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6 de enero 2023 - 16:00hs

La ganadería está atravesando su momento de mayor presión desde 2020, con una China azotada por el Covid y los campos padeciendo lo que ya en muchas zonas puede llamarse una sequía plena y en otras es una ausencia grave de pasturas y aguadas. La situación puede revertirse a mediados de mes con la llegada de lluvias y con lo que se espera será una apertura económica en China una vez que pase la gigantesca ola de infecciones actual.

Mientras, la espera se hace difícil en todos los eslabones de la cadena cárnica. El precio de exportación de la carne vacuna y ovina cerró 2022 por debajo de los US$ 4.000 por tonelada, prácticamente en los precios del comienzo de la pandemia en 2020. En el caso de la carne vacuna para cuatro semanas móviles es el precio más bajo desde marzo de 2021.

 En el caso de la carne ovina la situación es similar, con precios todavía algo más bajos que los de la carne vacuna, cuando lo normal es un diferencial a favor de la carne ovina del orden de US$ 1.000 por tonelada. En el caso de la carne ovina son los precios más bajos desde julio de 2020, en plena pandemia.

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Así las cosas, no puede sorprender que el mercado languidezca con poca operativa, en el entorno de los 30 mil vacunos faenados por semana y con precios que no son para nada atractivos. Vende quien está presionado para vender por razones productivas o financieras.

En tanto, el mercado ganadero transita el comienzo de 2023 con pocas operaciones tanto para ganado de reposición como en ganado para faena. La oferta es reducida y los valores tuvieron un repunte derivado de la muy poca oferta. La demanda y los precios son dispares, y se han acortado las entradas.

Precio de exportación de carne vacuna.

Las cotizaciones por novillo gordo van entre US$ 3,30 a US$ 3,40 por kilo de carne. Alguna planta con equipos kosher propone algún centavo más, señaló José Rubio, integrante de MegaAgro y directivo de ACG, entrevistado en Tiempo de Cambio de radio Rural.

Para la vaca gorda la referencia de precios se encuentra en el eje de US$ 3 a US$ 3,05.

En la reposición reina la cautela a la espera de ver qué pasa con el clima, con pronósticos de lluvias que pueden generar un cambio relevante la semana próxima. Pero a medida que transcurren los días soleados aumenta la preocupación de los productores. Mucho ganado que necesitaba salir, con la presión del clima se colocó a mediados de diciembre. 

En cuanto al mercado de exportación en pie, no hay gran presión de compra. Hay alguna empresa acopiando principalmente vaquillonas de razas británicas para China y hay compras para Medio Oriente de terneros. Todo dentro de la cautela que dicta el momento.

En ovinos los valores parecen haber llegado a un piso por la caída de la oferta. La referencia de precio para el cordero ronda los US$ 3, también con un repunte esta semana.

Cabe interpretar al bajón de precios como un nuevo efecto Covid, esta vez concentrado en China. La inmunización de la población de China es el proceso que debe ocurrir para que un rebote se concrete y los precios de la carne salgan del pozo en que han caído. Un producto que se consume esencialmente fuera del hogar en China está totalmente alterado por el enorme riesgo sanitario en ese país. 

Una de las historias económicas centrales de 2023 será el de la reapertura de China y el impacto que puede tener en las materias primas, desde la energía y los metales a la carne y los lácteos. The Economist en su última edición entiende factible que el crecimiento del PBI de China en este primer trimestre de 2023 esté cercano a cero o incluso sea negativo. Pero también entiende posible que el primer trimestre de 2024 tenga un crecimiento de 10% respecto a este. Esa aceleración debería trasladarse a precios de los productos que Uruguay exporta a ese mercado que aún en momentos adversos sigue siendo por lejos el principal comprador de la carne vacuna y ovina de Uruguay.

Retroceso en los mercados agrícolas

A pesar de que la situación de sequía sigue incidiendo en Argentina, Uruguay y Río Grande del Sur, el mercado de granos -trigo, soja y maíz- empezó el año con bajas generalizadas derivadas del pesimismo económico global desde China a una fuerte caída de las bolsas en Estados Unidos, complementado por un comienzo flojo de las exportaciones estadounidenses.

La soja perdió US$ 20 en una semana en Chicago básicamente desde una referencia de US$ 565 por tonelada a US$ 545, lo que se tradujo en ofertas locales que pasaron de US$ 550 a US$ 530 por tonelada. Con dificultades para tomar precios hacia la próxima cosecha ya que los rendimientos dependen en buena proporción de que se concreten lluvias a mediados de mes.

También el trigo de la próxima cosecha bajó a un ritmo similar, y de cerrar la semana pasada por encima de los US$ 300 para la posición diciembre 2023, pasó a US$ 286 por tonelada, lo que va marcando una referencia para la próxima cosecha de cebada.

El trigo y el maíz en la plaza local se mantienen estables en torno a los US$ 290 y US$ 300 respectivamente. En el mercado maicero la situación climática estimula a la demanda con una oferta regional baja.

Por otra parte, la colza se mantiene firme en su nuevo rango algo arriba de los US$ 500 por tonelada. Pero con un nivel de precios que será exigente para generar márgenes en la próxima siembra. La zafra récord pasada ya ha sido casi comercializada en su totalidad.

En trigo será un año de escasez regional a pesar de la buena cosecha que tuvieron tanto Uruguay como Brasil. Finalizó esta semana la cosecha argentina, y de acuerdo a la Bolsa de Buenos Aires, la producción se sitúa en 12,3 millones de toneladas, el rendimiento en 2.280 kilos/ha, 34% por debajo al rinde de 2021/2022, de 3.440 kg/ha.

Precio de la soja.

Lanas: sigue la gran apuesta por afinar

Uruguay transcurrió en 2022 por una fuerte apuesta al afinamiento de lana, con un muy buen posicionamiento de la ciencia uruguaya en este camino, adaptándose a las exigencias del mercado y también con la mirada puesta en la diferenciación por bajo nivel de emisiones.

Fue nuevamente un año difícil, algo que desde la llegada de la pandemia ha puesto a la fibra en una situación compleja, especialmente en los micronajes más gruesos. Aun así el cierre de 2022 fue con subas que generan la esperanza de un 2023 mejor cuando se reanuden las ventas a mediados de enero.

 “A partir de la pandemia hubo un cambio en la dinámica de precios, donde creció la demanda por las lanas del sector más fino y con certificación (RWS y orgánica). En contraposición, las lanas medias y gruesas no han logrado una recuperación, con un importante stock de este tipo de lanas en manos de los productores”, destacó el análisis sectorial publicado en el anuario de Opypa.

Para el productor y asesor Juan Miguel Straumann el 2023 será un año similar al 2022, con una demanda mundial centrada en los productos de nicho, con buena demanda por las lanas más caras, con micronajes específicos y determinadas características industriales.

“Uruguay continúa posicionándose en el mercado internacional con lanas de excelente calidad, donde el crecimiento en el último año ha estado ligado a un aumento en la exportación de lana peinada, destinada principalmente a países europeos”, señaló el informe de Opypa.

Straumann consideró que en lana gruesa será mínima la demanda, salvo que surja algún producto de  innovación.  “Ya desde el 2022 se habla de poder competir con esas  lanas en el segmento de aislantes térmicos para casas, pero compiten con derivados del petróleo y productos muy ignífugos”, dijo.

El especialista afirmó que la lana blanca y lana fina es lo que puede tener interés en el mercado. “Y cuando hablo de lana fina hablo de lanas de menos de 20 micras, el rango de 20-21 micras ya está quedando grueso también”, sostuvo, y remarcó la necesidad de apuntar a micronajes por debajo de 20.

Temas:

Blasina y Asociados Mercado ganadero Mercado de lanas Mercado agrícola

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