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El monolito a Raúl Blengio Salvo en el Estadio Centenario

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¿Quién es Blengio Salvo, el único dirigente que tiene un monolito en el Estadio Centenario?

Raúl Blengio Salvo se transformó en el único hombre homenajeado en el Estadio Centenario; desde hace más de 70 años tiene un monolito con su nombre al costado de la cancha; conocé su historia ligada a un grande y al básquetbol

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21 de febrero de 2021 a las 05:01

El monolito descansa desde hace más de 70 años en una línea recta perfecta entre la raya del mediocampo y la Torre de los Homenajes de la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario.

No existe un caso igual. Es el único dirigente que fue homenajeado en el templo del fútbol uruguayo que desde 1983 es Monumento al Fútbol Mundial por decisión de la FIFA.

El nombre: Raúl Blengio Salvo. Un monolito que en los tiempos que corren, se aprecia mucho menos que antes debido a que cuando se televisan los partidos, prácticamente lo tapa la estática.

Nació el 23 de febrero de 1901 –este martes se cumplen 120 años– en Montevideo y de a poco se fue acercando al deporte, más allá de su pasión por la abogacía.

Raúl Blengio Salvo, con el sombrero en la mano, con allegados de Nacional y CAFO en las entrañas de la Tribuna Ámsterdam

Nacional fue su vida y el club al que le dedicó muchos años. Fue gran amigo de Atilio Narancio, el Padre de la Victoria, de quien fue además vicepresidente tricolor y uno de los principales referentes dirigenciales de los tricolores en toda su historia.

Su padre tenía viñedos y murió cuando él tenía solo nueve años. Estudió derecho y la madre era de la familia argentina Salvo Viñar.

El monolito a Raúl Blengio Salvo en el Estadio Centenario con la Torre de los Homenajes de fondo

“Fue integrante de la directiva de la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO), que fue la que le hizo el homenaje con el monolito en el césped del Centenario”, recuerda hoy su nieto Mauricio Almada para Referí

Además de su pasaje por CAFO, integró distintas directivas y comisiones de su Nacional querido.

Jugó un papel preponderante en el alegato a favor de Nacional en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) cuando se discutió el gol de la valija.

El clásico en el que se produjo ese gol que rebotó en la valija del kinesiólogo Juan Kirschberg había terminado 1-0 a falta de 20 minutos y con tres expulsados en Nacional, entre ellos, José Nasazzi, por haber golpeado al árbitro.

Raúl Blengio Salvo en unas tomas bien de la época de los años de 1930, caminando por la puerta del Cabildo de Montevideo

Pero el alegato de Nacional ante la AUF que estuvo a cargo, entre otros, de Blengio Salvo, hizo que el Tribunal Arbitral no convalidara el gol. Eso fue tan decisivo que los tricolores le ganaron 3-2 a Peñarol –con un hat trick del Manco Castro– en noviembre de 1934 y así se llevaron el Uruguayo 1933.

Pese a que no lo conoció debido a que su abuelo falleció en 1942, Almada cuenta que “ese era un tema recurrente y muy hablado en la familia”.

Su trabajo y su gran amistad con Narancio, hicieron que de a poco siguiera creciendo en Nacional. Tanto fue así, que en 1938 fue electo como presidente.

La Tribuna Olímpica llena con el monolito a Raúl Blengio Salvo en primer plano

“Blengio Salvo apareció en la transición entre la rivalidad de Rodolfo Gorriti con Narancio”, explicó a Referí el exdelegado e historiador tricolor, Hernán Navascués.  

En tanto, Almada dice que con Narancio, “eran íntimos amigos. Narancio era pediatra y atendía a mi madre y a sus dos hermanos. Era el médico de referencia de la familia”.

El 2 de junio de 1937, con Aníbal Falco como presidente, se firmó el compromiso de compra-venta del Gran Parque Central entre Nacional y la Sociedad Comercial de Montevideo. A su vez, el 20 de setiembre se designó la primera Comisión Pro Parque Central y Blengio Salvo formó parte de la misma junto a Narancio, Gorriti, José María Delgado, Pedro Manini Ríos y Domingo Pratt, entre otros.

En diciembre de 1937, Narancio llegó a un acuerdo en Buenos Aires y se trajo a Atilio García de Boca Juniors para Nacional. Y Atilio debutó con Blengio Salvo como presidente. Fue en enero de 1938 contra Chacarita en un amistoso y convirtió dos goles.

El monolito a Raúl Blengio Salvo visto desde atrás y con la América de fondo

Así comenzó a despuntar la figura del máximo ídolo de la historia de Nacional, quien entre febrero y marzo, convirtió 12 goles en el Torneo Nocturno Rioplatense del que participaron Peñarol, Boca, River, Independiente y Racing de Avellaneda, San Lorenzo, Estudiantes, Newell’s y Rosario Central y que ganaron los albos.

Almada explica que su abuela, María Luisa Brito y esposa de Blengio Salvo, “tenía admiración por Atilio García”. 

También con él como presidente, en Nacional debutó el técnico escocés William Reaside, quien comenzó a revolucionar el juego con sus tácticas renovadoras.

“Reaside asumió en 1938 con Emilio Servetti Mitre como preparador físico, se fue en diciembre de vacaciones y volvió en abril de 1939, retomando la dirección técnica con el Manco Castro (había dejado de jugar en 1938) de ayudante técnico. Armó el cuerpo técnico y Juan Kirschberg era el kinesiólogo. Comenzó siendo campeón del Torneo Nocturno Rioplatense”, explicó a Referí el historiador tricolor Juan José Melos.

Navascués también aporta: “Trajo a Reaside y ganó el primer año del quinquenio de Nacional, dejándole una gran base del equipo al Manco Castro para los otros cuatro años. Formó también al Tano Porta de entreala izquierdo y lo sacó de puntero izquierdo”.

El monolito a Raúl Blengio Salvo tiene más de siete décadas

Bajo la presidencia de Blengio Salvo, Nacional también fue campeón del Torneo de Honor de 1938. 

También era muy amigo de Juan Scasso, el arquitecto del Estadio Centenario.

“Cuando yo era niño, en la casa de mi abuela jugaba con los planos originales del Estadio Centenario. Estuvieron décadas en su casa y un buen día desaparecieron y no hubo forma de dar con ellos, ni cómo fueron sustraídos de un escritorio. Me acuerdo que de niño, una de las diversiones era sacar los planos del estadio para jugar”, recuerda Almada.

Su pasaje por la FUBB

Raúl Blengio Salvo también se acercó al básquetbol de Nacional y con el paso del tiempo, en ese mismo 1938, fue presidente de la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB).

Viajó con la delegación al Sudamericano de Perú de ese año en el que los celestes terminaron en la tercera ubicación.

Bajo su presidencia, Uruguay le ganó por primera vez a una selección de básquetbol de Estados Unidos. Fue en la cancha que había en la Tribuna Olímpica del Centenario y los celestes ganaron 22-13. Ese fue el único encuentro que perdieron los norteamericanos en su gira.

Raúl Blengio Salvo como presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol junto a la Copa América

Asimismo, Blengio Salvo contrató en 1938 a Héctor López Reboledo, quien luego conseguiría la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956.  

También fue abogado en la sucesión de Francisco Piria y luego se dedicó a ser fiscal.

María Luisa Blengio Brito fue abogada y es la única que vive de los hijos. También fue fiscal y es la madre de Almada. Sus otros hijos fueron Raúl Blengio Brito, director del diario La Mañana, y Juan José Blengio, odontólogo. 

Nadie tiene un monolito en un lugar totalmente privilegiado del Estadio Centenario.

“Eso me hace imaginar el afecto que le tenían en la comunidad deportiva y particularmente en la del fútbol, en los ámbitos directrices del fútbol uruguayo. Me impresiona realmente el increíble lugar en el que está ubicado, esa alineación casi mágica que tiene entre la línea de la mitad de la cancha y la Torre de los Homenajes. Cuando era niño, iba al estadio, veía el monolito de lejos y les contaba a mis amigos”, explica Almada.

Y añade: “Es un motivo de orgullo de un abuelo que conocí solamente a través de relatos ya que cuando nací había muerto hacía más de 20 años”.

Isabel Almada, la bisnieta de Raúl Blengio Salvo, y una foto junto al monolito que oficia de homenaje en el Estadio Centenario

Almada acompañó a su hija Isabel, que es la bisnieta de Blengio Salvo, junto con la escuela a una visita al Centenario. El tour no incluía el monolito, pero él fue hasta allí con ella. “Le conté quién era, aunque era una niña, pero le encantó. Cuando le llevé la foto a mi madre, se emocionó”. 

El monolito está ahí, en el medio de la historia del Centenario. Blengio Salvo es el único elegido.

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