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12 de octubre de 2017 23:20 hs

El comienzo del aguatero fue pobrísimo. La ausencia de un base natural –volvió a arrancar Kyle Lamonte en el armado– no funcionó como en el debut ante Osorno y lo privó de las herramientas adecuadas para buscar las ofensivas.

Y a eso se sumó la defensa intensa y asfixiante a la que lo sometió Quilmes que a partir de su firmeza se hizo muy fuerte.

No solo encontró tiros claros el conjunto marplatense sino que en la figura de Iván Basualdo tuvo un agente individual de desequilibrio que fue indefendible para los locales a punto tal de que Jeremis Smith jamás pudo con él.

El ingreso de Federico Bavosi –que está entre algodones recuperándose de una lesión– no fue solución para el equipo de Fernando "El Hechicero" Cabrera.

Quilmes sostuvo la intensidad defensiva a lo largo de toda la primera mitad y Aguada fue un manojo de nervios a la hora de atacar tomando un montón de tiros perimetrales fallidos.

Con este panorama era difícil presagiar una reacción. Pero Aguada es reacción por antonomasia. Y de la mano de un Demian Álvarez decidido el curso del partido comenzó a cambiar lentamente.

El capitán aguatero tiró tres triples y los metió todos en forma consecutiva en el arranque del segundo tiempo. De un solo acierto en 10 intentos en el período inicial, Aguada pasó a tres de cuatro en ese arranque.

Así, la diferencia que llegó a ser de 23 puntos comenzó a reducirse de a poco.

El rojiverde se fue 15 puntos abajo de cara al último cuarto. Lo de Álvarez prendió en el equipo. Primero en Lamonte y luego en Smith, ausentes en el primer tiempo.

Ambos empujaron, defendieron duro y anotaron para encender a una hinchada que sabe de remontadas.

Llegó a ponerse a 13 con un parcial de 25-15 cuando apareció en todo su esplendor Eric Flor, un escolta veloz, picante a la hora de penetrar, gran pasador y de gran tiro perimetral. Un triplazo logró interrumpir la remontada.

Igual Aguada volvió a trabajar el partido, tanto a tanto y sin desesperarse.

Sobre el final llegó a estar a nueve y luego a ocho. Fue lo máximo que pudo acercarse a un Quilmes que supo cerrar el juego y no achicarse ante las circunstancias.

Aguada dejó una buena imagen en el segundo tiempo, diametralmente opuesta a la que exhibió en la primera mitad que fue de lo peor de la era del Hechicero.

Pero regalar un tiempo y remar una diferencia de 23 puntos ante un equipo argentino con conceptos firmes e individualidades de calidad lo terminó condenando.

¿Cómo sigue ahora el torneo? Esta noche, hora 21, jugará ante Pinheiros de Brasil que a primera hora derrotó a Osorno 102-73.

En la primera jornada los brasileños le ganaron 83-76 a Quilmes y eso obliga a Aguada a ganar por 10 puntos para forzar un triple empate y clasificarse junto a Quilmes.

En caso de triple empate los puestos se definen por un coeficiente resultante de la cantidad de puntos a favor sobre los puntos en contra. Si gana por nueve con un marcador de 85 puntos o más, Aguada también se clasificará como segundo de grupo.

Si no lo hace por ese marcador deberá esperar a que se resuelva el grupo C para ver si puede clasificar como el mejor tercero del grupo A, B o C ya que en el grupo D clasificará un solo equipo.

Incidentes

Sobre el final del primer tiempo se registraron incidentes entre los parciales de ambos equipos que ameritaron la intervención de la guardia policial en las tribunas, en lo que fue una mancha para el espectáculo.


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