15 de mayo de 2026 17:06 hs

El periodista Ignacio Álvarez, actual conductor de los programas Todo se sabe y La pecera, participó recientemente en el ciclo de entrevistas en el canal de Youtube Te quiero contar, conducido por Lúcia Viana. Durante la emisión, el comunicador de 54 años abordó aspectos de su vida personal que habitualmente mantiene fuera del ámbito público, centrándose en el vínculo con su madre y el impacto de su fallecimiento prematuro.

La madre de Álvarez falleció a los 48 años, en una época en la que el periodista era, según sus propias palabras, "un guacho". En la entrevista, detalló que mantenían un vínculo "muy conflictivo", lo que determinó su reacción inicial ante la pérdida.

"Yo no lloré a mi madre en realidad. Obvio que lloré cuando se murió, pero antepuse esa liberación al dolor más grande. Negué el dolor, lo tapé. Y eso después te pasa factura", declaró Álvarez.

Más noticias

El periodista explicó que, como mecanismo de defensa, construyó una "coraza" emocional que le permitió continuar con su rutina, postergando el proceso de duelo.

Embed - Te Quiero Contar | Nacho Álvarez junto a Lúcia Viana en Haras Las Tordillas

El quiebre al aire: la muerte de Gustavo Escanlar

El dolor reprimido por la pérdida familiar encontró una vía de escape años más tarde, en un contexto estrictamente profesional. En 2010, Álvarez debió informar en vivo durante su programa radial sobre el fallecimiento de Gustavo Escanlar, periodista y escritor con quien había compartido la conducción del programa televisivo Zona Urbana a principios de la década de 2000.

"Cuando me dijeron que Gustavo había fallecido, empecé a decirlo al aire y se me cortaba la voz. No podía hablar", recordó. A la distancia, Álvarez analiza aquel episodio de vulnerabilidad mediática como una manifestación del duelo no resuelto por su madre, más que una reacción exclusiva a la muerte de su excompañero.

Álvarez también se refirió a las consecuencias de la exposición pública. Si bien afirmó haber aprendido a no desgastarse respondiendo a los detractores o "haters" en redes sociales, reconoció que los ataques dirigidos a su entorno cercano no le resultan indiferentes.

Las agresiones hacia su pareja o sus hijos continúan generándole un fuerte impacto emocional. "A mí me duele", admitió. En esa misma línea, al abordar la paternidad, el periodista reveló su faceta más sensible al mencionar a sus hijos.

"No soy agrandado, soy grande"

Otro de los ejes de la entrevista giró en torno a la percepción pública de su figura y las críticas sobre su ego. Al ser consultado directamente sobre si se consideraba una persona soberbia, Álvarez respondió con una diferenciación conceptual.

"Una cosa es ser agrandado y otra ser grande. Yo no soy agrandado, soy grande", sostuvo entre risas. Inmediatamente, desarrolló su postura: "El agrandado es aquel chiquito que se cree grande".

El periodista argumentó que su afirmación no responde a la soberbia, sino a un reconocimiento objetivo de su recorrido profesional, marcado por la asunción de riesgos en el ejercicio del periodismo. "En pila de cosas siento que soy grande. En otras siento que soy chiquito. Pero en haber hecho todo este recorrido y reconocer muchas cosas de mí, sí", concluyó.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos