1 de julio 2021 - 17:59hs

Este miércoles el Poder Ejecutivo envió el proyecto de Rendición de Cuentas al Parlamento, una rutina para cualquier gobierno cuando llega el último día de junio. Para buena parte de los agentes y analistas económicos las miradas estaban puestas en si habría correcciones en los grandes números elevados hace un año atrás en la ley de Presupuesto quinquenal, algo que no ocurrió. ¿De qué se agarra el gobierno para mantener sus proyecciones económicas prácticamente sin cambios? De eso irá esta nueva entrega de Rincón y Misiones. 

El optimismo con el rebote y el desacople con los privados

Para la gran mayoría de los analistas privados, la previsión de un 3,5% de crecimiento para 2021 que la ministra Azucena Arbeleche ya había adelantado cincos días antes de elevar la Rendición que ese número se mantendría sin cambios luce desafiante.Ese número está hoy casi un punto por encima de la mediana de las respuestas que este miércoles -ya con la caída de 0,5% que tuvo el PIB en el primer trimestre versus el anterior- mostró la última Encuesta de Expectativas del Banco Central (BCU). La mediana de las 24 respuestas de los agentes que respondieron en junio esperan que la economía uruguaya crezca 2,65% este año. El más pesimista manejó un 1,7% y el más optimista un 3%. 

En la exposición de motivos de la Rendición Cuentas el equipo económico explicitó de qué argumentos o indicadores se aferra para dejar sin cambios sus grandes números de la macro para este año y también para lo que resta de este período de gobierno (hasta 2024).

“Pese a la contracción evidenciada en el primer trimestre del año, los indicadores de actividad muestran señales alentadoras para el segundo trimestre”, destacó el mensaje del equipo económico que lidera Arbeleche. 

 Dentro de estos indicadores adelantados, el gobierno destacó la mejora de 10,4% que tuvo el Índice de Confianza del Consumidor en el bimestre abril-mayo respecto a igual lapso del año pasado, el fuerte crecimiento (17%) que tuvo la recaudación de impuestos de la DGI en abril-mayo -con una expansión generalizado de los principales impuestos-, o la expansión de 24,5% que tuvo la industria manufacturera en abril respecto a igual mes el año pasado. 

En tanto, el Índice Líder (ILC) subió 0,6% en junio, “lo que confirma que en el segundo trimestre se superaron las dificultades de enero-marzo y se afirmó una tendencia alcista de la actividad económica”, según Ceres. 

En el agro -un sector que se vio favorecido incluso por la pandemia- sobresalió con un aumento de la faena vacuna de 30% en el bimestre citado y la lechería con un incremento en la remisión de leche a plantas industriales de 6%. Por el lado de la inversión, el Poder Ejecutivo prevé una mejora por el avance en la construcción de la planta de UPM así como por la cantidad de proyectos que se presentaron ante la Comap para recibir beneficios fiscales o en la construcción ante la Agencia Nacional de Vivienda (ANV). El gobierno informó que desde que modificó el decreto de la ley de inversores (abril de 2020) se recibieron iniciativas por US$ 1.618 millones, que se comprometen a generar 6 mil empleos. 

En otros de los puntos del documento, el gobierno destacó el avance de la campaña de inmunización contra el covid-19 y consideró que “hoy en día la política de vacunación es una de las principales políticas económicas, por su impacto en la renormalización de las actividades económicas y sociales”. 

Por el lado de la economía internacional, el gobierno uruguayo manejó una “fuerte recuperación” de la zona euro para el segundo semestre y una sólida “recuperación” y dinamismo de las dos potencias mundiales (EEUU y China). 

En el caso del vecindario se destacó el crecimiento de 1,2% que experimentó la economía brasileña durante el primer trimestre versus el anterior. Así, el segundo socio comercial de Uruguay ya volvió a los niveles pre pandemia. En el caso de Argentina, hay algo más de cautela “por una incipiente recuperación” durante el trimestre enero-marzo, “que no logra consolidarse”. 

“El avance de las reformas estructurales, junto al rápido progreso de la vacunación y la superación de los efectos de la pandemia, sustentan una proyección de crecimiento a un ritmo promedio anual de alrededor de 3% en los próximos años”, argumentó el Ejecutivo. 

Un dólar más débil 

Una de las (pocas) novedades en materia de proyecciones económicas que dejó la Rendición de Cuentas es una previsión de un ritmo de aumento del dólar inferior al previsto en el Presupuesto hace un año atrás, incluso por debajo de la inflación proyectada para lo que resta del período como podés ver en este gráfico más abajo. 

El gobierno ratificó su ambiciosa meta de terminar su gestión con una inflación de 3,7% en 2024; este año espera que los precios aumenten 6,9%. El equipo económico espera que el dólar aumente 6,8% este año, 4,6% en 2022, 4,2% en 2023 y 3,2% en 2024. Si estos supuestos se cumplen, recién en el último año de gobierno el tipo de cambio apenas aumentaría 0,5 puntos por encima de la evolución de la inflación

El tipo de cambio cayó 0,6% en junio y encadenó su tercer mes consecutivo por esa senda. En una entrevista con El Espectador, el economista y director de la OPP, Isaac Aflie, dijo que hay dos variables principales para explicar la reciente debilidad del dólar en la plaza local. En primer lugar, mencionó la fuerte valorización de la materias primas en los mercados internacionales y, en segundo, el arribo de capitales que está recibiendo Uruguay por inversiones.

El equipo económico y el gobierno están jugados a que la economía uruguaya muestre un fuerte dinamismo particularmente en el segundo semestre, una vez que puedan levantarse la totalidad de las restricciones sanitarias por la pandemia y el proceso de vacunación haya cumplido su tarea. 

El Ejecutivo tiene confianza en que las inversiones privadas y una serie de iniciativas de obra pública que se están anunciando por estos días -como un ambicioso plan de saneamiento con un desembolso de US$ 1.000 millones- pueda definitivamente consolidar y apalancar la recuperación a otros sectores de la economía como el comercio. De la suerte y tiempos de esos proyectos dependerá la recuperación del empleo, la variable que más preocupa hoy a las autoridades. El gobierno prevé que este año la economía pueda crear unos 43 mil puestos de trabajo y otros 30 mil adicionales en 2022. 

El equipo económico ratificó su política y plan de acción, que también incluye llevar el déficit fiscal a 2,5% del PIB para 2024 sin apelar a impuestos. Buena parte de esa credibilidad comenzó a jugarse en este semestre.

Soy Andrés Oyhenard, editor de Economía y Empresas de El Observador. Hasta aquí esta nueva entrega de  Rincón y Misiones, la newsletter exclusiva para suscriptores Member de El Observador para entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, y contar con mejor información para tomar decisiones.

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