El dólar cortó ayer seis jornadas consecutivas de aumento en el mercado interbancario y cayó 1,59% el promedio de operaciones a $ 20,256. En esos días previos la divisa había logrado acumular una suba de 8,6% frente al peso, que se redujo a 6,99% al cierre de la semana. Tal como habían adelantado algunos agentes del mercado a El Observador, iba a ser difícil que el billete verde lograra mantener el rally al alza, que había estado sustentado sólo por anuncios del gobierno sobre la inminente aplicación de medidas para contrarrestar la caída del tipo de cambio.
De todas formas, expertos consultados por El Observador consideran que factores internos y externos llevan a pensar que será poco probable ver un dólar en $ 19 como llegó a cotizar durante gran parte de este año. Asimismo, según la Unidad de Análisis de El Observador, la cotización actual del dólar no constituye una amenaza sobre la inflación en el corto plazo.
La operativa cambiaria de ayer estuvo marcada por un nivel de transacciones reducido (US$ 7,6 millones), muy por debajo de los más de US$ 30 millones diarios que se operaron en las tres jornadas anteriores.
No obstante, producto de la disparada que tuvo el dólar en últimos días de mayo, la divisa acumuló una apreciación de 6,99% frente al peso, el mayor incremento mensual desde mayo de 2012 cuando la divisa estadounidense se apreció 7,29%. Un agente de un banco privado dijo que el incremento del dólar en los últimos días obedeció a un “espiral” de declaraciones de integrantes del gobierno manifestado su preocupación por el nivel de la divisa que luego fue reforzado con el trascendido de medidas para apreciar el dólar.
Asimismo, otro experto consideró que parece emerger un “cambio de estrategia” del Banco Central (BCU) que ahora promueve una volatilidad para generar “incertidumbre” en los capitales especulativos del exterior, que hasta ahora traían sus dólares para posicionarse en pesos obteniendo una buena rentabilidad. “Si el dólar tiene movimientos de 5% en dos días, el negocio ya no es tan seguro”, explicó. Añadió que para ese objetivo también es funcional un eventual cambio de instrumentos al dejar de lado la tasa de interés para utilizar una política de agregados monetarios, haciendo menos previsible la evolución de la política.
Nuevo piso
Para el socio de la consultora Deloitte, Pablo Rosselli, dado el contexto externo y local hay que ser “cautelosos” con los pronósticos sobre el dólar. De todas formas, indicó que sería “poco probable” que el país vuelva a tener un dólar a $ 19. En primer lugar, indicó que existe un marco global donde el dólar se está apreciando en la mayoría de los países ante un factible “aflojamiento” en la política de la Reserva Federal de EEUU (FED) con un retiro anticipado de los estímulos monetarios. Por otro lado, en el frente interno señaló que se está apreciando un enfoque financiero que “debería darle sustento a un dólar más alto”. “Volver a un dólar de $ 19 significaría un agravamiento de la competitividad con Brasil, hasta hace pocas semanas estábamos 20% por debajo en términos históricos”, alertó.
En la misma, línea el economista de CPA-Ferrer, Alfonso Capurro, coincidió en que va ser difícil de ver un tipo de cambio a niveles previos a la suba porque era complicada sostener un dólar en estos niveles. Por otro lado, señaló que la nueva referencia del billete verde quedará librada a la interpretación que haga el mercado sobre las medidas que prevé anunciar el equipo económico. “Si el mercado considera que son tibias, es probable que volvamos a tener una presión a la baja frente a los niveles actuales”, apuntó.
Impacto en inflación
Según la Unidad de Análisis de El Observador, la reciente suba del precio del dólar no pone en peligro la inflación. Incluso en los niveles actuales, el tipo de cambio sigue siendo funcional a una desaceleración de las presiones sobre la canasta de consumo. No obstante, Capurro alertó que con un dólar a $ 20,50 como el actual, la inflación podría transformarse en un problema en los meses de julio y agosto, salvo que se produjera un descenso generalizado de las materias primas. Esto obedece al impacto que tendrá la no aplicación del plan Tu Ahorro Vale doble que ofreció UTE en 2012 y que no prevé implementar este año.
El tipo de cambio impacta en los precios a través de los bienes y servicios transables –aquellos que se comercializan con el resto del mundo y por lo tanto, sus precios se fijan en los mercados internacionales–. Si el dólar sube, los precios externos medidos en pesos se encarecen y eso se traslada directamente a la inflación.
Según la Unidad de Análisis de El Observador, a pesar de la suba de la última semana, la cotización del dólar sigue siendo baja si se compara con el año anterior. En el promedio del mes, el dólar cerró mayo a $ 19,24. Si bien representa una suba de 1,4% respecto al mes pasado, todavía se encuentra 4,9% por debajo de igual mes de 2012. Esto quiere decir que la suba del dólar no solo está lejos de generar presiones adicionales sobre la inflación –en comparación con el escenario de abril–, sino que además esas presiones se debilitan porque la base de comparación –el año pasado– implica un dólar mucho más alto. En mayo de 2012, el dólar promedio subió 2,8%, un aumento mucho más pronunciado que el registrado este año.
Antonelli defiende IRAE progresivo
El subsecretario de Economía, Alejandro Antonelli, confirmó que existen dos visiones económicas en el gobierno y dijo que existe margen para elevar la imposición a la renta empresarial. En una entrevista al semanario Brecha, dijo que “hay dos visiones económicas y que una pone más el acento en la necesidad de tener mayor impacto social para achicar esa pobreza dura”. El funcionario admitió apoyar la postura del ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker. “He entendido que hay algunas cuestiones en las que hay que concentrar los recursos y las energías, porque solo el funcionamiento de los organismos del Estado no logra eliminar esas zonas duras de pobreza o marginación”. Por otro lado, el jerarca reconoció que aún le “falta un intercambio sobre las características del déficit y el espacio fiscal disponible” para la próxima Rendición de Cuentas. Asimismo, se mostró partidario de acompañar un IRAE progresivo sobre las grandes ganancias como pregona el ala mujiquista. “Me parece una salida razonable”, afirmó.