22 de junio de 2023 5:00 hs

“Uruguay tiene una economía que está con bajo crecimiento y atrapada en un fenómeno serio de atraso cambiario. Estamos metidos en una trampa”, afirmó este miércoles el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo.

El economista afirmó que no hay “perspectivas de salida en el corto plazo” porque implica entrar en conflicto con la planificación macroeconómica, con los sindicatos, entre empresas o con el sector público.

El valor del dólar

El precio del dólar está hoy 26% por debajo del valor promedio histórico, y si se le imputa la inflación actual y esperada por los analistas, la situación no tendría casi cambios en 2024, según Munyo. “Vamos a seguir con un dólar atrasado y vamos a seguir siendo caros”, afirmó.

Según dijo, con el tipo de cambio que tenía el país en 2022 “ya era difícil competir”, y “ahora se complicó aún más”. “Es un problema gravísimo”, apuntó.

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A “contramano” del mundo

En 2022 y junto con la suba de la tasa de interés en EEUU, el dólar se fortaleció a nivel global en el entorno de 11% respecto a otras monedas del mundo. La excepción fue Uruguay “que fue a contramano del mundo”, y el precio del dólar cayó alrededor de 10%, explicó Munyo.

Esto tuvo varias razones, como el fuerte ingreso de dólares por exportaciones de bienes, por turismo, por inversiones y por “fenómenos de no intervención explícita e implícita” por parte del Banco Central del Uruguay (BCU), dijo.

Inés Guimaraens

Los números muestran que en lo que va de 2023 la caída del dólar a nivel global es similar a la que registra en Uruguay. Eso implica que toda la baja observada este año “viene de afuera”, apuntó el economista en una conferencia sobre la situación actual y proyección de Uruguay.

“Entonces, el gran problema fue el año pasado que fue donde se generó la mayor brecha, y es acumulativo. Esto se arrastra y nos deja en esta situación de 25% de desequilibrio cambiario respecto a los valores históricos”, insistió. La cifra es similar incluso cuando se mide el tipo de cambio real de equilibrio tomando los fundamentos actuales de la economía uruguaya, apuntó.

Los potenciales conflictos para “salir de la trampa”

En otra parte de su presentación, el economista dijo que el atraso cambiario es “una especie de muerte lenta” que “termina mordiendo” el crecimiento económico de los países. Ello afecta la competitividad de las exportaciones, desincentiva la inversión y la creación de empleo.

Según planteó, “mejorar la situación” actual implica tener que asumir potenciales conflictos en varias dimensiones.

La primera dimensión se vincula con la programación macroeconómica del gobierno, y el objetivo de llevar la inflación dentro del rango meta (entre 3% y 6%). Otro punto de conflicto es con la estrategia oficial de emitir deuda en pesos nominales en los mercados internacionales.

Según proyecciones de Ceres, bajo el supuesto que se pensara en reducir la mitad de la brecha de atraso cambiario (12,5%) y el dólar llegara a $ 42,7 a final de 2023, los precios tendrían una suba de 1,2% más de lo esperado.

Con ello la inflación al terminar el año estaría en el eje de 8,7%, es decir muy por encima del techo del rango. Para que la inflación quedara en el techo del rango meta a fin de año, el tipo de cambio tendría que terminar el año  en $ 37,3.

Inés Guimaraens

La pauta salarial y los sindicatos

Otro conflicto potencial “si se sale de la trampa” sería con el PIT-CNT, y en varios frentes.

El primero punto se vincula con la credibilidad de la pauta salarial que el gobierno deberá plantear en las próximas semanas, de cara a la nueva ronda de negociación en el sector privado. Hoy se aguarda que los ajustes nominales sean sobre la base de una inflación esperada de alrededor de 5%.  

Esa instancia involucrará a 195 grupos de negociación y abarca al  61% de los trabajadores.

El segundo punto se relaciona con el compromiso de recuperación salarial asumido por el gobierno y que podría verse tensionado.

También podría generarse algún conflicto ante eventuales cambios en la negociación colectiva. Según Munyo, en la medida que “no se pudiera cambiar el dólar”, podría pasar que las autoridades plantearan hacer alguna modificación regulatoria para “darle aire por otro lado” a las empresas.

Conflicto entre intereses empresariales

Una tercera dimensión está vinculada con los intereses dentro de las empresas. Por ejemplo, la aplicación de medidas, como cambios regulatorios para facilitar las importaciones en los departamentos fronterizos con Argentina afectados por la diferencia cambiaria, “generaría conflictos”, porque “lo que le sirve a una empresa le complica a otra”, dijo Munyo.

Por otro lado, Munyo señaló que para “ser un país más competitivo" también hay que enfrentar conflictos dentro del sector público, y con funcionarios “que cumplen tareas innecesarias que se pueden eliminar”. “Lo hemos dicho varias veces y hemos propuesto cambios en materia de regulación, pero no se avanza”, apuntó.

La tasa de interés en Uruguay

En su reunión de abril, el Comité de Política Monetaria (Copom), recortó en 25 puntos básicos la tasa de interés que quedó en 11,25%. Luego a mediados de mayo no hizo cambios.
Según Munyo, ese nivel de tasas sigue siendo un atractivo para el cambio de portafolios de los agentes, entre ellos las AFAP. “Hay US$ 1.000 millones de fondos que están permanentemente operando y con estas tasas es mucho más atractivo invertir en pesos que en dólares. Esto en un contexto de tasas de interés que “no van a subir más en EEUU y con un dólar cayendo en el mundo”, recordó.
Para el economista, un descenso de la tasa de interés en la reunión de julio del Copom “no movería mucho la aguja”, pero sería “una un señal”.
Inés Guimaraens

 

 

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