15 de mayo de 2012 22:50 hs

El mercado financiero argentino entró en estado de alerta con reminiscencias de los años de 1980: una plaza cambiaria ya definitivamente desdoblada ve cómo a diario se baten los récords del dólar paralelo, al tiempo que los controles oficiales se hacen extremos.

Este martes, cuando ya los operadores de divisas creían haber recibido todas las malas noticias, nuevamente el dólar “blue” alcanzó una marca récord. Con una disparada de 35 centavos en una sola jornada, cerró a $ 5,63, lo que implica una brecha inédita de 26% respecto del tipo de cambio oficial, situado en $4,46.

Peor todavía es la situación del “contado con liqui”, como se conoce en la jerga financiera al tipo de cambio implícito que surge de una operación de compraventa de bonos y acciones para fugar divisas. Es una triangulación muy utilizada por empresas y grandes inversores, consistente en comprar, con pesos argentinos, un título que también cotiza en Nueva York, y luego revenderlo en Estados Unidos, pero en dólares. Este costo por sacar dólares de la Argentina llegó este martes a un nivel de 31% sobre el dólar oficial.

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Para tener una referencia de la gravedad de la situación, basta recordar que hasta octubre pasado, antes de que entraran en vigencia las restricciones para la compra de dólares, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo era de 5%. Y en los momentos de mayor nerviosismo político, como cuando se produjo una minicorrida bancaria en diciembre, o más recientemente con la reforma del Banco Central o la expropiación de YPF, se había llegado hasta 15%.

El súbito incremento de la brecha se produjo luego de que el gobierno de Cristina Kirchner volviera a endurecer las condiciones para comprar dólares.

No dejó de ser una medida sorpresiva, porque se venía observando cierto “afloje” de parte de las autoridades en las restricciones, en la medida en que se incrementaba la entrada de dólares al país, algo que ocurre estacionalmente en este momento del año por la exportación de la cosecha agrícola.

Sin embargo, luego de una revisión de los números, el gobierno cambió su actitud. De esa forma, los argentinos que hasta hace dos semanas podían cambiar por dólares algo así como 40% o 50% de su sueldo, pasaron a poder cambiar solo 20%, y luego a casi no poder cambiar nada.

Finanzas complicadas
En situaciones como esta, la pregunta que surge es si la disparada del dólar paralelo es justificada. Y los economistas estiman que no lo es desde el punto de vista del análisis técnico, pero que a esta altura ya pasó a ser un tema secundario.

“En realidad, no es que se necesite una corrección cambiaria enorme para corregir el atraso cambiario. El problema es que cuando se difunde el temor empieza el comportamiento de manada, ingresamos en el terreno de lo irracional y ahí no hay análisis técnico que importe”, observó el economista de un banco que se ubica entre los 10 mayores del mercado.

“Las señales que está dando el gobierno es que de esta situación no se va a salir con un afloje, sino con mayores controles. Y a pesar de que en el discurso digan que el Banco Central tiene reservas suficientes, se comportan como si ocurriera todo lo contrario”, agregó el ejecutivo.

Lo que queda en claro para el mercado financiero es que esta política restrictiva no parece fruto de una situación coyuntural y pasajera sino que, por el contrario, tiene aspecto de una situación permanente. “Aquella economía en la que nos habíamos acostumbrado a vivir, en la que sobraban los dólares, se terminó el año pasado. Ahora, la Casa Rosada necesita US$ 6.000 millones anuales para pagar la deuda, más las necesidades de importación energética, y no alcanza para cubrir estas obligaciones externas y además satisfacer la demanda de la gente”, afirmó Ramiro Castiñeira, analista de la consultora Econométrica.

De momento, nadie ve la posibilidad de un colapso financiero, pero sí un “cambio de prioridades” respecto de a quién debe proveerse primero de divisas, y donde el perdedor será el ahorrista.

En tanto, las perspectivas de devaluación tuvieron una leve corrección. Los economistas prevén que el año termine con una devaluación de 14%, en vez del 8% originalmente previsto. De todas formas, destacan, no es un nivel suficiente como para disipar la sensación de atraso cambiario.

“El problema es que a $4,50 la demanda de dólares es muy superior a la oferta. El gobierno se resiste a ajustar ese desbalance por precio y, en cambio, apuesta a reequilibrar la ecuación racionando la demanda”, indicó el economista Federico Muñoz.

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