28 de mayo de 2011 18:03 hs

Los sectores moderados del Frente Amplio en busca de introducir cambios a la orgánica de la coalición de izquierda crece. Luego de chocar varias veces con la hegemonía que ejerce el Partido Comunista del Uruguay (PCU) y el Movimiento de Participación Popular (MPP) ante las propuestas de cambio, el Frente Líber Seregni (FLS) advierte que, en caso de no haber apertura a cambiar, recurrirán a otras medidas para “modernizar” a la fuerza política.
El grupo que lidera el vicepresidente Danilo Astori promueve la convocatoria a un plebiscito interno para que sean los propios frenteamplistas quienes definan la futura estructura.
El diputado de Asamblea Uruguay José Carlos Mahía dijo a El Observador que es el momento “clave” para introducir cambios y esperan haya avances durante este año. Una comisión integrada por todos los sectores analiza por estos días modificaciones a la estructura de la fuerza política y, en caso de no lograr avances significativos, los astoristas promoverán que haya una consulta a la militancia.
“A nivel del FLS surgió la idea de, si no hay acuerdo, hacer un plebiscito en el Frente Amplio para poner negro sobre blanco lo que opinamos los frenteamplista sobre la actual estructura”, dijo Mahía. “Si no hay cambios, vamos para ese lado. Si cierran la puerta vamos a dar un paso más”, agregó el legislador.
El articulo 11 del estatuto de la coalición de izquierda dice que a solicitud del 25% de los adherentes oficialmente registrados con una antigüedad no menor a 30 días se pueden promover modificaciones organizativas y cambios a los “documentos fundamentales” que regulan el funcionamiento de la coalición.
“Nosotros entendemos que es un momento clave para plantarnos a fondo hasta cuándo más resiste la actual estructura del Frente Amplio porque las últimas decisiones que se han tomado han estado alejadas de la sensibilidad frenteamplista y del pueblo frenteamplista”, argumentó Mahía, un diagnóstico compartido por Astori y por politólogos.
En ese sentido, Adolfo Garcé dijo a El Observador que de la mano del proceso de crecimiento del Frente Amplio, se dio un distanciamiento entre la dirigencia y los votantes. “A medida que el Frente Amplio crece, el votante es más moderado, va más hacia el centro que el integrantes de la estructura. Es un partido de izquierda con electores de centro izquierda”, analizó el experto.
Esa posición es defendida por las agrupaciones más moderadas pero no logran imponer su visión por las reglas que establece hoy el estatuto. Con el gran poder que tienen sobre las bases el PCU y el MPP, poseen en los hechos poder de veto ante cualquier propuesta de cambio debido a las mayorías especiales que las reglas de juego vigentes exigen.
Con Astori a la cabeza, las ideas que maneja el FLS (una agrupación conformada por Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y Alianza Progresista) van todas en la línea de brindarle más participación al frenteamplista “de a pie”.
Las últimas decisiones que ha tomado la orgánica de la fuerza política han estado distanciadas de la posición de la mayoría de los votantes, de acuerdo al análisis que hacen los astoristas. Como ejemplo, mencionan el mandato de votar el proyecto interpretativo de la ley de Caducidad pese a las diferencias públicas manifestadas por varios sectores.
Pero también recuerdan otros episodios como la designación de Ana Olivera como candidata a la Intendencia de Montevideo.
Con la representatividad de los órganos de decisión cuestionada y en el ojo de la tormenta, hay en marcha nuevas gestiones para dejar atrás criterios que algunos definen como “obsoletos”, el FLS presiona con ir directamente a consultar la opinión de todos los votantes y dar vuelta los criterios que exigen los estatutos.

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