22 de junio de 2012 22:23 hs

El gobierno de Dilma Rousseff le comunicó a Uruguay que llevará a la próxima cumbre de presidentes del Mercosur del 28 de junio en Mendoza (Argentina) una alternativa más amigable con los intereses de la región ante la propuesta de suba para un amplio segmento de productos del arancel externo común del bloque regional, que impulsa el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La idea de Brasil es intentar evitar la suba general del arancel a 35% –tal como propuso Buenos Aires para proteger a su industria–, y negociar nuevas excepciones arancelararias.
El esquema consiste en diseñar una lista de productos en determinados sectores de actividad para que se pueda subir el impuesto a la importación (o bajar si algún país lo desea), pero solo para ese producto en particular. El máximo del arancel permitido por el Tratado del Mercosur y la Organización Mundial del Comercio (OMC) es 35%. Hoy el Arancel Externo Común (AEC) del bloque promedia 22%. China fue el primer país de extrazona que criticó la eventual suba del arancel.
Con esta nueva fórmula, Uruguay toma como ejemplo lo resuelto por la cumbre de diciembre de 2011 en Montevideo, cuando se exceptuó a los países para que puedan aumentar el AEC en 100 productos más de los que estaba habilitado hasta ese momento. En ese momento fue realizado por Brasil.
En esa reunión de Montevideo, el presidente Mujica protestó fuertemente a Argentina por las restricciones permanentes que impone al libre comercio afectando, en el caso uruguayo, a industrias como la textil, vestimenta y plástico. Esas restricciones hicieron que entre 1.500 y 1.800 trabajadores hayan sido enviados al seguro de paro. En ese encuentro fue cuando Mujica rompió la patilla de sus lentes al golpear la mano contra la mesa, según había informado el semanario Brecha.
El presidente José Mujica tenía pensado dialogar sobre ese tema con Rousseff el jueves en la reunión bilateral que mantuvo mientras se desarrollaba la cumbre Río+20 en Barra da Tijuca (Río de Janeiro), pero la crisis institucional en Paraguay ocupó mucho tiempo en la conversación, por lo que lo del arancel quedó fuera del diálogo.
Sin embargo, la cancillería uruguaya recibió de primera mano la intención de Brasil de permitir una suba del arancel acotada a una lista de productos, según relató a El Observador una fuente oficial.
La salida de Brasil sería aceptada por Uruguay, que junto a Paraguay avisaron que no aceptarían una suba general, agregó otra fuente de gobierno uruguayo.
Antes de conocerse esta propuesta de Brasil, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, viajó a Asunción para elaborar la estrategia conjunta que desplegarán Uruguay y Paraguay en la cumbre de Mendoza. Además, en forma no oficial, se hizo saber a Argentina y Brasil que se rechazaría la suba del AEC.
Uruguay podría verse afectado con una suba general del AEC, porque, entre otras cosas, importa insumos de extrazona para su industria, y ello encarecería los costos de producción, y por tanto, perdería competitividad para colocarlos en los mercados. De todas formas, Uruguay todavía mantiene sin adjudicar los 100 códigos de excepciones arancelarias autorizados para cada país en diciembre, que podría utilizar si algún producto sensible fuera afectado por la suba del arancel.
Una suba generalizada podría volver a Uruguay más dependiente de la región, y eso se quiere evitar.
Los empresarios de Uruguay también se oponen a subir el AEC. El presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, dijo a El Observador que esa decisión será “seguir cautivos de una región donde nos ha ido muy mal y en el futuro nos irá peor porque Argentina no va a cambiar su política proteccionista”. Reclamó asimismo que se cuide el mercado interno que puede contrarrestar el freno de las ventas a Argentina.

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