8 de abril de 2020 5:04 hs

Mientras el mercado que mejor paga por la carne vacuna uruguaya se paraliza, China (el cliente top en volumen) comienza a repuntar con una demanda en marzo que se asemeja a la habitual, tras el duro traspié de enero y febrero. 

Desde la industria frigorífica entienden que después de los necesarios desvíos hacia destinos alternativos, la reacción del mercado chino significa el arranque nuevamente de la dinámica en Oriente, aunque sin picos -sobre todo en precios- como se dieron en los últimos meses de 2019.  

Pasados los días más críticos del covid-19 en el gigante asiático, durante el mes pasado Uruguay exportó a China carne bovina por casi US$ 76 millones, cuando en enero y febrero no había logrado superar los US$ 50 millones.  

Si bien los niveles siguen bastante por debajo de los alcanzados entre setiembre y diciembre de 2019 (se superaron los US$ 100 millones), lentamente el mercado más importante para las exportaciones de carne vacuna parece recuperarse y la tendencia es visible también en otros países de la región.

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El gerente de marketing del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Lautaro Pérez, por ejemplo, compartió en su cuenta de Twitter que las exportaciones de carne vacuna de Brasil hacia China crecieron un 38% de febrero a marzo. En el caso de Uruguay, el aumento con respecto a febrero fue casi del 58%.

A su vez, si se considera el total de carne vacuna congelada y enfriada exportada por Uruguay durante marzo, los niveles después de la caída de enero y febrero son muy similares a los del último cuatrimestre de 2019, aunque los precios son bastantes más bajos.

Un tormenta que movió el piso

Entre fines de diciembre y principios de enero, las medidas tomadas por el gobierno chino previo al covid-19, implicaron una baja de hasta US$ 1.500 la tonelada para la carne vacuna de exportadores uruguayos y otros proveedores de la región. Estas políticas que cortaron el financiamiento a los grandes importadores de ese país, no solo bajaron los precios, sino que también se dieron casos de algunos contratos cancelados o pedidos de descuentos que llegaron hasta el 30%.    

La alta demanda de China en los últimos meses de 2019 había generado una burbuja de precios, que el gobierno de ese país intentó amortiguar debido a que los valores de la carne estaban afectando la inflación.

Durante 2019, el peso que tuvo China como comprador de carne uruguaya fue superlativo, adquiriendo más del 60% del total de lo exportado. Por el sostenido aumento del precio que pagó China, el principal producto de exportación de Uruguay en 2019 volvió a ser la carne bovina desplazando a la celulosa que ocupó el primer lugar en 2018.

Ante la situación vivida con la demanda china, dos mercados en particular han crecido sustancialmente en estos últimos meses: Estados Unidos y Rusia.

El primero duplicó sus compras durante marzo, llegando a los US$ 32,4 millones, valor muy por encima en términos mensuales con respecto a cualquier mes de 2019. En el caso de Rusia, viene creciendo aunque sus niveles en volumen no son muy elevados. El país presidido por Vladimir Putin en lo que va de 2020  hizo compras por encima de los US$ 7 millones, cuando si se considera todo el año pasado las exportaciones hacia ese destino apenas superaron los US$ 5 millones.

Otros dos países que se destacaron durante el verano por las compras realizadas durante el parate en China fueron Canadá (que habilita licencias especiales y temporarias) e Israel, oficiando como oxigeno para la industria ante la caída de la demanda desde Asia. 

De acuerdo a datos del INAC, las ventas de carne vacuna a China totalizaron US$ 1.292 millones el año pasado, con un crecimiento explosivo de 43% respecto al año previo. En toneladas, China se llevó 332 mil toneladas de carne bovina con un crecimiento interanual del 24,4%. 

Desde la industria señalaron a El Observador que los datos de marzo pueden tener algún delay con respecto a los pactado en febrero, que fue un mes en el que se dieron muchas renegociaciones (con descuentos) de carne que estaba en el agua o pronta para embarcar.

“Sí hay una dinámica de mercado que permitió embarcar después del hueco que se dio en enero y febrero. A otro precio y dólar, pero permitió cargar”, sostuvo el CEO de Marfrig para el Cono Sur, Marcelo Secco.

La Unión Europea paralizada 

El presidente del INAC, Fernando Mattos, declaró este martes a en radio Carve que hay una problemática muy importante con los negocios con Europa, debido a que una de las actividades que más mueve el consumo en ese continente es el turismo, que está absolutamente bloqueado y con fronteras cerradas. La Unión Europea es donde Uruguay exporta bajo la cuota Hilton (lomos, bifes y cuadril) los cortes de mayor valor del trasero. También coloca carne bovina de alta calidad de animales terminados en feedlots (cuota 481). 

“Los restaurantes y los puntos de ventas están muy restringidos, con un abastecimiento que se asegura a través de la habilitación del movimiento de un integrante de la familia en los supermercados”, explicó Mattos. 

El presidente del INACA señaló que la cadena comercial está “muy resentida”, por lo que Uruguay y los demás países que cuentan con cuotas de acceso a Europa para abastecer con cortes especiales de alta calidad principalmente tenían carne enfriada navegando a medida que la situación sanitaria en el continente se iba agravando.

El jerarca señaló que un volumen importante  de carne que ha llegado a puerto es enfriada y tiene fecha de vencimiento, con una cadena comercial prácticamente bloqueada.

“Todo esto propició que los importadores europeos generarán planteos de renegociación de diversos tipos, en cuanto a plazos y vencimientos. Incluso se  han dado algunos comportamientos abusivos de algunas empresas que ha generado la reacción de todos los exportadores de la región", denunció Mattos.  

Europa para Uruguay es el segundo mercado en importancia de volumen y el primero en valores. Durante el primer trimestre de 2020 se exportaron hacia ese destino 10.715 toneladas, mientras que en 2019 fueron 11.425 toneladas durante el mismo período. Esto significó una caída del 6,6%.

“En la medida que China tuvo una parálisis prácticamente en sus compras a partir de fines del año pasado, situación que fue agravada con el covid-19, lo que ocurrió fue que se redireccionaron las baterías comerciales hacia otros mercados. Uno de esos mercado fue Europa, por lo que están buscando alternativas para tratar de atenuar el impacto de esta realidad”, apuntó Mattos.

En el presente, las autoridades nacionales buscan flexibilizar algunas normas, como por ejemplo, que parte de la cuota Hilton (de 6.800 toneladas) puedan entrar fuera del período límite del 30 de junio.

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