el asesor espiritual de su colegio, el obispo Gonzalo Duarte y finalmente decidió ingresar al seminario en 1999. El rector era el padre M, el mismo que Mauricio Pulgar acusa del episodio de la piscina.

Sebastián le cuenta a BBC Mundo que el rector comenzó a obsesionarse con él. nullEra torturante. ¿Sabes qué es estar en misa y sentir que no te quita la vista de encima? Se me iba a meter a la pieza a hablar puras tonteras. Tuve que empezar a dejar la puerta abierta cuando entraba, porque me daba miedonull.

nullA mí me costó mucho darme cuenta de que había un problema de acoso, yo en mi ingenuidad pensé que este era un tema para formar el carácter de un futuro pastornull.

Cuando no aguantó más, decidió hablar con el obispo a cargo del seminario, quien le dijo que el padre M tenía nullproblemas afectivosnull.

nullLe pregunté a qué se refería con 'problemas afectivos'. Me dijo: 'M tiene conductas homosexuales que esta vez han recaído en ti y te exijo que lo enfrentes'null.

Enviado a encarar a su supuesto victimario, Del Río nunca imaginó su reacción.

nullPensé que lo iba a negar todo, que me iba a pegar una patada, pero se puso a llorar como una Magdalena. Me dice que nunca quiso hacerme daño, pero que esperaba que fuera más cariñoso con él. En el fondo, que quería estar conmigonull.

Ante la negativa del exseminarista, el trato cambió. nullMe hizo la vida a cuadritosnull.

Masaje en la espalda al obispo

El padre M fue finalmente trasladado. nullRespiré tranquilonull, cuenta Del Río. Pero no por mucho tiempo.

Tras egresar del seminario y esperando fecha para su ordenación sacerdotal, Sebastián dice que Duarte lo nombró su secretario. nullMe trataba pésimo. El maltrato, el abuso, la prepotencia… lo pasé MUY mal en ese tiemponull.

nullNo era mi secretario. Cuando salió del seminario quedó sin destinación y lo llevé conmigo para que no anduviera dando vueltas. Porque estar de vacaciones un mes, pero no tresnull, aclara Duarte.

Sebastián finalmente fue destinado a una parroquia. Un día el obispo lo llamó a su departamento para hablar sobre su ordenación. nullMientras conversábamos, Gonzalo Duarte se mete al baño, me dice 'acompáñame' y se desnuda el dorsonull, asegura Sebastián.

nullMe pasa un tubo de crema y me dice: hazme masaje en la espalda porque estoy con tanto dolor… Yo lo quedo mirando y le digo que por favor no se entere nadie porque no correspondenull.

nullEso es una canalladanull, arremete Duarte sobre el relato del exseminarista. nullFue el día de la celebración anual de los sacerdotes y en la catedral tenemos una ceremonia muy larganull.

Duarte dice que el obispo auxiliar la pidió recibir a Del Río porque nullestaba llorandonull.

Sacerdote lavándose las manos en una misa.
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Los testimonios aseguran que los abusos sexuales, de conciencia y de poder son un comportamiento constante y aceptado dentro de la diócesis de Valparaíso.

nullYo no quería recibirlo, pero le dije: 'Ven, acompáñame a mi casa'. Entonces hice esto (se saca la camisa y se pone de espaldas al equipo de BBC Mundo) y le dije: 'Échame esta pomada aquí y yo te escucho'. Eso fue todo. ¡Es una canallada! Y no uso otra palabra porque tú eres periodista y yo soy sacerdotenull.

Tiempo después y luego de que Del Río se quejara del acoso vivido en el seminario con el padre M, el obispo Duarte lo llamó nuevamente a reunión.

nullMe dijo: 'He decidido no ordenarte sacerdote por considerarte copuchento (chismoso), hablador y metete (entrometido)'.

nullCopuchento porque hice público las orientaciones sexuales de un sacerdote, hablador porque hablé del tema y metete porque qué te tienes que meter tú en estos temasnull.

Duarte confirma la frase, pero asegura que fue en otro contexto. nullÉl era un problema serio y el párroco a su cargo me pidió que por favor lo sacaranull.

nullEste niño tenía muchas quejas de mucha gente. Finalmente yo le pedí que se retirara porque no debió haber entradonull, confirma Duarte.

En 2010 Sebastián presentó una denuncia ante el nuncio apostólico y la Santa Sede contra el padre M y el obispo Duarte. Nunca obtuvo respuesta.

Duarte asegura que nunca hubo una denuncia formal, sin embargo cuando BBC Mundo le muestra el documento de la denuncia al que tuvo acceso dice: nullA mí eso nunca me llegónull.

MARCELA SUÁREZ

Por años, Marcela Suárez no pudo volver a pisar una iglesia. Había sido catequista y practicante hasta que un episodio de abuso la alejó definitivamente de la Iglesia. O al menos, de su cúpula.

En 2002, Marcela era directora de un hogar de menores en Valparaíso. nullEran los menores más vulnerables, los que nadie quiere, en situación de abandononull, le dice a BBC Mundo.

Al hogar iba un sacerdote, Eduardo Olivares, quien era muy cercano a los niños. nullLos fines de semana los sacaba y a nadie le parecía raro. Eran niños que nadie visitaba y si no se quedaban encerrados en el hogarnull.

Niño con la cara tapada sentado en una escalera
Getty Images
La directora de un hogar de menores donde niños fueron abusados por un sacerdote denuncia que se intentó encubrir el asunto para no llevarlo a la justicia.

Pero un día, en misa, un comentario llamó la atención de la asistente social. nullEn la prédica el padre dice: 'Dios te quiere a ti' y uno de los niños le responde: 'Como a los que tú te comiste'null. Eso encendió la alarma. Otro de los niños había sido acusado por el sacerdote de robo y al ser llamado por la directora rompió en llanto. nullMe contestó: 'Eso no es nada comparado con lo que me hizo él a mí'null.

Las profesionales se dieron cuenta de que una decena de niños habían sido abusados sexualmente por Olivares. El mayor tenía unos 15 y el menor, 8. nullLo enfrentamos pensando que iba a negar todo, pero lo único que atinó a decir fue: 'Uyyyy, cuando se entere el obispo'null.

Y el obispo se enteró. Marcela puso en conocimiento al director de la institución. nullUsted sabe que los niños son mentirososnull, fue su respuesta, pero ante la insistencia de la directora, llamó a Duarte.

nullLo recuerdo perfecto, porque era el día de mi cumpleaños. El obispo llegó a hablar conmigo. Él es muy hábil y me dijo nullMarcela, tú sabes que hay gente que le quiere hacer daño a la Iglesianull, en tono amenazante. Yo le contesté que no creía que defendiendo a los niños que están bajo nuestro cuidado estaba dañando a la Iglesia, al contrario.

Las profesionales no transaron y dijeron que o denunciaban ellos -como máximas autoridades a cargo- o iban ellas.

Duarte, nuevamente, tiene otra versión. nullA ese muchacho yo lo llevé al tribunal civil y después al eclesiásticonull.

Sin embargo, el obispo puso al mejor abogado penalista de la región a defender a Olivares. Para los niños, ninguno.

nullNosotras fuimos los que tuvimos que llevarlos a los exámenes para determinar los delitos. Nosotras los acompañamos a declarar, nosotras partíamos con ellos en la mañana y volvíamos en la noche, en la camioneta de la policía, que se apiadaba de nosotros y transportaba a los niñosnull.

Finalmente Olivares fue encontrado culpable de abuso sexual y estupro. Sin embargo no cumplió su condena en la cárcel, sino en libertad vigilada.

Tampoco fue suspendido de sus funciones hasta años después. De hecho, Marcela lo vio en 2004 liderando un funeral y Sebastián del Río asegura que tenía que encerrarse con llave cuando Olivares venía a oficiar misa en la parroquia donde estuvo destinado en 2007. Además, Suárez asegura que era muy cercano al padre M, con quien varias veces asistió al hogar.

Un año después de la denuncia y tras cinco años como directora, Marcela Suárez fue despedida. La explicación fue que nullno correspondía que una mujer estuviera a cargo de un hogar de niñosnull.

nullCultura de abusonull y nullsistema de encubrimientonull

Papa Francisco
Reuters
En un movimiento inédito e histórico, Francisco aseguró que en Chile existía una nullcultura de abusonull y un nullsistema de encubrimientonull en Chile.

La denunciada red de protección en la diócesis de Valparaíso es sólo una de las que hoy están en la mira del Vaticano.

El papa Francisco ya ha ordenado dos investigaciones por abuso sexual, enviando a sus mejores expertos del Vaticano a Chile, tras las repercusiones del nullCaso Karadimanull, en el que se acusó a la cúpula eclesiástica de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima y abrió la caja de pandora de los abusos en Chile.

En un movimiento inédito e histórico, el Papa aseguró que en Chile existía una nullcultura de abusonull y un nullsistema de encubrimientonull. Todos los obispos pusieron su cargo a disposición y esta semana se la aceptó a tres de ellos, incluido Duarte.

nullEstos no son casos aislados. Estamos hablando de un grupo de personas que se concertan para abusarnull, comenta Sebastián del Río.

nullEs difícil probar judicialmente los delitos. Pero cuando tienes declaraciones de personas de distintos lugares, tiempos y contextos donde puedes ver patrones muy similares, es claro que hay un modus operandi que se repite y que los testimonios son verosímilesnull, le explica a BBC Mundo el sacerdote Eugenio de la Fuente.

Él sufrió abuso de poder de parte de Karadima y estuvo con el Papa relatándole otros casos similares que confirmarían la nullcultura del abusonull.

Francisco Astaburuaga, Eugenio de la Fuente y Alejandro Vial.
AFP
nullEsto es un problema extendido por todo Chile. Los actos impropios se normalizan y la descalificación de las víctimas, cuando se atreven a hablar, es de manualnull, le dice a BBC Mundo Eugenio de la Fuente (al centro), quien se reunió con el Papa para exponer la grave situación que vive la Iglesia chilena.

nullEsto es un problema extendido por todo Chile. Los actos impropios se normalizan y la descalificación de las víctimas, cuando se atreven a hablar, es de manualnull.

En lo que muchos de los religiosos y víctimas en contacto con el Papa coinciden es que la salida del obispo Duarte, junto a Juan Barros y Carlos Caro, es sólo el comienzo. nullObvio que vienen másnull.

BBC Mundo intentó ubicar a todos los sacerdotes nombrados en este artículo, pero ninguno respondió. El padre M se encuentra con labores activas en una parroquia, el padre H se encuentra retirado en una casa sacerdotal y Eduardo Olivares fue suspendido del ejercicio de su ministerio sacerdotal tras la condena definitiva en 2008.

* Este artículo fue realizado con la colaboración de Daniel Pizarro.


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