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Betito Acosta recuerda las increíbles anécdotas con Ronaldo

El exfutbolista, dueño de vivencias insólitas, recuerda los momentos inolvidables con el brasileño y otras figuras mundiales

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28 de abril de 2018 a las 05:00

Compartió 20 días de concentración. Le cebaba mate. Hizo el sacrificio de levantarse a las seis de la mañana para acompañarlo a entrenar. Fue a su casa a comer asados. Y comprobó in situ lo que fue el "fenómeno" Ronaldo.

Cierta vez, Alberto "Betito" Acosta invitó a Ronaldo al cumpleaños de sus hijos. Tenía clara la magnitud que cobraba ser jugador de Corinthians, un club del que se dice que tiene 32 millones de hinchas. Pero jamás imaginó lo que ocurriría cuando los vecinos se enteraron que Ronaldo estaba en su casa.

"Se paró toda la calle esperando que saliera. Una locura. Los vecinos salieron de sus casas y cortaron la calle. Uno se asombra. Vos decís 'lo tengo como un fenómeno' pero no sabía que era un tipo tan común", comentó Alberto Acosta a Referí dando paso a las innumerables anécdotas que le quedaron de compartir equipo con Ronaldo Luís Nazário de Lima, el Gordo, el Fenómeno o como guste llamarlo.

Acosta llegó a Corinthians en 2008. El equipo estaba en la B y gracias a sus goles volvió a Primera. La gente tenía locura con Betito. "Estuve dos años y medio 'preso' en Corinthians. Salía de casa al entrenamiento y del entrenamiento a casa. Un día fui al cine, en un shopping, y cuando se enteraron que estaba me atomizaron. Para preservar a mi familia tuve que poner seguridad", contó.

Llega Ronaldo

"A inicios de 2009 empezaron con las contrataciones, entonces todo el mundo decía que iban a contratar a Ronaldo pero él entrenaba en Flamengo. Nosotros pensábamos que era joda porque Ronaldo declaró siempre que era de Flamengo. Entonces nadie creía que podía llegar a venir. Un día nos presentamos a entrenar y apareció el hombre. Lo habían contratado. Fue una locura. En particular nunca pensé en mi vida jugar a su lado. Lo veía por la tele y tenerlo ahí al lado fue una sensación espectacular", comenzó contando Acosta.

Y luego dio paso al desembarco de la estrella en el club. "Tuve la suerte que yo me había quebrado la tibia y me faltaban dos meses para volver a jugar. Y él llegó pesado entonces los primeros dos meses entrené con él. Hicimos una buena amistad, pasaba todo el día conmigo. Fueron 20 días concentrados y yo pasaba con él, tomaba mate.¿Si le cebe mate? ¡Cómo no le voy a cebar mate al fenómeno!".

Lo que no pensó jamás Betito fue que Ronaldo le pidiera que lo acompañara en el triple horario.

"Yo no necesita triple horario, hacia dos turnos (a la hora 9 y 17), pero un día me grita: '¡Acosta! ¿Vos te animás a entrenar conmigo, así no entreno solo?'. Entreno sí, le dije. ¡Para qué! A las seis de la mañana arrancaba. ¿Pero como le decía que no?".

Acosta se mostró sorprendido por la humildad y sencillez del crack. "Iba a la casa porque cuando hacía churrasco (asado) siempre invitaba. No a todos, éramos cuatro o cinco. Fui al cumpleaños del hijo, y él al de mi hija. Ese día se paró la fiesta, porque al loco lo idolatran. Ronaldo no sale mucho porque lo persigue la gente. A casa fue una sola vez a tomar mate a escondidas".

De pijama en helicóptero

Beto contó que con Ronaldo vivió cosas tan inéditas como increíbles, como cuando cayó por primera vez a entrenar en helicóptero. Lo más curioso del caso es que llegó en pijama.

"El tránsito en San Pablo es brutal. Para que tengan idea, yo vivía a 10 minutos del entrenamiento pero me podía comer un atascamiento de dos horas. Quedás parado y ni te movés. Un día estábamos en la práctica de fútbol y el hombre no había ido. En eso se sienten las aspas de un helicóptero. Y de pronto baja el hombre en pijama. Se cambió y entrenó. ¿Si el técnico le dijo algo? ¡Quién le iba a decir algo, si después le dabas la pelota y la mandaba a guardar!".

Pero la historia no terminó ahí. El 9 llegaba todos los días por el aire. Betito, cansado del tráfico y de tener que salir dos horas antes de su casa, no aguantó y encaró a Ronaldo.

"Ronnie, ¿el helicóptero es tuyo?". A lo que el brasileño respondió: "No, no, lo alquilo". "Ah, ¿y cuánto te cobran?", preguntó Acosta interesado en saber si podía tomar por el mismo camino. "Son 3.000 reales".

A Beto se le vino el alma al piso: "'Tá, tá, dejá que me sigo levantando a las cinco de la mañana para ir en auto', le dije. Claro, eran como $ 25 mil nuestros cada vez que lo llevaban. El ida y vuelta eran como 50 lucas".

El exjugador de Peñarol y Cerrito contó que la casa del 9 era una locura. "Él vivía en apartamento, porque su casa es en Río. En San Pablo compró tres pisos enteros y vivía con todo su personal de seguridad. Una cosa de locos. Está en otro mundo. Para mi todo aquello era nuevo".

No era para menos: Betito proviene de un hogar humilde, y trabajó en el mercado levantando cajones.

"Yo soy del querido vino cortado pero los brasileños le daban a la cerveza y al champagne. Son tipos a los que no les falta nada. Entonces, imaginen, llegaba de tomar vino cortado y ellos compraban botellas de champagne que valían $ 40 mil. Entiendo, están en otro mundo, para ellos es común. Tienen tanto dinero que ni ellos saben. Se gastaban hasta $ 40 mil en una botella. Yo no lo gasto ni siendo rico. Además, probé el famoso champagne y es un asco (risas)".

Acosta contó que una vez Ronaldo abrió un bolso y repartió entre todo el plantel: "Eran tres millones de reales. Era un dinero que él había cobrado de un patrocinio". Y pasó a otra anécdota. "Una vuelta invita a un asado a todo el plantel. Los brasileños salen y no saben a qué hora vuelven, no les importa si juegan mañana o concentran. Yo no iba a ir pero viene uno y me dice: 'Vamos a tomar una'. Bueno, el Gordo hizo la fiesta y el técnico nos dejó con la condición que a las 12 volviéramos porque al otro día se jugaba. Eran las dos de la mañana y el Gordo estaba meta jugar a las cartas. Se apostaba fuerte. Yo hacía de mozo. En un momento le digo al que fue conmigo: 'Son las 3'. Llamó el capitán para decirnos que teníamos que volver y Ronaldo nos miró a todos y dijo: "El que manda acá soy yo, así que nos vamos a quedar todos y mañana volvemos". Y bueno, el hombre manda. Me quedé. ¡Ganamos 5 a 1!".

Ronaldo

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"Ronaldo decía: me la dan a mí que yo resuelvo"
Entre las anécdotas y vivencias que le quedaron al Betito Acosta con el "Fenómeno" están las que vivió previo a algún partido complicado. El uruguayo se sorprendió con la tranquiilidad que se tomaba todo el Gordo. "Ronaldo hacía lo que quería. Por ejemplo me acuerdo que previo a una final yo estaba en la charla técnica y me temblaban las piernas. La verdad, estaba recagado. Afuera las tribunas se rajaban de gente. Y mientras el técnico daba la charla Ronaldo estaba sentado con las manos en el mentón. Cuando el entrenador terminó nos agarra y nos dice: 'Bueno muchachos, hoy me la dan la pelotita a mí que yo decido'. Y todos empezamos a aplaudir. Salimos a la cancha y esta bestia metió dos goles. Ganamos 3 a 1. Una cosa que me llamaba la atención es que, cuando terminaba el primer tiempo, el Gordo desaparecía. Todos los partidos. Y me preguntaba, éste loco donde va. Un día se me dio por seguirlo y me lo encuentro fumando tranquilo. Me mira y me dice: '¿Ya terminó la charla?'. 'No, no, todavía no, le dije. Y me respondió: 'Bueno, cuando termine avisame'. El tipo era intocable en Brasil. Un ídolo. Lo rivales ni lo rozaban. A mi me mataban a patadas pero al tipo ni se le arrimaban. En mi vida me imaginé jugar con un fenómenos de estos".

Paolo Montero

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Paolo Montero
"Acá el que me marcó fue Paolo. Yo lo tenía de jugador de la Juventus, le tenía un respeto enorme y recuerdo que llegó a Peñarol y ni le hablamos. Claro, pensamos: '¡Pahhh, jugador de la Juve'! Pero era un fenómeno dentro y fuera de la cancha. Me aconsejó mucho, me daba tranquilidad. Peñarol había traído a Capria y yo jugaba a veces. Luego termine jugando. Ahí estaban el Cacha (Arévalo Ríos), Juan Castillo, Godzila Arias, que tenía personalidad".


Lula

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Lula, el presidente
"Lula es corinthiano y tengo hasta fotos con él porque iba a las prácticas y al estadio. El loco era presidente de Brasil y bajó al vestuario de bermudas. Era un tipo como Mujica, normal. A mi me costaba creer que fuera el presidente. Recuerdo que le regalamos una camiseta firmada por todos".

Mano Menezes
"Cuando agarró Tite como técnico de Brasil yo me iba del club porque terminaba el contrato. Con el que más compartí fue con Mano Menezes. Un fenómeno Mano. Corinthians tiene 32 millones de hinchas, es difícil jugar ahí y él me aguantaba cuando me costaba. Recuerdo que estaba loco para ponerme. Vino un día y me dijo: 'Mirá quiero ponerte pero Jose Enrique y el Gordo (Ronaldo) están volando'. Y le dije: 'No, no, déjalos quietos, no pasa nada'. ¡Si cobraba cada premio! En 2008 perdemos la final con Sport y había US$ 35 mil para cada jugador. Me quería morir".


Luis Garisto

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Luis Garisto
"Con Luis Garisto me quedaron grabadas dos cosas que se las digo a todos los guachos. Una vez en Los Aromos me llama: 'Betito vení, vení. Lo primero me dijeron es que vos sos terrible jugador, ya te vi, ¿pero sabés qué pasa? Vos sos enganche y el enganche de hoy si no hace goles se muere de hambre. Te lo digo porque así conmigo no vas jugar'. No lo conocía a Garisto y me calenté. Por dentro pensé: 'Este viejo de mierda mirá lo que me dice'. Pero tenía razón. Yo metía tres o cuatro goles por año y empecé a llegar y empecé a meter goles. El día que le gustaba hablar, hablaba conmigo porque lo escuchaba. Y lo otro que me dijo fue: 'En el fútbol te vas a dormir y estás muerto de hambre, pero al otro día te despertás y te despertás rico. Eso solo pasa con el fútbol'". Betito también tuvo palabras de agradecimiento para otros entrenadores como Mario Saralegui y el Cabeza Ruben Paz. "Dos fenómenos. Aprendí mucho con ellos, la confianza que me daban en los clásicos donde me dieron la 10".

Gregorio y Damiani
"Gregorio fue un fenómeno al que le agradezco su gesto hasta el día de hoy porque me ayudó cuando me fui de Peñarol a Brasil para hacer la diferencia. Me pagaban tres veces más que en Peñarol. El tema es que viajé pero el pase se demoró porque fui a Brasil y (el representante) Walter Audifred no me quería dar en préstamo si no agarraba plata. Recuerdo que mi esposa llamó a Gregorio para ver si nos podía dar una mano y le dijo a mi esposa que me quedara, que no volviera. Si no fuera por su consejo, no sé qué sería de mi. En ese momento otra persona que nos ayudó fue el padre de Damiani, el Contador. Cuando fui a conversar con él para explicarle que con ese pase hacía la diferencia para ayudar a mi familia me dijo: 'Andate a Brasil con tu familia'".


Adriano

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Adriano
Entre los lujos que se dio Betito fue haber compartido asados con otro histórico de Brasil. "Estuve con Adriano, lo conocí en la casa de Ronaldo porque aparecía en los asados. Es el típico brasileño. No le importaba nada pero a la hora de jugar era un infierno. Justo cuando Adriano pasaba a Corinthians, a mí se me terminaba el contrato. Buena gente, son de otro planeta. Yo siempre digo que en el fútbol hay jugadores y jugadores. Nosotros, por ejemplo, tenemos que entrenar a morir y ellos no precisan".


Roberto Carlos

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Roberto Carlos
Otro de los jugadores con los que jugó en Corinthians fue con el campeón del mundo con Brasil, Roberto Carlos. "Con Roberto era diferente, es más de leer, le gusta estar tranquilo, no habla mucho. Si le hablás te habla pero es más serio, no jode. Compartimos vestuario pero no fue una amistad. En la cancha era una bestia, le pega a la pelota tan fuerte que no se quería poner nadie en la barrera. Me acuerdo un gol olímpico, es izquierdo y lo metió del otro lado, con pierna cambiada, le pega tres dedos. Creo que calza 35 pero tiene unas gambas impresionantes. Lo ves haciendo aparatos y es una bestia. Además jugué con Douglas, Cristian, todos de selección".

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