Cerca de la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población, que posee en conjunto unos US$110 billones, según los datos divulgados por la organización humanitaria Oxfam.
El informe "Gobernar para las élites: secuestro democrático y desigualdad económica" concluye que la concentración del 46% de la riqueza en manos de una minoría supone un nivel de desigualdad "sin precedentes", que amenaza con "perpetuar las diferencias entre ricos y pobres hasta hacerlas irreversibles".
La organización humanitaria calcula además que hay US$18,5 billones no registrados y en terceros países de baja tributación, por lo que en realidad la concentración de riqueza es mucho mayor.
Según sus datos, 210 personas se incorporaron el año pasado al club de los multimillonarios cuya fortuna supera los US$1000 millones, formado por 1.426 personas que concentran una riqueza de US$5,4 billones.
Oxfam denuncia que la masiva concentración de los recursos económicos en una minoría provoca un "secuestro democrático" por el que los gobiernos pasan a servir a una élite acaudalada con "políticas fiscales injustas, prácticas corruptas y arrebatando los ingresos naturales a los ciudadanos".
El texto sostiene que las medidas de austeridad aumentaron la brecha de desigualdad en Europa, donde la fortuna de las diez personas más ricas supera el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008 y 2010.
Asimismo, el informe apunta que la "elusión fiscal" es el principal justificante de la desigualdad en Pakistán y subraya que varios países de África, a pesar de ser algunas de las economías con un crecimiento más rápido en la actualidad, se ven afectadas por la corrupción de sus gobiernos.
Oxfam apunta además que el aumento de la desigualdad, una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos 30 años, puede repercutir negativamente en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, así como también multiplicar los problemas sociales.
El texto presenta una serie de recomendaciones de cara a la reunión de Davos en las que insta al "compromiso" de no utilizar paraísos fiscales, no cambiar dinero por favores políticos y exigir a los gobiernos garantizar la sanidad, educación y protección social de los ciudadanos con la recaudación fiscal, entre otros.