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El saludo de Valverde en el final

Qatar 2022 > EL ANÁLISIS

Con la fórmula de Tabárez, la selección uruguaya de Diego Alonso comenzó a dar pasos seguros en Mundial Qatar 2022

Con la fórmula de Tabárez, la selección uruguaya de Alonso comenzó a dar pasos seguros en Qatar 2022

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24 de noviembre de 2022 a las 14:58

La decepción por el empate invade a los que amanecieron ilusionados con comenzar el Mundial con triunfo. La sensación de duelo golpea al hincha. El silencio domina la escena. Ver en Diego Alonso la imagen de Óscar Washington Tabárez genera tirria en aquellos que entendían que no era la forma futbolística de Uruguay para este Mundial Qatar 2022. Crispa los nervios de algunos uruguayos. Sin embargo, en medio de todo eso, la lectura que deja el estreno de la selección en el Mundial de Qatar es que Uruguay abrió una puerta que empieza a generar expectativas (aunque cueste ver, y creer por estas horas) y a encender al equipo tras el estreno con empate 0-0 ante Corea del Sur en el Grupo H.

Esto es un Mundial y Uruguay lo jugó como se tiene que jugar. Como la selección lo hacía con Tabárez. Porque aquella fórmula del exentrenador, que generaba rechazo, que Diego Alonso toma y replica para empezar a dirigir en su primer Mundial, es el mejor camino elegido. Los resultados están a la vista y Uruguay fue protagonista en los últimos tres Mundiales: terminó cuarto en Sudáfrica 2010, duodécimo en Brasil 2014 y quinto en Rusia 2018.

Así comenzó Uruguay el Mundial Qatar 2022

El empate de Uruguay fue un buen resultado para el estreno en el Mundial.

Es cierto que al nivel de expectativas que había generado este equipo, puede dejar margen a interpretar que está algo alejado del ideal futbolístico o de las promesas generadas. Sin embargo, hay que empezar a considerar algunos aspectos para valorar el empate y darle la verdadera dimensión de lo conseguido.

Uruguay jugó ante Corea con el objetivo de defender su arco por encima de todo. ¿Por qué llegó a ese punto? Por la necesidad de blindarse para luego comenzar a soltar el equipo. Y ahí está lo más importante de este partido.

¿Cuál era el punto débil de Uruguay previo al partido? La defensa. ¿Cuál era el principal temor del hincha? Cómo iba a hacer Alonso para contener la velocidad de sus rivales.

¿Lo consiguió o no? Sí, lo consiguió. Para ello pagó un precio muy elevado: plantó en el campo un equipo corto y durante buena parte del primer tiempo; Pellistri y Valverde tuvieron que bajar para asistir una y otra vez a Martín Cáceres con el fin de anular a Son en el sector derecho de la defensa; Darwin Núñez, en la versión moderna de Cavani en el equipo titular de Uruguay, estuvo tan pendiente de ayudar a Olivera para cerrar el lateral izquierdo como de lanzarse al ataque.

Valverde ayudó a Cáceres para blindar la defensa

Ese desgaste defensivo le quitó la chispa que puede tener el equipo, y que se espera de este gran plantel que tiene Alonso.

La imagen de Valverde estirando, después de su último remate al arco en claro gesto de agotamiento, refleja el esfuerzo que hizo este equipo de Uruguay para disimular las falencias defensivas.

De todas formas, pese a jugar maniatado por el temor de las debilidades defensivas, Uruguay estrelló dos balones en los palos. Esta vez la suerte no jugó de celeste. Supo aprovechar, como manda la historia, las pelotas quietas, y estuvo muy cerca el triunfo.

El tiro que estrelló en el palo en el final Valverde, con un remate desde afuera del área, es una muestra de que ajustando el funcionamiento para que esas situaciones se sigan generando en el campo llegarán los goles desde lejos del arco.

Darwin Núñez jugó un gran partido. Por la punta izquierda, a velocidad, abrió una y otra vez la cancha. Pellistri hizo lo mismo del otro lado.

Y faltó suerte con el cabezazo que no pudo conectar Cavani, otro que entró en buena forma.

De la Cruz debutó en un Mundial

De la Cruz tiene que tener otra participación en esta selección.

Además: 1) Uruguay integra el grupo más difícil; 2) rompió el hielo del debut en el Mundial, en el que siete jugadores hicieron su debut; 3) el equipo de Alonso está en formación; 4) los coreanos jugaron el partido de sus vidas y dejaron el alma en la cancha, que quedó reflejada en esa imagen del final con los jugadores de rojo tendidos en el piso tras un esfuerzo extremo.

Alonso eligió descubrir a Uruguay en Qatar desde un funcionamiento seguro, con un equipo corto en su cancha. También sorprendió con un movimiento táctico, en el equipo largo, cuando puso presión alta, defendió hasta el campo rival con la función que le encomendó a Vecino, quien se transformó en el primer defensa en el ataque cuando la pelota estaba en terreno coreano, y volvía a su posición natural en el mediocampo junto a Valverde cuando la selección tenía la pelota.

El saludo de Valverde en el final

Lo que quedó claro es que Uruguay se empezó a descubrir. Empezó a conocerse. No hay que olvidar que Alonso dirigió recién su décimo partido. Por tanto, a medida que pasen los minutos se irá soltando. Tiene 270 minutos para ello. Quedaron atrás los primeros 90 y dejó buenas razones para creer en Uruguay.

Porque la primera fase del Mundial es para ganar los puntos para clasificar a octavos de final y, fundamentalmente, para lograr el funcionamiento de un equipo, el equilibrio y la mejor forma para entrar cuando llegue el momento de los cruces de eliminación directa.

Finalmente, Tabárez dejó muchas enseñanzas. Una de ellas: tener paciencia. No desesperar frente al grito de la tribuna y ni la ansiedad de los hinchas. Seguir firme a sus convicciones.

Este es un buen momento para que Alonso dé la talla. El debut le dejó muchos aspectos positivos. Más de los que se ven por estas horas de dolor.

La lección que dejó Corea: Uruguay tiene que terminar de acoplar al equipo para que el desgaste defensivo con el que busca blindar el sector derecho de la defensa, el punto más flojo, no le quite las fuerzas ni revoluciones al resto de la formación.

Tiene que conseguir que Valverde se transforme en el Forlán de 2010 y Darwin termine de enganchar como el nuevo goleador de la selección.

Alonso no fue Alonso. Traicionó su estilo, pero eligió recorrer el camino seguro, que aprendió con Tabárez, en un torneo donde Uruguay podrá pelear con los mejores, siempre y cuando no regale nada y no de el paso más largo de lo que puede. Va por buen camino. El lunes tiene que seguir descubriendo su evolución.

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