El sector frutícola de la Patagonia argentina es uno de los que ha tenido que cambiar su logística de exportación tras la resolución del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que prohíbe a sus mercaderías hacer escala en puertos uruguayos.
La zafra, durante el verano, significa más de 6.000 contenedores de 40 pies (equivalentes a más de 12 mil teus) que llegaban desde el sur argentino hacia el puerto de Montevideo para luego embarcar en buques de mayor porte hacia su destino final. Eso hoy ya no es posible y la actividad en Uruguay ha tenido una importante caída.
Algunos productores argentinos entienden que la intención del gobierno K es, en un futuro cercano, realizar esos transbordos en puertos locales. Además, sostienen que las autoridades buscan potenciar el nuevo puerto La Plata, donde se construye la terminal Tecplata, perteneciente a la empresa filipina Ictsi, la misma que había proyectado la segunda terminal de contenedores en Montevideo.
El proyecto del nuevo puerto está avanzado y, por ahora, lo que está faltando es mayor calado. Se estima que esto va a ser una prioridad para el gobierno de Fernández, bajo el entendido de que este puerto buscará atraer a los grandes buques para que allí se centre el cabotaje que hoy va hacia Río Grande y hasta hace unos meses llegaba a Montevideo.
“Cuando se implementó la medida que prohibía los transbordos en Montevideo, el gobierno nos aseguró que no iba a haber sobrecostos para los productores por hacer los embarques en el puerto de Río Grande. Hasta el momento eso está sucediendo y la operativa está saliendo bien. Además, la idea es que una vez terminada la terminal de Tecplata, los embarques hacia ultramar se puedan hacer allí”, manifestó a El Observador uno de los productores frutícolas de la Patagonia que prefirió mantener su nombre en reserva.
Otros exportadores del sector revelaron que el principio hubo gran preocupación, especialmente entre los productores de peras y manzanas, ya que salen del puerto de San Antonio y, normalmente, hacían transbordo en Montevideo.
Para todas las operaciones que tenían a Uruguay como eje operativo, resultó y sigue resultando un desafío trasladar su logística hacia Río Grande pero, hasta el momento, se han ajustado algunos aspectos para evitar problemas.
Según los productores, luego de conversaciones entre el gobierno y las navieras, los sobrecostos de mayor cantidad de horas de navegación no han sido trasladados al exportador y el riesgo de no llegar a las ventanas de atraque con las que se maneja Río Grande, está siendo minimizado con la elección de buques más rápidos para hacer el tramo de cabotaje. No llegar al puerto de Río Grande en tiempo y forma significa una semana de espera, hasta que llegue el nuevo buque del servicio en el que se pretendía embarcar.
Varios productores argentinos explicaron que eso en Montevideo es más flexible, ya que el menor tiempo de navegación reduce los riesgos de demora y, además, la atención en la capital uruguaya no es tan rígida en cuanto a los horarios de atraque.
“Desde hace mucho tiempo que se viene trabajando con Montevideo y se logró una logística muy ágil, coordinada, con tiempos muy ajustados e ideales para un producto perecedero como el nuestro. La exportación de frutas a ultramar representa un gran desafío logístico porque el transbordo se produce a miles de kilómetros del origen y del destino final y la temporada se concentra fuertemente en pocos meses”, dijo un empresario frutícola de la Patagonia.
Asimismo agregó que “contar con ese sistema coordinado (como el que se implementaba con Montevideo) siempre fue muy importante”.
12.600 teus
La proyección para la zafra de fruta argentina en 2014 indica que se exportarán al menos 6.300 contenedores de 40 pies.