Los productores de pieles de chinchilla logran una rentabilidad de más del 100%, no obstante conviven con una dificultad: les cuesta atraer a los importadores europeos pues no se logra ofertar un volumen elevado.
Urbano Pazos, criador de esta especie, dijo a El Observador que en la última venta, la segunda a las empresas Soriapiel (España) e Irpa (Italia), “fue buena, el promedio para las pieles crudas de buena calidad estuvo en U$S 24”, cuando el costo de producción “no pasa de los U$S 10 o U$S 11 por chinchilla, incluyendo en eso la alimentación de las matrices”.
La producción de pieles de chinchillas en Uruguay es baja, “en esta oportunidad exportamos solo 1.000, algo insignificante a nivel mundial y regional. Esos compradores adquieren en Argentina (mayor productor mundial) de 8.000 a 10.000 en cada venta y hacen dos o tres por año”.
Pazos dijo que esas empresas están dispuestas a firmar un contrato de compra a fin de estimular que haya más productores y exportar 18.000 pieles por año.