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Fútbol > LA VIDA EN JUVENILES

Ahuntchain hace escuela con un proyecto diferente en Boston River y consigue un récord

En 2019 llegó a un club sin tradición en juveniles, descendió y este año volvió a la A como campeón en todas las categorías; quiere estar en cuatro años solo un escalón abajó de los grandes

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26 de diciembre de 2020 a las 05:04

Asociado con los grandes proyectos del fútbol juvenil de las últimas décadas en Uruguay y formado en la escuela de Defensor Sporting, el nombre de Juan Ahuntchain suena extraño en Boston River y en la divisional B de formativas. Sin embargo, atrás de ese particular escenario, este 2020 cerró con una consagración historia: el club sastre fue campeón en las cinco categorías, en tres de ellas invicto y ascendió a la A del fútbol juvenil de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

A los 68 años, Ahuntchain trabaja de lunes a lunes. De sol a sol. Y nadie se extraña al verlo todos los días en el complejo de juveniles del club en un terreno de Antel, en Carlos A. López y Belloni, que fue cedido a Boston River.

Ahuntchain, quien en 1997 dirigió a la selección mayor de Uruguay, y luego continuó su desarrollo profesional en juveniles, trabajó en Defensor Sporting hasta 2011, cuando Juan Pedro Damiani le entregó el proyecto de juveniles de Peñarol (2012-2017). En 2018 estuvo sin actividad y en 2019 tomó el desafío de Boston River.

Llegó en 2019 como coordinador de juveniles para iniciar un plan a cinco años.

El golpe del descenso

Se encontró que por primera vez el club había ascendido a la A de formativas, pero tres puntos que perdieron en los tribunales de la AUF esa temporada y las finales por la permanencia ante Juventud derivaron en su descenso a la B.

“El descenso fue lógico, el club no estaba preparado para jugar en la serie A”, reconoció con sinceridad el coordinador de juveniles.

Cuando llegó en 2019 se encontró “con mucho para hacer y trabajar”, y con una realidad muy diferente a la que vivía en Defensor Sporting y Peñarol, equipo protagonista del fútbol juvenil. A partir de allí se propuso comenzar a preparar a los jugadores de Boston River para el desafío de empezar a ser protagonistas en las formativas. El proceso es largo y lento, y en la primera etapa consiguió todos los títulos de juveniles en la B y el ascenso.

“Hubo que empezar a generar un cambio en la identidad. ¿Qué hicimos? El paso atrás nos hizo bien, porque empezamos a recorrer un nuevo camino. Haber descendido por esos puntos que perdimos en la AUF generó un compromiso de volver rápido y se logró”, explicó.

Solo perdió cinco partidos

Boston River fue campeón de las cinco categorías, Séptima, Sexta, Sub 16, Quinta y Cuarta. De 75 partidos perdió cinco. En cuatro categorías tuvo la valla menos vencida, en tres al goleador del torneo y en dos categorías fue campeón invicto.

Ahuntchain supervisa el trabajo de 200 futbolistas en formación que se dividen en unos 50 de la escuelita y 150 de juveniles.

Entrenan en cuatro canchas en su complejo deportivo que deben mejorar, explica a Referí. El mejor de los cuatro campos en las instalaciones deportivas es en el que oficiaron de local.

“Es el gran déficit que tenemos, por eso los dirigentes comenzaron a trabajar en el complejo, porque entrenar en canchas malas es contraproducente”, puntualiza.

Para Ahuntchain el trabajo silencioso de estar en cada uno de los detalles todos los días del año es lo que permite avanzar en un camino que genera recompensas.

“No hay misterio en esto. Hay que trabajar serio, ordenado, planificado, y luego ponerle trabajo, trabajo y más trabajo”, subrayó.

La tarea más difícil, que es en la que avanzó en los dos últimos años, fue “mentalizar a los jugadores para que piensen con cabeza de futbolistas. Los que no tenían ganas comenzaron a quedar al costado”.

En un equipo sin tradición en juveniles, los pasos son lentos, porque tiene que captar jugadores, descubrir talentos, fomentar el espíritu de crecimiento.

“En principio el proyecto a cinco años, y en ese tiempo aspiramos a posicionarnos en un segundo nivel después de Nacional, Peñarol y Defensor Sporting”, dijo. “Cinco años es un tiempo prudencial para saber si el proyecto va bien o no”, agregó.

Los violetas, albos y aurinegros son los tres clubes más fuertes de las divisiones juveniles en la actualidad. En cuanto a aporte a selecciones juveniles, Defensor Sporting se encuentra por encima de lo grandes.

Luego siguen Liverpool, River, Wanderers, Danubio, nómina a la que aspira incorporarse Boston.

“Hacia ahí hay que caminar mejorando infraestructura del club, haciendo un complejo acorde a un equipo de Primera y donde los padres quieran traer a los chiquilines por seriedad en el trabajo”, comenta.

Para el coordinador de juveniles es clave avanzar en infraestructura, porque son las herramientas que se le pueden dar a los jóvenes que se inician en el fútbol.

En el crecimiento y consolidación que tuvo el club en juveniles, además de los éxitos en los torneos en la B, Boston River anuncia con singular felicidad que tiene a dos jugadores en las selecciones juveniles sub 17, Pablo Furtado y Cristian De  Vargas, una experiencia que no sucedía en el club.

Consultado Ahuntchain por qué aceptó trabajar en Boston River, un equipo sin tradición en juveniles, que siempre jugó en la B de formativas y que tiene escasa infraestructura, explicó: “Si los proyectos son serios no le tengo temor, y no se me cae nada por el nombre del equipo. Lo que me interesa es que los proyectos sean serios. Hasta ahora es así y esperemos seguir por ese camino, porque se empiezan a ver los resultados”.

En Boston River entienden que el trabajo en juveniles “es el camino para que un club se pueda mantener, y eso robustece el proyecto que tenemos”.

¿Cómo fue trabajar en el encierro de la pandemia?

En este 2020, el coordinador de juveniles atravesó en su tarea de formación las dificultades de la pandemia de covid-19, que, en el caso de las divisiones formativas, los mantuvo durante seis meses sin competencia, entre marzo y setiembre.

“Fueron tiempos difíciles para todos, por lo que implicó el encierro, pero al mismo tiempo con los entrenamientos a distancia nos encontramos con una buena respuesta de los gurises”, comentó.

No obstante, habló de sus temores. “Sí, tenía temores, porque en contextos complicados me preocupaba que los gurises agarraran para otras cosas, que dejaran el fútbol. Fijate que antes que en marzo se suspendieran los entrenamientos, ellos pasaban toda la tarde en el club, llegaban cansado a sus casas, y ya no tenían ganas de otra cosa. En la pandemia, aunque entrenaban, tenían mucho tiempo ocioso. En ese período perdimos a algunos, pero buscamos que la mayoría siguiera motivado, y lo conseguimos”, concluyó.

¿Quiénes conforma el cuerpo de trabajo en las juveniles de Boston River?

Coordinador: Juan Ahuntchain

Subcoordinador: Alejandro Cichero

Coordinador de preparadores físicos: Fernando Betarte

Cuarta: Fernando Rodino

Quinta: Erardo Cóccaro

Sub 16: Ricardo Moller

Sexta Luis “Pelé” Cardozo

Séptima Diego González

Escuelita: León Bo

Entrenador: Sebastián Rivero

Preparadores físicos: Alan Figueredo, Guzmán Fernández, Gonzalo Cerri, Nicolás Buess

Preparador de goleros: Fabrico Núñez

Kinesióloga: Sofía Porro

Médicos: Cecilia Etcheveste y Noreen Briceño

Psicólogo: Germán Vikonis

Nutricionista: Jenny Pérez

Delegados: Jorge Salinas, Fernando Riva, Carlos García, Rosendo de los Santos, Osmar Valerio y Víctor Sánchez

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