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Su hijo, Andrés, lloró abrazado al cajón
Los dos directores técnicos del quinquenio recuerdan al Bola
Su ex compañero, Fernando Álvez, se hizo presente
El futbolista Maximiliano Pereira fue uno de los jugadores actuales que fue a despedirlo
Fossati inclinó su cabeza y permaneció unos segundos en silencio
Gloria Rodríguez, correligionaria política, también estuvo presente
El presidente, el técnico y el gerente deportivo presentes en el velatorio
Cedrés, compañero de él, otro que estuvo presente
Gregorio no pudo contener la emoción
En la puerta de la tribuna Henderson se dio el velatorio del Bola
Envuelto en esta bandera, así fue despedido el Bola

Fútbol > EL ADIÓS AL BOLA LIMA

Así fue la despedida de Robert Lima en el Campeón del Siglo

Con emoción pero sin gran bullicio ni aglomeraciones por la pandemia, el Bola fue despedido en la puerta de la Tribuna Henderson del Campeón del Siglo

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18 de junio de 2021 a las 18:54

Su pareja lloraba abrazada al féretro, que estaba envuelto con la bandera de Peñarol y tenía una cinta de capitán con su foto. Otros familiares se acercaban a consolarla y contenerla. "¡Pensar que ayer estuve con vos y ahora estás acá!", decía, mientras las lágrimas corrían. En el Campeón del Siglo se vivió una jornada de emoción en la despedida de Robert "Bola" Lima, el exfutbolista de Peñarol que falleció este jueves a los 48 años por un ataque al corazón. Un histórico del último quinquenio aurinegro (1993-1997) que, según quiénes estaban ahí, no hablaba pero era un ejemplo de responsabilidad. El que era perfil bajo pero que cuando hablaba, decía mucho. El que era un niño en un cuerpo de hombre. 

En la puerta de la tribuna Henderson se dio el velatorio del Bola

La jornada en el Campeón del Siglo transcurrió con mucha emoción pero sin grandes griteríos ni arengas. La pandemia logra eso, que hasta las emociones más duras, sean reprimidas y que un homenaje que podría haber sido multitudinario, terminara siendo protocolizado donde el saludo normal, en vez de ser un abrazo, sea el choque de puños. Donde el aforo estaba controlado y la temperatura corporal de quienes llegaban era tomada al ingresar. 

Entre los presentes, que rondaron entre 60 y 70 personas durante el transcurso del velatorio, hubo sorpresa por la muerte del exfutbolista, que este viernes cumplía 49 años.

El futbolista Maximiliano Pereira fue uno de los jugadores actuales que fue a despedirlo

El Bola estaba dirigiendo las inferiores de Uruguay Montevideo, había faltado uno y se puso a calentar para jugar. Ahí su corazón no soportó. 

"Fue la voluntad de meterse en la cancha cuando sabía que no podía. Era terco, terco", enfatizó su pareja mientras lo lloraba. 

Cedrés, compañero de él, otro que estuvo presente

Muchos compañeros de sus etapas en Peñarol estuvieron presentes. Pablo Bengoechea, Gabriel Cedrés (que estaba a cargo de la logística del velorio), y Carlos Aguilera eran los más destacados. Pero aparecieron otros como Serafín García, el exarquero Gerardo Rabajda y Fernando Álvez, que lo definió como "un metedor anónimo", en declaraciones a Telemundo.

Su ex compañero, Fernando Álvez, se hizo presente

Todos se estrechaban en un abrazo, dejándose llevar por la emoción y así recordar al Bola sin tener en cuenta los protocolos sanitarios.

También estuvieron los integrantes del cuerpo técnico del plantel principal actual de Peñarol, Mauricio Larriera, Dario Rodríguez, Oscar Ferro y los jugadores Walter Gargano, Maximiliano Pereira y Gary Kagelmacher

El presidente, el técnico y el gerente deportivo presentes en el velatorio

Quien estuvo desde el principio y hasta el final fue su técnico principal de cuatro de los cinco años del quinquenio dorado, Gregorio Pérez.

Gregorio no pudo contener la emoción

Fue uno de los pocos que pudo hablar con la prensa. "Estamos despidiendo a un amigo que está en nuestra espalda, un gran ser humano". Ese león que se veía en la cancha, afuera era un tipo tranquilo, amigo de los amigos", lo recordó Gregorio.

Unas horas después llegó su otro entrenador que ganó el Uruguayo de 1996, Jorge Fosatti. Fiel devoto religioso, se paró frente al cajón, bajó la cabeza  y permaneció unos cuantos minutos en silencio. Luego siguió el camino para ir a saludarse con sus colegas y jugadores.

Fossati inclinó su cabeza y permaneció unos segundos en silencio

De la dirigencia del club estuvieron el presidente Ignacio Ruglio, acompañado por toda la comisión directiva.

El presidente señaló que "más allá del jugador", el Bola "era una persona que quería muchísimo al club".  "Es un momento durísimo, un jugador que nos representaba con los valores de este club, lo que los hinchas queremos de un jugador en la cancha. Es una pérdida enorme para Peñarol", añadió.

Ruglio dijo que ahora será momento de brindar el apoyo psicológico y acompañar a sus hijos, de 19 y 23 años, a quienes el club debe "apuntalar" y "estar cerca de ellos en agradecimiento". "El club siempre va a estar cerca de ellos en agradecimiento, que sepan que Peñarol nunca les va a dejar faltar nada", sostuvo. 

Pero no solo dirigentes de su querido Peñarol estuvieron presentes. También de su Partido Nacional, al que Lima pertenecía hace unos años. La senadora Gloria Rodríguez, oriunda de Cerro Largo como él y que lo conocía de "siempre", señaló que era "muy comprometido y solidario incluso ahora que no estaba pasando sus mejores momentos económicos". "Siempre tratando de dar una mano a los más necesitados y tenía tanto para dar, con muchos proyectos", agregó. 

Rodríguez confesó que el sábado 19 el exfutbolista tenía previsto anunciar un convenio del Ministerio de Transporte y Obras Públicas con el Club Porvenir de Melo, el club de su  barrio.

"Era uno de sus sueños, conseguir esas canchitas para el club", dijo Rodríguez.

Otro dirigente nacionalista que fue a despedirlo fue el presidente del Directorio, Pablo Iturralde.

Al momento de despedirse del cortejo, para que saliera rumbo al cementerio Parque Martinelli, su hijo, Andrés, que no había estado durante la mayor parte de velorio al también haber sufrido la pérdida de su madre, rompió en llanto abrazado al cajón.

Su hijo, Andrés, lloró abrazado al cajón

Abrazado a sus amigos y familiares, tomó fuerzas y cargó el féretro hasta el coche fúnebre.

Una señora, que se mantenía en pie con mucho esfuerzo agarrada de un bastón y que llevaba puesta la remera de Peñarol gritó "¡La vida por los Colores, Vamo´ arriba Peñarol!", unos aplausos comenzaron a escucharse y al grito de "¡Vamo' Bola, Eh!", el coche partió.

Sin muchos gritos, sin mucha estridencia, fiel a su perfil, el Bola fue despedido para quedar en la memoria del hincha de Peñarol.

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