26 de julio de 2020 5:00 hs

Son pocos los sectores que pueden decir que están con las cuentas sanas, o con ventas en crecimiento, en tiempos de pandemia. Pero los hay y muchas empresas que ofrecen créditos personales están en ese grupo.

Wenance ofrece fundamentalmente créditos online a quienes no suelen acceder al ecosistema bancario tradicional. Generalmente sus clientes tienen una cuenta de nómina, pero no recurren a herramientas financieras que los ayude a salir de alguna emergencia, como puede ser la rotura de algún caño en sus casas o de sus vehículos, por citar ejemplos. 

Para ese target, Wenance ofrece sus productos financieros “Mango” y “Welp”, que consisten en otorgar créditos en forma simplificada y rápida (el sistema online evalúa los créditos en, literalmente, cinco minutos), con lo que el solicitante se ahorra la burocracia de los sistemas convencionales.

Wenance fue fundada en Argentina a fines de los 90, por Alejandro Muszak (51 años, casado, dos hijas, filatelista e hincha de Boca y Peñarol), un “emprendedor por naturaleza”, según se autodefine. Es licenciado en ciencias políticas con un MBA, con más de veinte años de experiencia en el área financiera y recaudación de fondos, incluyendo su incursión por Crédit Lyonnais.

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Para fines de 2018, la compañía inició un proceso de fondeo a través del mercado de capitales y también enfocó un mapa de expansión, que ya había comenzado en 2017 con una operación en Uruguay que se manejaba desde Buenos Aires y que en el pasado marzo, en plena pandemia, comenzó a hacerlo desde Montevideo, con la instalación de una oficina, donde trabajan unos cinco empleados. También este año, la empresa inició operaciones en Madrid. 

A la fecha, Wenance cuenta con 150.000 clientes activos, lo que representa una cartera superior a US$ 50 millones. Suman 700 personas en su plantilla.
En Uruguay, han otorgado créditos a 13.300 personas desde que comenzaron a operar hace dos años y medio, otorgando un total de US$ 6,5 millones en capital. Los préstamos promedios fueron por montos de $ 40.000 en 2019 y los bajaron a $ 20.000 por la pandemia. Las tasas de interés varían según cada caso (cabe decir, como referencia, entre 50% y 85% aproximadamente), regulándose por disposiciones del Banco Central de Uruguay. 

¿Cómo les está yendo en la pandemia?
Por el hecho de que seamos una empresa digital, no se nos hizo difícil el cambio cuando empezó la pandemia en ninguno de los países en los que estamos presentes. En términos de números, hoy el mercado argentino está al 40% o 50% de lo que es un mes normal de ventas, y a nivel cobranzas todavía no se ve reflejado la tanda de despidos en el mercado, siendo que en Argentina está prohibido el despido, aunque es cierto que hay cierre de empresas y eso significa que la gente deja de trabajar. Lo que notamos, entonces, es mucha prudencia o miedo en el momento de tomar un crédito por la incertidumbre relacionada con la pérdida de trabajo, la quita de parte del salario, o la baja en la capacidad de pago de las personas.

¿Qué pasa con la operación en Uruguay?
Uruguay supo resolver bastante mejor que Argentina el conflicto entre economía y salud. En términos de venta y cobranza, estamos creciendo mucho en Uruguay. Incluso, hemos inaugurado nuestra oficina en Montevideo en medio de la pandemia. 

Hubo un pico de mora hacia el mes de abril, cuando subió mucho el seguro de paro, pero a partir de junio nos hemos estabilizado y vuelto a la normalidad pre-covid.

¿Qué están haciendo en este mercado?
Uruguay fue nuestra primera experiencia como empresa mirando al exterior. Las razones son culturales, cercanía, con muchos puntos de contacto en cuanto a los hábitos de consumo y de pago. Es un país que quiero mucho y es lógico que la primera iniciativa fuera cruzar el charco. Además, es un país más pequeño y cualquier error de cálculo es controlable. Tener las variables acotadas nos daba mucha seguridad. Hoy la operación de Uruguay es rentable. Hemos sido criteriosos al entrar y queremos hacer alianzas con los comercios. Miramos mucho el interior, como Maldonado, Salto, Paysandú, Melo. Semanalmente hacemos visitas con nuestro equipo comercial para generar nexos.

¿Cuál es la meta de Wenance en Uruguay?
Ser una alternativa a Pronto o Creditel, esos jugadores que hoy son líderes, y queremos ganar mercado, dar una mirada diferente. Somos super amplios y muy inclusivos, aceptamos solicitudes de gente que ha tenido algún problema en el clearing tiempo atrás. Nuestros solicitantes son en su mayoría empleados de ingresos medios o bajos. 

El empleado de sueldo alto suele ir al banco, aunque los créditos de Wenance son muchas veces un complemento del crédito bancario para mucha gente. 

¿Quiénes son los fondeadores de Wenance?
Tenemos fondos institucionales que nos apoyan, bancos, estamos en el mercado de capitales, inversores públicos y privados que siempre nos han acompañado y que son fieles a nuestra estrategia.

¿Cómo les está yendo en España?
Estamos en un camino parecido a la reflexión sobre Uruguay, en cuanto a baja en las ventas en abril y después una suba pronunciada. Si bien somos una empresa argentina, estamos muy enfocados en la expansión, cada vez dependemos menos del mercado argentino. 

¿Cómo es el modelo de crecimiento?
Tenemos un equipo de 70 desarrolladores que producen tecnología para el resto de los países. Todo lo que hacemos es in-house, desde la plataforma con los motores de aprobación y el  business intelligence, se hace desde Buenos Aires, no se terceriza. Calculamos que tomará más forma la sede de Madrid como punto de partida para una expansión europea. Cada país tendrá un equipo local, lo que asegura entender bien al cliente. Los temas centrales, como tecnología, tiene sentido seguir desde un solo lugar. 

¿Los planes de expansión se alteraron por una pandemia?  
 Soy optimista por naturaleza, vamos muy bien. La pandemia está obligando a muchos proveedores de crédito es a ser más cautos, algunos tienen problemas financieros o les sube la morosidad. Pero para nosotros es abre una oportunidad porque tenemos una propuesta comercial clara.

¿Qué nos puede decir de su estilo de gestión, sobre todo considerando que maneja una fintech sin ser ingeniero?
Es raro sí, lo fantástico es que me obliga a aprender y me siento muy cómodo en nuevos desafíos. Me considero un soñador y el equipo me baja a tierra para llevar a cabo las ideas. Me apoyo mucho en la gente de tecnología y finanzas de mi equipo directivo, que es lo que le da la estabilidad de la empresa para seguir creciendo. Si no, en algún momento el mercado, cuando salgas a la bolsa, lo va a pedir. 
Hay ejemplos como Wework que han crecido solo por crecer, sin mirar los resultados, perdiendo plata. Soy bastante crítico de esos modelos y me gusta crecer sobre bases sólidas, aunque tenga que hacerlo más despacio. 

¿Cuál ha sido su mayor desafío?
Cuando, luego de haber consolidado el modelo offline del negocio, cambiamos en 2012 al crédito digital, inspirado en modelos europeos, sobre todo de Inglaterra. Eso fue como una refundación de la compañía. Los últimos años también han sido un desafío por el gran crecimiento en cantidad de clientes y del equipo gerencial.

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