Copa América > LAS CLAVES DEL MEJOR

Brasil campeón de América y el reinado de la era Tite

Bajo el mando de quien ordenó a la selección en 2016, venció 3-1 a Perú en Maracaná y es el campeón de América

Tiempo de lectura: -'

08 de julio de 2019 a las 05:03

Aquel domingo 12 de junio de 2016 en el Gillette Stadium de Foxborough, Massachusetts, Brasil había tocado fondo definitivamente. Incluso había ido más abajo que dos años antes, en su Mundial, tras el 1-7 ante Alemania. La derrota frente a Perú 1-0 en el cierre del grupo B y la eliminación en primera fase de la Copa América Centenario de Estados Unidos se transformaban en la humillación que faltaba para profundizar la peor época de la multiconsagrada selección.

Brasil había llegado tan abajo como nunca nadie habría imaginado para el principal productor mundial de futbolistas. Estaba en ruinas. Pero había cenizas. Fue entonces cuando un entrenador comenzaría a reconstruir la esencia más pura del país más campeón del mundo y del que es capaz de todo. Había llegado la hora de aquel hombre, Tite, quien se había tomado un año sabático esperando a la selección, que lo convocó tras la salida de Dunga.

Este domingo 7 de julio de 2019, Brasil, el mismo de las ruinas de hace tres años, se consagró campeón de América tras culminar invicto el torneo, su torneo, y ganar, sin antes padecer sobresaltos en la final ante Perú en un campeonato que quedará marcado por las polémicas del VAR, los reclamos de Argentina, la expulsión de Lionel Messi y la consolidación de un equipo brasileño que encontró el equilibrio. Todo, en medio de los problemas que en las semanas previas al inicio llegaron atados con Neymar, una denuncia de violación y las tensiones e incertidumbre que generaba para Brasil la mufa del Mundial 2014 y tener que ganar un título en casa. Con todo el peso que eso tiene.

Visto desde ese lugar, la consagración de Brasil adquiere valor superlativo. Porque es la confirmación de un camino que viene recorriendo desde hace tres años, que refleja regularidad, y que encuentra en las estadísticas la demostración de lo que fue capaz de desarrollar.

Un 86% de los puntos conquistados en 42 partidos en los últimos 34 meses (34 triunfos, seis empates y dos derrotas, ¡sí dos derrotas en tres años! con Argentina en Eliminatorias y frente a Bélgica en el Mundial), el primer lugar en las Eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018 y el título invicto en Brasil 2019 le brindan a Brasil un magnificencia propia de los grandes equipos de todos los tiempos, en donde el equilibrio de un estratega se transformó en la bandera de la victoria.

Cargado de emociones

El camino en la Copa América se transformó en una montaña rusa. Sin términos medios. De sufrir la mejor defensa que le pudo plantear un rival –Venezuela en la segunda fecha del grupo A, como explicó Gerardo Pelusso a Referí– a golear 5-0 a Perú en un partido en el que desplegó un repertorio futbolístico perfecto.

Clasificar por penales frente a Paraguay y sacarse de encima el peso de dos definiciones perdidas ante los guaraníes, que lo habían dejado fuera de 2015 y 2011. Cuando la herida de las dos eliminaciones tan próxima aún abierta.

Y quedar atrapado en las sombras que se encargó de plantear Argentina tras las semifinales, en las que dos incidencias polémicas minimizaron el juego de un Brasil que lo hizo todo simple y fácil.

Porque si hay algo que tuvo esta selección brasileña fue eso: hacer del fútbol sencillo y efectivo el pasaporte para llegar al objetivo.

Casemiro, su jugador emblema que nunca perdió desde que Tite está en el banco, y Arthur, su socio en la primera línea de contención en el medio, marcaron el ritmo y los tiempos de un equipo que jugó con un sentido colectivo propio de los grandes grupos. Que supo descubrir todas las fortalezas de cada una de las individualidades.

El juego por las bandas de Brasil, con sociedades alimentadas siempre por Coutinho, Casemiro o Arthur (Dani Alves-Gabriel Jesús y Alex Sandro-Everton) le dieron vértigo a la propuesta de Tite. Abrieron la cancha y generaron espacios. En las estadísticas queda reflejada esa tendencia, donde Brasil se volcó permanentemente a los costados. En la final solo el 18% de los ataque se plantearon por el medio, un 53% fueron por la izquierda y 29% por la derecha. Además, Brasil tuvo 54,1% de posesión de balón.

A Perú no le quedó grande la final, pese al 3-1. Se lo hizo bien difícil a Brasil. Por la forma en que defendió, la actitud con la que se plantó en el campo y por la disciplina de jugar con un equipo corto, para evitar que un rival que sabe mucho con la pelota pudiera dañar y llegar con situaciones de gol al arco de Gallese.

Los dirigidos por Ricardo Gareca, la otra selección sudamericana que consolidó su crecimiento en los últimos tres años, le peleó el título hasta el final. Sin embargo, hay una regla inquebrantable: cuando Brasil encuentra el equilibrio en su funcionamiento y paz en su juego, incluso prescindiendo de Neymar, es muy difícil ponerle freno. Y desde que llegó Tite en 2016, Brasil es Brasil y en su casa tuvo su gran recompensa.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...