19 de diciembre de 2013 15:57 hs

El subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Enzo Benech, se mostró impresionado con la gestión del productor ganadero Gerardo López, quien en un predio chico, donde vive junto a su señora y su hija, alcanza un buen resultado productivo y “vive bien”.

Explicó que se debe tener en cuenta que este productor vive de la cría de terneros, “antes hacía ciclo completo y ahora se achicó por la razón de lograr mayor eficiencia, alcanzando buenos índices de preñez y de procreo”.
Por lo tanto, alcanzando un ingreso bruto de “alrededor de US$ 160 por hectárea, pero con costos muy bajos de alrededor de US$ 30 a US$ 40 por hectárea, termina siendo un sistema muy seguro, que le permite trabajar en las condiciones que tendríamos que repicar para que los productores vivan en el campo”, sostuvo el jerarca del MGAP.

López trabaja en un área chica, en un campo de Coneat 60 y lo hace en muy buenas condiciones. La explicación del buen resultado está en el manejo y lo hace con poca inversión, porque tiene pocas pasturas mejoradas, siendo el resto campo natural. “A mí me sorprende, porque nosotros venimos del sur del país, donde en nuestra zona (de Colonia) el despliegue de tecnología y de inversión es muy fuerte”, dijo Benech.
Predio típico del basalto

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Por su parte, Marcelo Pereira, técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA) en pasturas naturales, explicó que el predio de López es representativo de lo que son los campos sobre el basalto, con un 60%-70% superficial y el resto basalto profundo, se parece mucho a lo que es el basalto en el país.

En la jornada realizada cerca de Paso de los Toros, a la gente que no es del basalto le llamó la atención que se hablara mucho de la sequía y de las medidas que habría que encarar, pues ocurre que es una gran preocupación de esta zona sobre todo cuando se trabaja en una alta proporción sobre suelos superficiales.

En estos lugares cuando no llueve por un espacio prolongado los pastos se ponen fibrosos y acuosos, se quiebran y se vuelan, por lo que en 15 días uno se da cuenta que está en proceso de sequía y crisis forrajera, señaló el técnico. Esta es la situación de las franjas de basalto superficial en este campo, por lo que donde se mantiene el pasto es “en las comunidades de pasto más verde en el basalto más profundo que también tiene este predio pero en una proporción menor”, acotó.

En Uruguay, el verano es la estación de mayor variabilidad en la producción de forrajes, por lo que se pueden encontrar las tasas máximas y mínimas en el crecimiento forrajero y en eso hay poca certeza. Se sabe que se puede producir muy bien en la primavera, pero es difícil de preverlo en el verano. Por eso, tener la capacidad de recuperarse luego de una sequía, como es el caso de López, es bien lógica cuando hay una alta proporción de suelo superficial, dijo Pereira.

Pereira afirmó que el basalto superficial y el profundo tienen muy buena calidad de forraje, lo que permite llevar adecuadamente un excelente proceso de cría vacuna. Eso se logra suministrando una correcta cantidad de pasto a los animales, lo que se puede alcanzar haciendo un ajuste de la dotación animal. Precisamente este campo tiene una carga media anual de 0,55 a 0,67 UG/ha y esto significa que a la larga se gane en producir animales más pesados.

Además, cuidar el pasto en el campo significa que las plantas cosechan más agua, porque cuando el campo “está pelado” el agua que llueve se escurre, en tanto que cuando hay pasto se infiltra en el suelo y eso es muy importante desde el punto de vista de la sequía. l

Buen sistema, buen negocio


lll Para Esteban Montes, coordinador del Fondo de Transferencia de Tecnología y Capacitación Agropecuaria del Instituto Plan Agropecuario (IPA), lo que presentó el productor Gerardo López es el resultado de un sistema de producción muy sencillo y que le permite hacer un buen negocio. Es un productor que se adaptó al campo que tiene, que no tiene lanares por la proximidad del predio a la ciudad, que dejó un campo que tenía arrendado por costos y para simplificar el sistema.

Es un productor que sufrió serias consecuencias en la sequía de 2008/2009, por lo que estableció pautas de trabajo para lograr buenos resultados económicos y sin complicaciones. Incluso para cubrirse con manejo adecuado ante la eventualidad de sufrir nuevamente una sequía, adversidad que en su momento le afectó notoriamente,

López maneja un sistema de carga animal ajustada a la productividad de este tipo de campo, con carga de 0,55 a 0,67 UG/ha, pero con una época de entore que le permite adecuar la lactancia a la época de mayor producción y calidad de las pasturas, a lo que se agrega un destete temprano en el otoño. Con esas pautas de manejo, López domina el sistema y logra buenos resultados, dijo Montes.

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