En la tradición del fado, la voz es el final de un proceso que empezó en generaciones pasadas y pasó por el alma del intérprete.
Cristina Branco ha sido aceptada por esa tradición como una de las voces más aptas para expresarla. La cantante portuguesa tiene una sobriedad y elegancia que parecen obligatorias en este tipo de música, que oficia como una alquimia que transforma el dolor en arte.
La del jueves en el Teatro Solís es una oportunidad de escuchar no solo fados, una música no muy popular en este lado del mundo, sino también canciones francesas y tangos, en el español del Río de la Plata, y con una interpretación muy particular.
Branco respondió 10 preguntas que le fueron enviadas por El Observador vía correo electrónico, en las que se presenta a su audiencia en Montevideo (entradas a $ 350, $ 500, $ 600, $ 700 y $ 850 en Red UTS).
El fado es una música muy especial, que parece que transmitiera el alma de una cultura. ¿Siente la responsabilidad de ser embajadora de esa cultura en el mundo?
¡Sin lugar a dudas! Conmigo viajan la lengua y la cultura portuguesas, de las cuales me siento orgullosa. Es una gran responsabilidad presentar sus elementos, capaces de definir a un pueblo y también de crear varias raíces e interés en los demás.Fado es destino y el fado la buscó.
¿Cree que eso es parte de un plan?
Si se trataba de un plan, vino por medio de entidades por encima de mí. Me gustaría creer que sí, pero soy demasiado pragmática para decirlo claramente. Hay un famoso filósofo portugués, Agostinho da Silva, quien dijo: “No hagas planes en la vida para no echar a perder los planes que la vida tiene para ti”.
¿Qué es lo que mantiene vigente al fado?
Su urbanidad. Si pensamos que el fado es música de la gente que caracteriza a una sociedad, entonces la música de esta gente tiene que hablar de ellos y de sus movimientos. Además de la voluntad férrea de los hombres que hacen cosas bellas, que expresan esa historia en maravillosas y simples notas musicales.
¿Qué es lo que lo hace universal?
El fado habla de los hombres; no solo de los portugueses, sino más bien de temas que están cerca de nosotros: preocupaciones, pasiones que son comunes a todos nosotros. Las palabras que nos acercan, que nos unen, que nos mantienen en perspectiva frente a los otros, eso es común a la humanidad. Algo similar ocurre con el tango.
¿Qué une el tango con el fado y qué los diferencia?
El tema, o los temas, nos acercan a la emigración, a la pasión, a la vida y la muerte; además de eso, el hecho de que hayan nacido dentro de una clase social baja, cerca del mar (del río), mirando las diferentes culturas e idiomas pasar, trayendo y llevando lo bueno y lo malo: eso es lo que nos une en esos lazos indecibles. Las diferencias, creo, se limitan al ritmo, al hecho de que uno (el fado) no se baila y el otro (el tango) sí.
¿Se siente algo especial por el hecho de venir a cantar tango al Río de la Plata?
¡Por supuesto que sí! Porque presento la saudade y la pasión, el mar y el dolor portugués a ustedes y traigo de vuelta a Portugal la alegría, el encanto, la lujuria de los cuerpos que bailan y ese maravilloso castellano que se puede escuchar ahí.
¿Cuáles son sus referentes, en cuanto al tango?
Carlos Gardel y Astor Piazzolla son los que más he oído pero admiro profundamente a Cristóbal Repetto, por la forma en como combina la tradición y la modernidad.
¿Qué músicos disfruta, más allá del fado?
Tango, por supuesto, bossa nova y jazz.
Usted ha desarrollado su carrera haciendo una síntesis entre tradición e innovación. ¿Cómo se define, en ese sentido?
Como alguien que se encarga de escuchar, oír y sentir al otro y a los sonidos de la tierra. Estoy aprendiendo y esta actitud me lleva a encontrar caminos que no son de los más obvios, sino que aportan algo de nuevo, frescura a un estilo que muchos creían que estaba muriendo.
¿Hay algo en particular que quisiera decir de usted misma a quienes la van a conocer en vivo en Montevideo?
Estoy encantada por presentarles mi música y mi historia, mi historia en particular que se mezcla con la de mi país y espero que juntos podamos disfrutar de un buen rato de comunión.