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Abeijón en la Tercera de Nacional, junto a Recoba y el profe Alzamendi

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Abeijón y la vuelta a Nacional: lo descubrieron en un fútbol 5 liceal, creció con campeones de 1988, y regresó con Recoba

“Estoy muy feliz”, dijo Nelson Abeijón a Referí sobre su vuelta a Nacional, club al que llegó cuando el Chino Salva lo vio en un fútbol 5 liceal, y al que regresó de la mano del Chino Recoba

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09 de abril de 2022 a las 05:02

Los “Chinos” parecen ser quienes le abren las puertas de Nacional a Nelson Abeijón. “El Abeja” llegó a los albos luego de que el Chino Héctor Salva lo invitara a probarse en Cuarta tras verlo en un "clásico" liceal de fútbol 5, y ahora fue el Chino Álvaro Recoba el que lo integró a su cuerpo técnico, dándole la posibilidad de volver a la Ciudad Deportiva Los Céspedes como entrenador, ayudante técnico, en la Tercera división.

Nacido en 1973, debutó en Nacional de forma no oficial días antes de cumplir 20 años y de forma oficial a los pocos meses, en 1993, con Miguel Piazza como técnico y con un gol ante River Plate. Con los albos disputó un total de 143 partidos hasta 1997, cuando emigró para seguir su carrera en Racing de Santander de España, Cagliari de Italia, donde marcó una época, con un pasaje por Como, luego por Atalanta y su cierre en River Plate local.

Tras su retiro, comenzó su carrera como DT, tuvo algunas experiencias en Oriental, Deportivo Maldonado y Cerro, y cuando llevaba un año sin dirigir, llegó el llamado del Chino Recoba para invitarlo a su cuerpo técnico y para su esperado regreso a Nacional, su casa, como dice.

Abeijón en la Tercera de Nacional

¿Cómo está viviendo su vuelta a Nacional y a Los Céspedes?

Estoy muy feliz. Como hablaba con el Chino, disfruto cada día. Más allá de poder tener la oportunidad de volver a trabajar en el fútbol que es lo que más me gusta, disfruto de cada día de estar en casa después de tantos años. La última vez que pisé Los Céspedes como jugador fue en 1997 y después en 2000 volví a entrenar unos días cuando estaba en Italia. Ahora me encontré con unos Céspedes renovados, mucho más moderno, todo organizado. Y disfruto cada día como si fuera el último, porque es algo lindo estar ahí, compartir un mate, las charlas, hablar con otros entrenadores o con los jugadores. La verdad que estoy muy feliz.

¿Cómo se dio el vínculo con Recoba para llegar a ser su ayudante en Tercera?

Yo hice el curso hace muchos años atrás. Tuve la oportunidad de dirigir tanto en Oriental como en Deportivo Maldonado, como en Cerro pero ahí como ayudante técnico del Petete (Fernando Correa). Luego de un año que Petete no quiso  dirigir, yo estaba sin trabajo, me llamó el Chino que quería hablar conmigo, me contó que había empezado el curso y que le gustaría que yo fuera su ayudante.

Una de las cosas que más me gustó es que me llamó no solo por la amistad que teníamos del fútbol, de conocernos y haber jugado tantos años juntos, sino por el hecho de que él se informó de cómo era yo como entrenador. Como persona me conocía muy bien, pero se informó de cómo era como entrenador y eso fue lo que más me llenó de orgullo por el hecho de que me llamó no solo por la amistad, sino por el trabajo que había hecho y a él le había gustado mi manera. Empezamos con una charla y nos juntábamos una vez por mes. Y se dio. Para mí fue algo único porque es una linda oportunidad y más con una persona que uno quiere mucho.

Abeijón en la Tercera de Nacional, junto a Recoba y el profe Alzamendi

¿Y cómo es usted como entrenador, qué fue eso que Recoba vio en usted?

Lo primero que me dijo fue que obviamente tenía que estar más tranquilo, porque sabía muy bien que soy una persona que trabajo con el corazón, muy de darle para adelante al jugador, alentándolos y motivándolos. Es mi rol, toda mi vida como jugador de fútbol fue así, siempre apoyando a los compañeros y dándole para adelante. Me hizo muy bien estos meses que estoy trabajando con él porque es como que me bajó a tierra un poco, más allá de que me deja la libertad de ser como soy: un tipo frontal, que digo lo que pienso siempre con respeto. Y nos estamos complementando muy bien porque él es también muy frontal, pero más callado que yo.

¿Tuvo alguna posibilidad de volver ante a Nacional como jugador?

Me acuerdo que en 2004, había terminado el contrato en Cagliari el año antes, y me quería venir a Uruguay. Me vine de vacaciones y tuve una charla con un dirigente de Nacional de ese momento y estaba todo como arreglado para que me quedara. Pero tuve una llamada de Italia nuevamente, me gustó la idea de poder seguir un poco más. Cuando me retiré en el fútbol italiano, que me vine en 2007, quería volver a toda costa para retirarme en Nacional, no me importaba nada, y no tuve la suerte. En aquel momento el entrenador y el director deportivo de turno no me quisieron. En el momento me chocó mucho porque yo era hincha del club, desde el primer momento que vestí la camiseta hasta el último. Siempre donde jugaba tenía mi corazón en Nacional. No poder retirarme en el club de mis amores, me dolió en ese momento. Después lo entendí como entrenador, cuando uno no quiere a un jugador es justo que sea así. Pero eso pasó. No pude cumplir el sueño de retirarme  en el club de mis amores, pero las vueltas de la vida me dio la oportunidad de volver como entrenador.

Abeijón y Bengoechea en un clásico

Llegó a Nacional en edad de Cuarta, ¿cómo fue ese momento?

Exacto. Fue increíble porque yo hice Séptima y Sexta en Central Español. En los dos años de Quinta por ayudar a mi mamá tuve que ir a trabajar y dejar el fútbol. Estudiaba y trabajaba en un supermercado, hacía alguna changuita para poder ayudarla. En Quinto año de liceo, en un torneo de fútbol 5, llegamos a la final Quinto A y Quinto B. Nosotros éramos la mayoría de Nacional y ellos de Peñarol. Entonces dijimos, vamos a hacer tipo un clásico. Y yo tenía una amiga que el papá era muy íntimo amigo del Chino (Héctor) Salva, que era entrenador de juveniles de la Cuarta de Nacional, y le dije si me conseguía las camisetas para hacer ese clásico. Y ella las consiguió y el Chino fue a ver ese partido ¡Increíble! ¡Un partido de fútbol 5 de un liceo, imaginate! Fue a ver el partido y le mandó a decir a ella que tanto yo y un compañero mío que atajaba si nos queríamos ir a probar a Nacional. Yo con una alegría enorme. Fuimos los dos y tuve la suerte de poder quedar y arrancar mi historia en Nacional.

Cuando se me presentó la oportunidad de ir a probarme mi mamá obviamente me apoyó, sabiendo que podía pasar que no quedara y que iba a perder mi trabajo y tenía que arrancar de vuelta. Pero era el sueño mío, me apoyó como cualquier padre con sus hijos, yo haría lo mismo hoy por lo que ellos sienten que quieren hacer. Y tuve la suerte de que pude quedar y arrancar una carrera ya más profesional.

¿Quiénes estaban en aquel equipo de la Cuarta?

Estaba el Manteca (Carlos) Nicola, la Momia (Rodrigo) Lemos, Juan Martín Parodi vino al otro año, Fabián O’Neill, Gustavo Méndez, El Chivo Severo… Toda esa bandita que después subieron todos. El Chino Salva era el técnico. Estuvimos dos años en Cuarta. Después en 1992 a mí y a tres más nos subió (Roberto) Fleitas para estar en el plantel principal. No habíamos arreglado contrato pero subimos y estuve con ellos. Después bajé a Tercera tres meses y después ya quedé definitivo en Primera.

Abeijón, de espalda, en la Tercera de Nacional junto al Chino Recoba

 

Y debutar en Primera fue cumplir su sueño...

Sí. Me acuerdo que debuté contra River y tuve la suerte de hacer un gol y todo. No solo fue el sueño de subir a Primera, sino de poder jugar con mi ídolo que era el Vasco (Santiago) Ostolaza. Siempre lo dije, que el Vasco era mi ídolo cuando iba a ver a Nacional. Y aparte tuve la suerte de haber aprendido y de ser lo que soy como jugador, gracias a ese plantel que era con todos los campeones del mundo, estaban todos esos fenómenos de esa época que gracias a Dios tuve la suerte de subir en ese momento y aprender mucho de ellos.

¿Cómo fue llegar luego a la selección uruguaya para la Copa América de 1995?

Tuve la suerte de poder quedar en la selección que fue campeona de América en 1995. Tenía 21 años y lo disfruté como nunca en mi vida. Estar defendiendo a tu país y en tu país, en una Copa América, yo era un pibe… Jugué 15 minutos nomás en un partido que entré contra Bolivia, pero era como si hubiera jugado todos los partidos, porque lo disfruté desde el primer momento hasta el último, y con la consagración de salir campeón de América. Después tuve otros pasajes con (Juan) Autchain más seguido, y tras estar tres años sin estar citado, en 2004 Juan Ramón Carrasco me citó y estuve cuatro partidos en esa selección.

El plantel campeón de la Copa América 1995

¿Qué repaso hace de su carrera internacional, cómo fue jugar en Racing de Santander?

De Nacional me voy directamente a Racing, con un contrato de cuatro años, en mi primera experiencia en España. Estaba contentísimo porque me iba a un equipo donde ya estaban Fernando Correa y Diego López. A Petete Correa yo lo conocía de pibe y también tuve la suerte de viajar al mismo equipo con Washington Tais. Con el Negro Tais me acuerdo que me enfrentaba en todos los clásicos y terminamos con tremenda amistad jugando juntos un año.

Estuve un año con la suerte de jugar mucho partidos. Después el técnico se fue, vino un técnico de inferiores que no estaba muy del agrado ni de que yo ni Tais continuáramos, pero nos íbamos a quedar igual a pelear un puesto porque teníamos contrato. Hicimos la pretemporada para el otro año y a una semana de que arrancara el campeonato, a mí y a Diego López nos llamó Daniel Delgado, que trabajaba con Paco (Casal), para decirnos que nos íbamos a Cagliari de un día para el otro. Y así fue. Viajamos al otro día a Madrid, ahí nos encontramos con el presidente de Cagliari y nos fuimos al club en el que comencé una aventura de casi ocho años.

En Cagliari marcó una época…

Sí. Tuve la suerte de jugar casi ocho años en un equipo del que soy hincha a morir, me considero uno de ellos porque conocí mucha gente, me encantaba como era, me encantaba la isla, mis hijos nacieron ahí los dos... Hasta el día de hoy lo sigo viendo y soy hincha, lo llevó en el corazón, no tanto como Nacional, pero fue un equipo que me marcó mucho porque fue el que más años jugué de mi carrera.

¿Cómo era tener que marcar a figuras como Zidane, Del Piero, Totti y las estrellas que jugaban en Italia?

Es como siempre le digo al Chino: tuvimos la suerte, y él más porque jugó en un equipo grande, de jugar en el campeonato italiano de la mejor época. El fútbol italiano en esos años era divino, estaban los mejores jugadores. A mí en un cuadro chico se me hacía más difícil todo, porque había grandísimos jugadores en los mejores equipos, pero lo disfruté mucho. Y no me arrepiento para nada de ir a Italia. Me acuerdo que cuando ibas a jugar contra equipos como Juventus, vos los mirabas y decías: “no puedo creer dónde estoy, con quien voy caminando a la cancha”, cuando entraban los equipos juntos. Pero después es futbol, te olvidas y defendés a tus colores. Pero era un placer y una motivación jugar contra esos grandes jugadores.

Abeijón en la Tercera de Nacional, junto a Recoba y el profe Alzamendi

¿Qué entrenadores lo marcaron en su carrera?

A mí me marcó Nedo Sonetti, un entrenador italiano que me dirigió en Cagliari, y me hizo entender cosas que yo ya las sabía, pero me hizo ver la confianza que le puede dar un entrenador a un jugador, lo importante que es, y es lo que trato de trasmitir hoy como entrenador. La confianza que vos le das al jugador, hoy, como técnico, me doy cuenta que es fundamental para que se pueda sentir tranquilo, que no va a depender de si juega mal o bien un partido para poder seguir. Esa estimulación que él me dio la tuve en Italia en el momento justo que me tocó empezar a jugar en Cagliari, porque al principio no jugaba mucho. Y él me dio esa oportunidad y me hizo sentir a pleno lo que yo era. Después, el Chino Salva en las inferiores de Nacional me marcó muchísimo y Miguel Puppo también en el último período que estuve en Nacional, también me dejó muchas cosas.

En su rol de entrenador y formador en Tercera, ¿qué tiene que tener un jugador de Nacional?

Lo primero es creer en uno más allá de que te vas a encontrar con muchos entrenadores que pueden confiar o no confiar en vos o gustarle o no gustarle como jugador. Creer en uno mismo es lo que a mí le llevó a llegar a donde pude llegar. Siempre les digo a ellos -y por más que se lo digo en tono de chiste es verdad-, que yo jugué casi 10 años en Europa y no es fácil, y más en ese período. Pero porque yo sabiendo que era un jugador muy normal, me consideraba que podía dar cada vez más. Y nunca bajar los brazos. por muchas dificultades que pasé. Porque no era fácil. Sobre todo en Italia al principio con el idioma. Creer en uno, que las condiciones de uno pueden mejorar en cada día.

Las cosas ahora son mucho más fáciles. Y también más peligrosas por el tema de las redes sociales, porque te pueden dar para adelante y vos pensar que sos el mejor, o te pueden dar para atrás y pensás que sos el peor. Trato siempre de que escuchen a sus familias, a los que le van a decir siempre la verdad.

Entrenar todos los días de la forma como van a jugar. Tienen que pensar que están a un paso, porque estamos en Tercera, de que les pueda cambiar la vida: poder debutar en Nacional, que es lo más grande que hay. Entrenar a morir siempre, no pueden aflojar nunca. Son pibes, van a tener días buenos o malos, pero la actitud, no solo en el fútbol, sino en la vida, la tenés que tener siempre. Después, si tenés la calidad de ser buen jugador, bienvenido sea, y si no la tenés, tratar de mejorarla. Pero sobre todo la actitud, de decir “yo puedo” y no rendirse nunca. Eso es lo principal, en el fútbol y la vida.

 

El cambio de DT en la selección
"Por el momento que estaba viviendo la selección, lo normal siempre es cambiar de entrenador, pasó en todas partes del mundo. Pro todo lo que había hecho el Maestro Tabárez, no me lo esperaba, por más que a veces no me gustó como jugaba Uruguay. Pero no me lo esperaba porque había hecho muchas cosas importantes más allá del resultado, como el cambio de mentalidad que le transmitió a los jugadores y la confianza que le daba a la gente de poder seguir a esta selección. También vino un cambio con una nueva generación, con un entrenador más joven, con los grandes jugadores. Muchas veces a los jugadores los cambios de entrenadores los pueden estimular, cambiar la cabeza", dijo Abeijón

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